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Rompen paradigmas

Piden usar medicina cannábica para tratar el glaucoma, segunda causa de ceguera en el mundo

Un sector de profesionales oftalmólogos señala que hay investigación probada de la eficacia de los cannabinoides para reducir la presión intraocular y actuar como neuroprotector retinal

  • Por La Nación / GDA
  • 10 ENE. 2018 - 10:42 AM
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El glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo según la OMS. (Shutterstock)
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Pocos días antes del fin de año se realizó una marcha nacional en Córdoba para reclamar por el cannabis medicinal para todos. Esto implica, que el Estado habilite el uso de cannabinoides para una lista de enfermedades con estudios probados de efectividad. Un sector que reclama por esta posibilidad es el oftalmológico, ya que considera que el glaucoma, la segunda causa de ceguera en el mundo según la OMS, podría atenderse con medicina cannábica con resultados superadores respecto de los tratamientos convencionales.

El director del Instituto de la Visión, Omar López Mato, explica en detalle esta enfermedad que daña el nervio óptico del ojo y por qué las propiedades vasodilatadoras de los cannabinoides, según estudios experimentales, permiten reducir la presión intraocular en pacientes con glaucoma y, al mismo tiempo, tener una acción neuroprotectora a nivel retinal.

En bibliografía específica que el experto cita para esta nota puede leerse: "El humor acuoso es un líquido que se produce dentro del ojo en el campo ocular y que sirve para nutrir y oxigenar las distintas estructuras del ojo. Este líquido circula mediante los canales oculares para llegar a la cámara interior y luego es reabsorbido en el ángulo iridocorneal por una estructura canalicular que se llama Schlemm. Cualquier factor que retarde o bloquee el flujo provocará un aumento patológico en la presión intraocular (PIO) que afecta al nervio óptico atrofiándolo, entonces, se llama glaucoma".

Su origen puede ser hereditario, congénito, como efecto adverso por el uso de algunos fármacos o debido a enfermedades crónicas como la diabetes y, en todos estos casos, se van perdiendo de manera progresiva las fibras nerviosas del nervio óptico, lo que causa una neuropatía óptica que puede terminar en la ceguera permanente.

Los efectos de los cannabinoides

López Mato recuerda que hoy el principal tratamiento para el glaucoma está enfocado en la administración de fármacos que reducen la presión intraocular al afectar, ya sea, la síntesis de humor acuoso o el flujo de salida de éste. Sin embargo, esto puede no ser suficiente para evitar la pérdida de campo visual provocada por la isquemia y la pérdida de neuronas de la retina.

Es por esta razón que desde 1970 se han estudiado los efectos de distintas sustancias que actúan como protectoras del nervio óptico (llamadas neuroprotectoras) como el cannabis en el tratamiento del glaucoma. "Hoy las nuevas estrategias terapéuticas están orientadas en controlar la muerte celular de la retina y es por eso que los efectos neuroprotectores de los cannabinoides tendrían un rol fundamental", sostiene. Aportarían la neuroprotección retinal que requiere la enfermedad.

Un estudio publicado por Despina K. y Cols (2015) informa que los cannabinoides podrían ser utilizados de manera eficaz en terapias de uso tópico para enfermedades neurodegenerativas de la retina, ya sea en solitario o como tratamiento combinado con otros fármacos con el objeto de mejorar la vista en millones de personas que padecen enfermedades como el glaucoma.

Además, otros estudios han comprobado la propiedad vasodilatadora periférica de esta sustancia. Mediante su inhalación, se vio que en un tiempo de entre 60 a 90 minutos en pacientes con glaucoma se reducía tanto la presión intraocular como la presión arterial.

El oftalmólogo, especialista en endocannabinología Max Speir, asesor en el Centro Médico de Especialistas en el sistema endo cannabinoide (Cemesec), comenta que en este centro conformado por un equipo multidisciplinario de profesionales con más de 35 años de trayectoria se escuchan testimonios de pacientes con consultas múltiples que se acercan con la inquietud de consumir aceites de cannabis para distintas patologías. En los tratamientos en los que está aprobado su uso en la Argentina se observan -según dijo- cambios favorables. "Al ir profundizando sobre la evidencia científica que existe en otros países con resultados probados a nivel mundial en determinadas patologías, fuimos modificando nuestra visión sobre el tema", señala la página de esta institución.

"Hasta hoy en nuestro país el acceso a la medicación se hacía a través del autocultivo y en el mercado marginal. Sin ningún tipo de criterio médico, bioquímico, farmacológico y sin evidencia científica documentada. El primer paso que nosotros dimos a partir de la evidencia incontrastable de los resultados fue el de reconocer nuestra propia escasez de conocimientos sobre el tema".

Romper paradigmas

En diálogo con La Nación, María Angélica Moussalli, médica oftalmóloga, especialista en Glaucoma en el Hospital Italiano de Buenos Aires, sostiene que hace varios años que se investiga la aplicación de la medicina cannábica para el glaucoma. Esta especialista, miembro del Consejo Argentino de Oftalmología y de la asociación argentina de glaucoma, concluye: "Hay varias formas de uso: las gotas, que están en desarrollo y el aceite, fundamentalmente. Fumar está desaconsejado por las contraindicaciones a nivel pulmonar", enumera. "Pero es muy difícil romper los paradigmas. Es un largo proceso".

La experta Pamela Bertoldo, en representación del sector de Farmacia Hospitalaria, se explaya sobre los efectos positivos y las precauciones sobre el uso del fármaco. "El cannabinoide puede ser de origen natural, llamado fitocannabinoide, también existe el endocannabinoide, aquel que producimos en nuestro organismo y, a partir de este último, aparecen los cannabinoides sintéticos, de los cuales algunos de ellos son comercializados en otros países, en especialidades medicinales.

Para que el endocannabinoide tenga un efecto terapéutico en nuestro cuerpo necesita unirse a un receptor. Los dos tipos de receptores -CB1 y CBS- son importantes porque nos permiten identificar posibles efectos terapéuticos o eventos adversos, que se manifiestan cuando son estudiados desde la perspectiva farmacológica", explica Bertoldo, para adentrarse en los tratamientos alcanzados con el cannabis medicinal.

"Los receptores se localizan a nivel periférico y a lo largo de los sistemas de nuestro organismo. Así, se sabe que pueden actuar a nivel digestivo, hepático, circulatorio -por ejemplo, para la disminución de la presión arterial- y a nivel de la piel. También, pueden tener acción en los sistemas reproductivos femenino y masculino, y en el sistema inmunológico". Además de estos beneficios comprobados, "se espera poder tener algún efecto terapéutico en la retina y, según algunos estudios, se podría llegar a suprimir la evolución y la progresión de algunos tipos de cáncer -como de mama, próstata y hueso-, y el dolor asociado a estos procesos oncológicos. Hoy en día, hay mucha esperanza en cuanto al sistema inmune porque los receptores son los CB2, que no tienen actividad a nivel del sistema nervioso central", precisó.

En cuanto a las distintas etapas de investigación, producción y comercialización, "es preciso ver el ciclo de vida de los medicamentos". Existe una "etapa preclínica", de laboratorio, donde se prueban las virtudes o efectos adversos en animales, una fase "clínica", que se trabaja en humanos y, luego, si se autoriza, se desarrolla la comercialización. "Esto significa que, recién en ese momento, se permite el uso de un medicamento", detalló la especialista de la AAFH aunque advirtió que "posteriormente, se realiza la vigilancia de la comercialización donde, a veces, aparecen casos de efectos no deseados, que no se llegan a ver en la fase clínica. Es importante considerar esto porque hoy no tenemos un marco regulatorio al respecto".

Algunos datos clave

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el "glaucoma" constituye la segunda causa de ceguera en el mundo, por detrás de las "cataratas". Es una enfermedad crónica que conlleva a la pérdida de visión progresiva e irreversible.

Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), órgano de las Naciones Unidas, determinó que el cannabidiol (CBD), molécula no psicoactiva de la planta cannabis Sativa L, no es una sustancia peligrosa que por el contrario, cuenta con un alto potencial terapéutico.

Pocos días antes del fin de año se realizó una marcha nacional en Córdoba para reclamar por el cannabis medicinal para todos. Esto implica, que el Estado habilite el uso de cannabinoides para una lista de enfermedades con estudios probados de efectividad. Un sector que reclama por esta posibilidad es el oftalmológico, ya que considera que el glaucoma, la segunda causa de ceguera en el mundo según la OMS, podría atenderse con medicina cannábica con resultados superadores respecto de los tratamientos convencionales.

El director del Instituto de la Visión, Omar López Mato, explica en detalle esta enfermedad que daña el nervio óptico del ojo y por qué las propiedades vasodilatadoras de los cannabinoides, según estudios experimentales, permiten reducir la presión intraocular en pacientes con glaucoma y, al mismo tiempo, tener una acción neuroprotectora a nivel retinal.

En bibliografía específica que el experto cita para esta nota puede leerse: "El humor acuoso es un líquido que se produce dentro del ojo en el campo ocular y que sirve para nutrir y oxigenar las distintas estructuras del ojo. Este líquido circula mediante los canales oculares para llegar a la cámara interior y luego es reabsorbido en el ángulo iridocorneal por una estructura canalicular que se llama Schlemm. Cualquier factor que retarde o bloquee el flujo provocará un aumento patológico en la presión intraocular (PIO) que afecta al nervio óptico atrofiándolo, entonces, se llama glaucoma".

Su origen puede ser hereditario, congénito, como efecto adverso por el uso de algunos fármacos o debido a enfermedades crónicas como la diabetes y, en todos estos casos, se van perdiendo de manera progresiva las fibras nerviosas del nervio óptico, lo que causa una neuropatía óptica que puede terminar en la ceguera permanente.

Los efectos de los cannabinoides

López Mato recuerda que hoy el principal tratamiento para el glaucoma está enfocado en la administración de fármacos que reducen la presión intraocular al afectar, ya sea, la síntesis de humor acuoso o el flujo de salida de éste. Sin embargo, esto puede no ser suficiente para evitar la pérdida de campo visual provocada por la isquemia y la pérdida de neuronas de la retina.

Es por esta razón que desde 1970 se han estudiado los efectos de distintas sustancias que actúan como protectoras del nervio óptico (llamadas neuroprotectoras) como el cannabis en el tratamiento del glaucoma. "Hoy las nuevas estrategias terapéuticas están orientadas en controlar la muerte celular de la retina y es por eso que los efectos neuroprotectores de los cannabinoides tendrían un rol fundamental", sostiene. Aportarían la neuroprotección retinal que requiere la enfermedad.

Un estudio publicado por Despina K. y Cols (2015) informa que los cannabinoides podrían ser utilizados de manera eficaz en terapias de uso tópico para enfermedades neurodegenerativas de la retina, ya sea en solitario o como tratamiento combinado con otros fármacos con el objeto de mejorar la vista en millones de personas que padecen enfermedades como el glaucoma.

Además, otros estudios han comprobado la propiedad vasodilatadora periférica de esta sustancia. Mediante su inhalación, se vio que en un tiempo de entre 60 a 90 minutos en pacientes con glaucoma se reducía tanto la presión intraocular como la presión arterial.

El oftalmólogo, especialista en endocannabinología Max Speir, asesor en el Centro Médico de Especialistas en el sistema endo cannabinoide (Cemesec), comenta que en este centro conformado por un equipo multidisciplinario de profesionales con más de 35 años de trayectoria se escuchan testimonios de pacientes con consultas múltiples que se acercan con la inquietud de consumir aceites de cannabis para distintas patologías. En los tratamientos en los que está aprobado su uso en la Argentina se observan -según dijo- cambios favorables. "Al ir profundizando sobre la evidencia científica que existe en otros países con resultados probados a nivel mundial en determinadas patologías, fuimos modificando nuestra visión sobre el tema", señala la página de esta institución.

"Hasta hoy en nuestro país el acceso a la medicación se hacía a través del autocultivo y en el mercado marginal. Sin ningún tipo de criterio médico, bioquímico, farmacológico y sin evidencia científica documentada. El primer paso que nosotros dimos a partir de la evidencia incontrastable de los resultados fue el de reconocer nuestra propia escasez de conocimientos sobre el tema".

Romper paradigmas

En diálogo con La Nación, María Angélica Moussalli, médica oftalmóloga, especialista en Glaucoma en el Hospital Italiano de Buenos Aires, sostiene que hace varios años que se investiga la aplicación de la medicina cannábica para el glaucoma. Esta especialista, miembro del Consejo Argentino de Oftalmología y de la asociación argentina de glaucoma, concluye: "Hay varias formas de uso: las gotas, que están en desarrollo y el aceite, fundamentalmente. Fumar está desaconsejado por las contraindicaciones a nivel pulmonar", enumera. "Pero es muy difícil romper los paradigmas. Es un largo proceso".

La experta Pamela Bertoldo, en representación del sector de Farmacia Hospitalaria, se explaya sobre los efectos positivos y las precauciones sobre el uso del fármaco. "El cannabinoide puede ser de origen natural, llamado fitocannabinoide, también existe el endocannabinoide, aquel que producimos en nuestro organismo y, a partir de este último, aparecen los cannabinoides sintéticos, de los cuales algunos de ellos son comercializados en otros países, en especialidades medicinales.

Para que el endocannabinoide tenga un efecto terapéutico en nuestro cuerpo necesita unirse a un receptor. Los dos tipos de receptores -CB1 y CBS- son importantes porque nos permiten identificar posibles efectos terapéuticos o eventos adversos, que se manifiestan cuando son estudiados desde la perspectiva farmacológica", explica Bertoldo, para adentrarse en los tratamientos alcanzados con el cannabis medicinal.

"Los receptores se localizan a nivel periférico y a lo largo de los sistemas de nuestro organismo. Así, se sabe que pueden actuar a nivel digestivo, hepático, circulatorio -por ejemplo, para la disminución de la presión arterial- y a nivel de la piel. También, pueden tener acción en los sistemas reproductivos femenino y masculino, y en el sistema inmunológico". Además de estos beneficios comprobados, "se espera poder tener algún efecto terapéutico en la retina y, según algunos estudios, se podría llegar a suprimir la evolución y la progresión de algunos tipos de cáncer -como de mama, próstata y hueso-, y el dolor asociado a estos procesos oncológicos. Hoy en día, hay mucha esperanza en cuanto al sistema inmune porque los receptores son los CB2, que no tienen actividad a nivel del sistema nervioso central", precisó.

En cuanto a las distintas etapas de investigación, producción y comercialización, "es preciso ver el ciclo de vida de los medicamentos". Existe una "etapa preclínica", de laboratorio, donde se prueban las virtudes o efectos adversos en animales, una fase "clínica", que se trabaja en humanos y, luego, si se autoriza, se desarrolla la comercialización. "Esto significa que, recién en ese momento, se permite el uso de un medicamento", detalló la especialista de la AAFH aunque advirtió que "posteriormente, se realiza la vigilancia de la comercialización donde, a veces, aparecen casos de efectos no deseados, que no se llegan a ver en la fase clínica. Es importante considerar esto porque hoy no tenemos un marco regulatorio al respecto".

Algunos datos clave

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el "glaucoma" constituye la segunda causa de ceguera en el mundo, por detrás de las "cataratas". Es una enfermedad crónica que conlleva a la pérdida de visión progresiva e irreversible.

Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), órgano de las Naciones Unidas, determinó que el cannabidiol (CBD), molécula no psicoactiva de la planta cannabis Sativa L, no es una sustancia peligrosa que por el contrario, cuenta con un alto potencial terapéutico.

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