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Hay una que es más peligrosa que todas las demás

No todas las grasas son iguales

Conoce por qué la grasa abdominal puede aumentar tu riesgo cardiovascular y qué puedes hacer para protegerte

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Realizar ejercicio combinado de resistencia y aeróbico por lo menos 30 minutos, 3 o 4 veces en semana puede ayudar a disminuir la grasa abdominal. (Shutterstock)
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Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) definen la obesidad como un desorden metabólico caracterizado por la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo y que está estrechamente relacionada con una serie de condiciones de salud que surgen por el desequilibrio y que pueden llevar a desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes y problemas en las coyunturas.

Debido a que la obesidad es un problema que continúa creciendo exponencialmente en todo el mundo, se sigue haciendo énfasis en identificar los factores que puedan ayudar a tomar acción.

Según los NIH, la determinación de la grasa corporal es una guía clínica útil para que los médicos puedan evaluar el riesgo que tienen los pacientes de desarrollar la obesidad y optimizar la prevención y los remedios terapéuticos para estos pacientes. Comúnmente, se usa el índice de masa corporal (IMC) para identificar los problemas de peso en la población, pero, como establecen los NIH, esta medida no discrimina entre los tipos de grasa del cuerpo.

El IMC se define como: peso (KG) dividido por la estatura (metros al cuadrado). Un IMC superior a 25 kg/m2 se cataloga como sobrepeso y un BMI por encima de 30 kg/m2 se cataloga como obesidad.

“Si bien el IMC es una de las herramientas más importantes porque nos deja saber quién está a mayor riesgo de desarrollar problemas de salud por obesidad, tiene sus limitaciones”, alerta el doctor Pedro O. García Gordo, cardiólogo intervencionista del Hospital HIMA San Pablo Bayamón, al describir que esta medida puede sobreestimar la grasa corporal en atletas con mucha masa muscular y puede subestimar la grasa corporal en pacientes mayores que han perdido músculo.

Sin embargo, aunque es posible medir la cantidad de grasa visceral directamente a través de estudios como CT y MRI, “estos estudios son costosos y exponen al paciente a radiación, lo cual no se recomienda”, advierte el médico, para reiterar que lo que corresponde es medir el IMC y la circunferencia abdominal y tomar esos valores para hacer los cambios pertinentes.

“Por eso es importante combinar el IMC con la medida de la circunferencia abdominal”, indica García Gordo. “La circunferencia de la cintura se debe medir en todo aquel que tenga un IMC elevado (entre 25 y 35) porque brinda más información acerca de la cantidad de grasa abdominal y nos da un cuadro completo acerca del riesgo cardiovascular del paciente”.

No toda la grasa corporal es mala

Y tampoco es igual. Existen varios tipos de grasa y todos tienen su función. El doctor García Gordo explica que hay cuatro tipos de grasa en el cuerpo:

1. Grasa marrón (Brown fat): se dice que este tipo de grasa es buena para el cuerpo. Tiene una alta concentración en mitocondrias (organelos que producen energía y calor dentro de la célula) y ayuda a mantener la temperatura corporal. Este tipo de grasa es más común en la niñez y disminuye con la edad. Se ha visto que es más común en pacientes delgados que en pacientes obesos. Es un tema de investigación para tratar la obesidad en un futuro.

2. Grasa blanca: el trabajo de este tipo de grasa es acumular energía y producir hormonas (adiponectina) que ayudan al cuerpo a utilizar adecuadamente la insulina (hormona esencial para la utilización de glucosa por las células del cuerpo). Este balance hormonal se altera con la obesidad.

3. Grasa subcutánea: es la grasa que vemos en las caderas y en los glúteos. Todo el mundo tiene grasa subcutánea, la cantidad varia con la genética del paciente, la dieta y el ejercicio.

4. Grasa visceral: este tipo de grasa se acumula alrededor de los órganos y en el área abdominal. Este es el tipo de grasa que causa problemas de salud.

Como indica el cardiólogo intervencionista, de todos los tipos de grasa, la visceral o abdominal es la que se considera más peligrosa, ya que se asocia a un riesgo aumentado de desarrollar enfermedades cardio metabólicas.

“Este tipo de grasa tiene un rol significativo en la resistencia a la insulina, aumentando, por lo tanto, el riesgo de diabetes tipo 2”, recalca el doctor García Gordo, al añadir que la grasa visceral también se relaciona al metabolismo de lípidos en el cuerpo, aumentando los niveles de colesterol en la sangre, así como a un rol hormonal fuerte, liberando sustancias como interleucinas, tumor necrosis factor, leptina y adiponectina. “Fuera de balance adecuado, estas sustancias promueven la inflamación y las enfermedades cardiovasculares”, agrega el galeno del Hospital HIMA San Pablo Bayamón.

Lo que dicen los estudios

Este tema se ha venido estudiando desde hace algún tiempo y García Gordo apunta a que hay muchos de estudios clínicos al respecto, ya que es uno de los problemas de salud más comunes en nuestra sociedad.

“Hay cientos estudios clínicos sobre el tema y todos confirman que el aumento en grasa visceral incrementa el riesgo de diabetes y, por la tanto, el riesgo cardiovascular”, describe el subespecialista, mientras agrega que “uno de los estudios más relevantes publicados en el International Journal of Obesity fue un repaso sistemático de la literatura disponible hasta ese momento el cual confirmó lo que sabemos: que una dieta balanceada y ejercicio disminuyen el riesgo de tener enfermedades cardiovasculares y diabetes”.

Alcances considerables

El doctor García Gordo señala que es importante notar que tener una mayor cantidad de grasa abdominal tiene implicaciones de salud notables.

“Definitivamente, aumenta la resistencia a la insulina y, con ello, promueve el desarrollo de diabetes, con todas las complicaciones que eso conlleva las cuales incluyen: enfermedad cardiovascular, derrames o infartos cerebrales, enfermedad periferovascular, presión alta; fallo renal e impotencia (niveles bajos de testosterona en hombre)”, subraya el médico, quien agrega que también se asocia a infertilidad en las mujeres, a problemas del sueño, como apnea del sueño y a problemas de autoestima.

El doctor García Gordo menciona que otras implicaciones de cuidado que se deben considerar son las siguientes:

- Se ha visto una relación fuerte entre la obesidad y demencia.

- También se ha visto un aumento en la incidencia de cáncer en pacientes que están sobre peso, específicamente cáncer de próstata, colon y seno.

- Los pacientes obesos tienen un riesgo mayor de infecciones.

- También tienen un riesgo aumentado de complicaciones en cualquier tipo de cirugía.

¿Qué aumenta la grasa abdominal?

El doctor García Gordo menciona que las comidas altas en calorías como los “fast foods”, las comidas altas en carbohidratos simples, como el helado, el pan blanco, el arroz blanco y los dulces; y las comidas fritas o altas en grasa, definitivamente aumentan el riego de acumular grasa y subir de peso.

De otra parte, las comidas altas en fibra como los vegetales, los granos, las nueces, la avena, pan y el integral, así como ingerir proteínas buenas (carne blanca, pollo, pescado) tienen un efecto protector.

“Esto, combinado con un régimen de ejercicios moderado es la recomendación universal para evitar subir de peso”, abunda el cardiólogo intervencionista.

¿Quiénes están más propensos a desarrollar grasa abdominal y obesidad?

El cardiólogo intervencionista García Gordo enfatiza que la obesidad es de carácter multifactorial y ocurre por una combinación de causas. Estas incluyen:

1. Genética: los genes pueden afectar cuánta grasa una persona acumula y con cuánta facilidad la utiliza para energía o la quema.

2. Familia: la obesidad corre en las familias, se dice que un niño de padres obesos tiene hasta 15 veces más riesgo de ser obeso que un niño de padres delgados. Las familias tienden a compartir los mismos hábitos alimenticios.

3. Inactividad: es una ecuación matemática, si no haces ejercicio y comes una alta cantidad de calorías tu cuerpo las va a acumular en grasa.

4. Dieta: una dieta baja en frutas y vegetales y alta en comidas de alto contenido calórico como los “fast foods” definitivamente son el factor más importante para la obesidad.

5. Problemas médicos: condiciones como hipotiroidismo, síndrome de Cushing o artritis predisponen a obesidad.

6. Medicamentos: algunos medicamentos pueden aumentar el riesgo de obesidad como los antidepresivos, algunos medicamentos para las convulsiones, y los esteroides

7. Problemas sociales y económicos: se ha visto una relación entre problemas económicos y obesidad

8. Embarazo: es normal ganar peso durante el embarazo, algunas pacientes se les hace difícil perder ese peso después del parto, por lo que es un factor de riesgo para la obesidad.

9. Pocas horas de sueño: se ha visto que dormir menos de 8 horas al día se relaciona a ganar peso.

Estrategias saludables

Para disminuir la grasa abdominal y tu riesgo para la salud, el doctor García Gordo hace las siguientes recomendaciones:

1. Realizar ejercicio combinado de resistencia y aeróbico por lo menos 30 minutos, 3 o 4 veces en semana.

2. Evitar los carbohidratos simples en altas cantidades, como: dulces, pan blanco, arroz blanco, pastas, jugos, refrescos, etc. Sustituirlos por artículos más saludables como el agua y las opciones integrales.

3. Tener una dieta alta en Vegetales, frutas y fibra combinado con proteínas limpias como el pollo y el pescado.

“Tenemos que ver nuestra dieta como una inversión a largo plazo. Si mantenemos una dieta balanceada y hacemos ejercicio moderado estaremos más saludables en nuestro futuro. Moderación es la clave”, finaliza diciendo el doctor García Gordo.

¿Cuánto debe medir tu cintura?

¿Sabías que, junto a tu médico, puedes evaluar tu riesgo cardiovascular al medir la circunferencia de tu cintura? Estos son los valores a los que debes estar atento:

Hombres > 40 pulgadas

Mujeres > 35 Pulgadas

Mayor a este número es considerado alto y está asociado a un aumento en el riesgo cardiovascular y metabólico

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