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Aprender a manejar

No dejes que los pensamientos negativos te amarguen la vida

"Terriblitis": dícese del acto de calificar de terribles todas las cosas negativas que nos suceden

  • Por El Tiempo / GDA
  • 05 DIC. 2018 - 09:52 AM
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Es válido sentir tristeza, malestar, nervios y rabia ante ciertas situaciones, pero la forma en cómo procesamos esas circunstancias marca la diferencia. (Shutterstock)
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‘Terriblitis’: dícese del acto de calificar de terribles todas las cosas negativas que nos suceden. Habilidad para sobredimensionar hasta los problemas más simples. Capacidad de anticipar las desgracias y rumiar las complicaciones sin resolver el meollo del asunto. Así podría definirse este concepto en el ‘diccionario’ del sicólogo y escritor español Rafael Santandreu, quien además la considera una de las ‘enfermedades’ del siglo XXI.

Y como sinónimos podrían usarse expresiones como ‘montarse un video’ o ‘armar una tormenta en un vaso de agua’. "Si nos detenemos a pensar sobre la realidad, nos damos cuenta de que, muchas veces, exageramos la relevancia de las adversidades, y esa exageración tiene consecuencias emocionales nocivas: genera ansiedad, ira y hasta depresión", dice el autor en su libro El arte de no amargarse la vida, que publicó en el 2012 y rápidamente se convirtió en un best seller y ahora relanza recargado.

Por los años de estudio y práctica en su consultorio aplicando la sicología cognitiva, sabe que la infelicidad de muchas personas proviene de sus cabezas. "Detrás de cada emoción negativa existe un pensamiento catastrofista. Las personas que se perturban fácilmente tienen ese tipo de pensamientos y se los creen a pie juntillas", explica.

Este proceso lo define como creencias irracionales, las cuales se caracterizan, según el autor, por ser falsas, por lo exageradas, aunque la persona pueda defenderlas con una retahíla de argumentos. Son inútiles porque no ayudan a resolver el problema; cada situación merece una ponderación adecuada. Y producen malestar emocional porque muchos, por andar anticipando los ‘desastres’, llegan a perder su salud mental y física (dolores crónicos, insomnio, ataques de ansiedad, etc.).

El especialista aclara que es válido sentir tristeza, malestar, nervios y rabia ante situaciones como perder el trabajo, una separación, la muerte de un ser querido, una quiebra, perder un año escolar, pelear con un amigo o familiar, pero la forma como procesamos esas circunstancias marca la diferencia. Y para explicarlo trae a colación a Epicteto, filósofo griego: "No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que sucede".

Ese diálogo interno, en el que nos llenamos de creencias negativas o visualizamos un panorama tremendista, es el que hay que aprender a manejar con pensamientos y acciones positivas, y para eso propone un método. Y para Santandreu, muchas veces esas creencias negativas surgen porque crecemos con los verbos ‘debo...’, ‘tengo...’, ‘necesito...’: Debo tener casa propia, tengo que ser delgada, necesito una pareja. No lograr esos parámetros trae frustración y miedos. Por eso hay que pensar más en lo quiero y prefiero hacer, y trabajar para conseguirlo.

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