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Ocurrieron más lesiones entre los 18 y los 44 años

Las lesiones más frecuentes en la cama

Quemaduras y objetos atascados lideran la lista de heridas que pueden ocurrir

  • Por El Tiempo / GDA
  • 05 DIC. 2018 - 3:09 PM
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No sobra agregarle un poco de prevención a la actvidad íntima entre la pareja. (Shutterstock)
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Quemaduras y objetos atascados en las cavidades naturales del cuerpo encabezan el listado de las lesiones que pueden presentarse durante el aquello, según una encuesta hecha por unos investigadores que se dieron a la tarea de averiguar las causas que hacen que una visita al médico se atraviese en el camino de un orgasmo.

Para el efecto, dos mil británicos, de diferentes edades, fueron cuestionados sobre sus prácticas sexuales y los accidentes sobre el catre y las medidas que tomaron para enfrentarlos. Lo que se demostró, para empezar, es que la mayoría de los que tuvieron percances se abstuvieron de consultar por física vergüenza, al punto de que esta condición se reservó para lo absolutamente grave.

Llama la atención que el mayor porcentaje de lesiones ocurrió tanto en hombres como en mujeres, entre los 18 y los 44 años, con lo que se infiere que los jóvenes son más dados a deslizarse por prácticas de riesgo o a pasar por alto algunas medidas básicas de prevención como alejarse de velas encendidas o retirar cigarrillos del área de acción, por lo que las quemaduras en la espalda y los pies resultaron frecuentes en el reporte.
El uso de elementos comunes en el juego erótico –que en un comienzo pueden controlarse, pero que a medida de que sube el entusiasmo terminan fugándose de las manos y perdiéndose dentro del cuerpo de alguno de los amantes– se describe como una de las situaciones más angustiantes; eso, con el agravante de que los intentos por recuperar el objeto terminan por empeorar las cosas y dar paso a cuadros que requieren atención médica inmediata.

Más comunes y menos graves son los espasmos musculares, los esguinces y torceduras provocados por posturas forzadas del cuerpo y sus articulaciones o por simple desacondicionamiento físico, que pueden sacar en estampida las ganas por la ventana después de terminar abruptamente cualquier práctica e impedir el movimiento en medio de gemidos pero de dolor.

Alergias, irritaciones y hasta reacciones graves producidas por sustancias que se aplican en el cuerpo para dar sabor, olor y hasta textura a la piel desnuda ocupan un lugar de privilegio en el listado de ‘accidentes sexuales’ de los ingleses. También incluyen el malestar desencadenado en las delicadas zonas del departamento inferior por lubricantes verdaderos o improvisados a partir de los primeros aceites y líquidos que se encuentran a la mano.

Por supuesto, se describen así mismo infecciones de manifestación rápida, desgarros, mordeduras, arañazos y golpes que, por lo general, se contabilizan como patrimonio del polvo y no generan queja mayor, a tal punto que los afectados asumen su manejo de manera personal; eso sí, atribuyéndolos a causas muy distantes de la cama cuando exigen algún tipo de explicación.

Dejo para lo último eventos de gravedad extrema, referenciados en el citado estudio, como desenlaces fatales de asfixias mecánicas y las fracturas de pene, que, si bien fueron relatadas, son excesivamente extrañas; pero, al presentarse, marcan de por vida las historias de alcoba.

Hasta aquí la reseña, y que quede claro que la intención no es señalar a nadie, y menos promulgar encamadas asépticas y aburridas. Nada de eso. El objetivo es insistir en que sobre la cama todo vale, siempre y cuando se haga bajo acuerdos comunes y el respeto debido, para lo cual no sobra agregarle un poco de prevención.

Por Esther Balac

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