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Impacto en el desarrollo cognitivo

El estrés produce alteraciones duraderas en los mecanismos cerebrales de la conducta

La vida moderna presenta muchos factores estresantes que llevan a que el sistema de respuesta al estrés se active en formas que pueden conducir a patologías

  • Por El Mercurio / GDA
  • 05 OCT. 2018 - 2:55 PM
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La exposición a eventos traumáticos o intensos puede afectar diferentes áreas del cerebro según la edad. (Gabriel Matula / Unsplash)
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“La velocidad de la vida moderna implica un alto nivel de estrés y, además, una exposición a un tipo de estrés que nuestro sistema de respuesta natural no es eficaz para enfrentar. Entonces, ¿tenemos que vivir a este ritmo para ser felices? ”.

La pregunta la plantea el neurocientífico Gal Richter-Levin, director del Laboratorio de Cerebro y Comportamiento de la Universidad de Haifa (Israel), y uno de los invitados internacionales al próximo Festival Puerto de Ideas, que se realizará entre el 9 y el 11 de noviembre en Valparaíso, Chile.

Allí, bajo el título “El cerebro estresado”, el investigador explicará parte de lo que ha sido su trabajo en estas últimas décadas: cuánto se ha logrado comprender sobre los mecanismos cerebrales involucrados en el estrés y la neurobiología de los trastornos asociados. Todo, con el fin de desarrollar en las personas una resistencia más efectiva.

“La evolución nos ha equipado con un sistema de respuesta al estrés muy eficiente, que alguna vez nos permitió hacer frente a depredadores y otras amenazas. Pero, la vida moderna presenta muchos factores estresantes, que a menudo son de una naturaleza diferente a los de antaño. Esto lleva a que el sistema de respuesta al estrés se active en formas que pueden conducir a patologías”, explica desde su laboratorio en Israel, sin ocultar el entusiasmo por la que será su primera visita a Sudamérica.

Impacto en la salud

El impacto del estrés en el cerebro y la salud es enorme. “Millones de personas en el mundo desarrollan trastornos relacionados, como la depresión y el estrés postraumático, y los tratamientos disponibles actualmente no son lo suficientemente efectivos”, lamenta el investigador.

Aunque todos estamos expuestos, hay personas más vulnerables que otras. “Algunas tienen un alto nivel de ansiedad, aunque no patológico. Estas personas tienen más probabilidades de desarrollar psicopatologías relacionadas con el estrés”.

La exposición a eventos traumáticos o intensos, como la pérdida de un ser querido o haber vivido un desastre natural, por ejemplo, también son factores que tienen un impacto en el desarrollo cognitivo y emocional, y pueden afectar diferentes áreas del cerebro según la edad.

"El estrés a una edad muy temprana puede llevar a más trastornos metabólicos, mientras que las adversidades en la infancia se asocian más a depresión y estrés postraumático; en tanto que un trauma en la adolescencia es más probable que conduzca a trastornos de la conducta y la personalidad", explica Richter-Levin.

“Cuando hablamos de consecuencias emocionales, siempre es el resultado de alteraciones en los mecanismos cerebrales, que son los que producen nuestro comportamiento”.

Esta semana, una investigación publicada por la Universidad de Harvard sugiere que el abuso infantil puede dejar “cicatrices moleculares” en las víctimas. “Muchos estudios, incluidos los trabajos en mi laboratorio, demuestran que el estrés produce alteraciones duraderas en los mecanismos cerebrales. Estas alteraciones implican cambios moleculares que conducen a cambios funcionales e, incluso, estructurales en el cerebro”.

El especialista explica que muchas de las alteraciones patológicas producidas son “exageraciones” de la plasticidad normal del cerebro, de su capacidad de adaptarse. “La idea detrás de la búsqueda de nuevos tratamientos es, en gran medida, identificar medicamentos que puedan prevenir o reducir esa “plasticidad anormal”.

Aunque también es posible reducir el estrés y su impacto en la salud, mejorando los mecanismos de resiliencia, por ejemplo, a través de la actividad física moderada y constante, así como tomar pausas o descansos en la jornada diaria, aconseja Richter-Levin.

“Pero, además, hay que tratar de entender personalmente cuáles son las causas del estrés y reorganizar la vida para, en lo posible, evitarlas. Una forma segura de reducir ese impacto del estrés diario es reducir el ritmo de vida”.

“El estrés a una edad muy temprana puede llevar a más trastornos metabólicos, mientras que en la infancia se asocian más a depresión”.

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