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Prevención

Cáncer cervical: un riesgo que puedes prevenir

Es el séptimo más común entre las mujeres puertorriqueñas, pero hay formas de evitarlo o detectarlo temprano y obtener tratamiento efectivo

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Cerca del 80% de la población de Puerto Rico estará expuesta al virus del papiloma humano en algún momento de su vida. (Shutterstock)
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Es un cáncer cada vez más común entre las mujeres puertorriqueñas, que se puede prevenir o detectar en su etapa temprana. Sin embargo, en Puerto Rico se ubica entre los primeros diez tipos que más las afectan.  Así es el cáncer cervical o de cuello de útero, una dolencia para la que ya hay vacunas que protegen contra su principal causante, el virus de papiloma humano (VPH).

De hecho, se estima que ocho de cada diez personas sexualmente activas van a estar expuestas a este virus en algún momento de sus vidas, lo que la convierte en la infección de trasmisión sexual más común a nivel mundial. A esa cifra se suman otros riesgos: el VPH también está asociado al desarrollo de cáncer anal, de pene, vagina, vulva y orofaringe.

Según datos del Registro Central de Cáncer y el Departamento de Bioestadística y Epidemiología de la Escuela Graduada de Salud Pública, para el período de 2010-2014 se diagnosticaron 1,272 mujeres con esta malignidad. Esto representa el 4.9% de todos los cánceres diagnosticados en hombres y el 6.8% de los cánceres diagnosticados en mujeres durante ese período.

Hace tres años, precisamente, se dio a conocer la historia de Rhaiza Vélez Plumey, una joven madre puertorriqueña de 32 años que luchó contra este cáncer y que falleció luego de que éste hiciera metástasis al hígado y al pulmón. Un conmovedor testimonio que se dio a conocer semanas antes de su muerte y que también sirvió para concienciar sobre esta enfermedad.

Según datos publicados en este medio por la doctora Ana Patricia Ortiz, catedrática del Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico, la tasa de incidencia de cáncer cervical, ajustada por edad, es de 12.7 casos por 100,000 mujeres. Es, además, el séptimo cáncer más común entre ellas. La epidemióloga también indica que un estudio a nivel nacional, realizado por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC en inglés), evidencia que Puerto Rico tiene la incidencia más alta de cáncer cervical de todos los estados y territorios de los Estados Unidos.

Mientras que la Encuesta sobre el Virus de Papiloma Humano (VPH) 2014, publicada hace dos semanas por el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, encontró que para el año 2014, la incidencia de cáncer cervical en la isla llegó a tener una tasa ajustada por edad de 13.9 por cada 100,000 mujeres. Esta es la primera encuesta sobre el tema que realiza la institución a nivel de la población de mujeres adultas, de 18 a 44 años, en Puerto Rico. Según declaraciones escritas de la doctora Idania R. Rodríguez Ayuso, coautora del informe, los cambios observados en las tasas en los pasados años “sugieren que es relevante tener un mayor entendimiento sobre el VPH y el uso de su vacuna en Puerto Rico”.

Qué es

El VPH es un virus común de transmisión sexual, aunque no todas las personas que están en contacto con éste desarrollan cáncer. De hecho, algunas eliminan el virus de su cuerpo de manera natural. Pero otras desarrollan lo que se conoce como una infección persistente, en la que el virus se queda en las células cervicales por un periodo de tiempo prolongado, aumentando la posibilidad de cáncer, advierte el doctor Nabal Bracero, presidente de la sección local del Colegio Americano de Ginecólogos Obstetras.

“El virus del papiloma humano se adquiere a través de la piel, por contacto sexual. Es un virus que invade la piel de la vagina y la cérvix para alojarse en un área de transición en el cuello del útero. Pero tarda años en lo que se crea una lesión”, explica el médico, tras indicar que en ocasiones el cuerpo lo combate y logra eliminarlo por completo pero en otras lo hace de  forma parcial.

“Se puede quedar latente y, dependiendo de la edad, se puede convertir en cáncer”, añade Bracero, quien destaca que cerca del 80% de la población de Puerto Rico estará expuesta a este virus en algún momento de su vida.

Cabe destacar que el virus del papiloma humano es una familia bastante amplia, con más de 135 tipos identificados. Pero de las cepas de alto riesgo, la 16 y 18 son responsables del 70% de los casos de cáncer de cuello uterino y lesiones asociadas. Además de que, alrededor de 40 de ellos, afectan el área ano-genital y la cavidad oral.

“Por eso estamos batallando y exhortando tanto en la vacunación y en que se cumplan con las dos dosis, que se ponen de forma secuencial si se comienza la serie antes de los 15 años”, indica Bracero. De hecho, resalta que se trata de “una herramienta extremadamente valiosa” para combatir uno de los pocos cánceres que se puede evitar con una vacuna.

Además, también se cuenta con formas de cernimiento efectivas, como la prueba del Papanicolau (Pap) o citología vaginal,  un examen que puede detectar cambios tempranos en las células del cuello del útero antes de que se conviertan en cáncer, resalta el especialista en ginecología oncológica, Luis Santos Reyes, catedrático auxiliar de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas.

“Es una excelente forma para detección temprana de este cáncer”, agrega el especialista, tras indicar que una de las dificultades en la práctica diaria es que muchas mujeres se olvidan de hacer la visita anual a su ginecólogo y hacerse esta prueba. Sobre todo, después de tener su último hijo “porque se dedican a cuidar a la familia y se olvidan de hacerse sus chequeos médicos”.

En Puerto Rico, se estima que el 78% de las mujeres se hace la prueba del Pap, un porciento que se mantiene por debajo de la meta nacional, que es por encima del 90%.

Además de ese examen, si la mujer tiene 30 años o más, también se recomienda la prueba del VPH de alto riesgo para detectar cualquier lesión premaligna, indica la doctora Josefina Romaguera, profesora del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas.

Según la ginecóloga, si la persona tiene pocos ingresos o no tiene seguro médico, podría realizarse la prueba de Papanicolaou gratis o a bajo costo a través del Programa Nacional de Detección Temprana del Cáncer de Mama y de Cuello Uterino de Puerto Rico. (Más información en 787-522-3265).

“Si hay una lesión, se da tratamiento y seguimiento médico. Los tratamientos disponibles no eliminan el virus, solo remueven las células premalignas, por eso es importante darle seguimiento luego del tratamiento”, recomienda la ginecóloga, mientras enfatiza la importancia de la prevención primaria con el uso de la vacuna contra el VPH.

La vacunación

“La vacuna está indicada en niñas y niños desde los 9 años y hasta los 26. Pero la edad óptima para vacunarlos es de 11 a 12 años.  Además de prevenir el cáncer, esta vacuna previene las condiciones premalignas del cuello de la matriz, de la vulva, vagina y el ano en la mujer. También previene 90% de las verrugas genitales y el cáncer del ano en la mujer y en el hombre”, agrega la doctora Romaguera.

Según la presidenta de VOCES, Coalición de Vacunación de Puerto Rico, Lilliam Rodríguez,  los niveles de vacunación han mejorado en la isla, pero todavía “existen grandes retos para que las personas completen las dosis para estar protegidos”.

“Estamos satisfechos con los logros alcanzados, pero aún nos falta camino por recorrer. Los niveles de vacunación de la primera dosis, según la encuentra nacional, ha incrementado en niñas en un 75.8% y en dosis completadas tenemos un 52.8%, así que vamos progresando. El mayor crecimiento ha sido en los varones ya que estábamos como en 21% y ya estamos en una primera dosis en 61.9% y en las dosis completadas, un 44.1%”, explica Rodríguez, mientras destaca que la vacuna ha demostrado ser segura y eficaz y “se mantienen estudios continuos por los CDC monitoreando esta y todas las vacunas”.

“Nosotros en VOCES nos mantenemos al día y nuestra información está basada en evidencia científica todo el tiempo. Hasta el momento ninguna agencia reguladora ha señalado que la vacuna sea el precursor o responsable de lo que grupos que no apoyan la vacunación puedan alegar”, agrega Rodríguez, quien invita a que el próximo viernes, 26 de enero, uses algún detalle de color “TEAL” o verde azulado, un acrónimo que quiere decir  “Take Early Action And Live” (Toma Acción Ahora y Vive), una campaña de VOCES en la que se pide a los participantes que suban su foto en las redes sociales “para mantener vivo el legado de Rhaiza Vélez Plumey como ella lo quería y como marco la vida de muchos de nosotros”.

Temor infundado

Muchos padres creen, erróneamente según los médicos, que, si sus hijos no están activos sexualmente, no hace falta la vacuna. Esto, a su vez, contrasta con las estadísticas que apuntan a que las jóvenes están comenzando su actividad sexual cada vez más temprano. Otras de las preocupaciones, según se lo han expresado a los médicos, es que al ponerles la vacuna “se les está dando permiso para que tengan relaciones sexuales”.

Sin embargo, los profesionales de la salud entrevistados enfatizan que con esta vacuna no se promueve la actividad sexual de los jóvenes. Más bien, indican, se debe ver desde el punto de vista de que es un vehículo para prevenir cáncer. Cabe destacar que, por ejemplo, cuando los bebés nacen, se vacunan contra la hepatitis B, que es una enfermedad de trasmisión sexual.

De la misma forma, es importante que la mujer recuerde que su rutina de visita al ginecólogo no cambia ni tampoco la rutina del cernimiento periódico con el Pap aunque se haya vacunado, indica el doctor Santos Reyes. De hecho, señala que hay cierta confusión en términos de que algunas mujeres creen que al ponerse la vacuna no necesitan ir a su visita regular con el ginecólogo. “Es que en esa visita anual se discuten muchas medidas de medicina preventiva y así tener un plan comprensivo de salud”, destaca Santos Reyes.

Si te haces las evaluaciones de manera regular y le das el seguimiento debido, el cáncer cervical se puede prevenir y, si es detectado a tiempo, resulta curable.

De hecho, cuando este cáncer es identificado en su etapa temprana, el pronóstico es muy bueno, con una sobrevivencia de más del 85%. “El problema es que muchas mujeres llegan muy tarde porque no se han hecho el Pap a tiempo”, advierte el doctor Santos Reyes, quien también insiste en que este tipo el cáncer cervical es de los pocos con los que se puede hacer prevención primaria (si te vacunas) y secundaria, cuando te haces las pruebas de detección (como el Pap) y detectas a tiempo una condición premaligna.

El ginecólogo también resalta que no se ha probado una correlación directa de la vacuna con algún otro problema de salud. “Ha habido cierta preocupación entre algunos padres, pero recientemente he visto mayor aceptación (de la vacuna)” señala el ginecólogo, mientras destaca que los pediatras -que son los que la ponen-, han hecho un gran trabajo de educación.

Más información

Según indica la doctora Josefina Romaguera, al presente están llevando a cabo varios proyectos de investigación en pacientes con condiciones relacionadas al VPH en el Recinto de Ciencias Médicas. “Nos pueden contactar en el (787) 759-0306 y el (787) 758-0037”, exhorta.

También puedes visitar los siguientes portales de información sobre salud:

-www.saludomujerlatina.org

-www.cdc.gov

-www.womenshealthsociety.org

-www.voces.org

-También puedes escribirle a la doctora Romaguera al correo electrónico: josefina.romaguera@upr.edu

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