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¡ME DUELE!

Los “dolores de crecimiento” en los niños

Suelen aparecer durante dos períodos: en la primera infancia, entre los 3 y 5 años; y, más adelante, entre los 8 y los 12 años

  • Por Por Dentro
  • 17 DIC. 2017 - 07:00 AM
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Es probable que el dolor se deba a un exceso de actividad física, algún ejercicio inusual o al síndrome de piernas inquietas. (Foto: Shutterstock)
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En ocasiones, los niños de edad preescolar y escolar se quejan de dolor sin que exista una causa aparente, pues no ocurrió una caída ni hay enfermedad.

Cuando esto ocurre, a menudo se utiliza el término “dolor de crecimiento” para nombrar la molestia. Pero, de acuerdo a la Clínica Mayo, no existe evidencia de que crecer pueda ser doloroso. Así es que estas quejas pueden tener otras causas que incluyen una baja tolerancia al dolor o, incluso, podrían estar motivadas por cuestiones psicológicas del menor.

También es probable que el dolor se deba a un exceso de actividad física, algún ejercicio inusual o al síndrome de piernas inquietas. Usualmente, la dolencia se presenta en ambas  piernas, los muslos o las pantorrillas en horas de la tarde o la noche, más se alivia en la mañana. 

Debido a la preocupación que pueden provocar en los padres, y para descartar cualquier otra condición médica, es recomendable visitar al médico, si el dolor no es ocasional, sino que el niño se queja constantemente.

Otras consideraciones son: que la molestia interfiera con las actividades habituales del niño, que el dolor se ubique en las articulaciones o que esté acompañado por otros signos y síntomas, entre ellos: hinchazón, enrojecimiento, dolor con la palpación, fiebre, cojera, erupción cutánea, pérdida de apetito o de peso, debilidad o fatiga.

Es importante escuchar al menor para identificar la mejor manera de ofrecerle alivio. Algunas formas sencillas de ayudarle a manejar la situación son aplicar un masaje suave al área afectada, colocarle una almohadilla térmica o darle un baño relajante de agua tibia antes de dormir.

Si tu hijo ha estado realizando mucha actividad física, procura que disfrute de un descanso adecuado y que haga ejercicios de calentamiento y estiramiento, pues ambos ayudan a prevenir lesiones. En algunos casos, podrías suministrarle una dosis apropiada de algún analgésico.

Por otro lado, recuerda que es muy importante prevenir accidentes y caídas que pueden provocarles dolor a tus niños. Algunas medidas para evitarlos son: instalar puertas de seguridad en áreas peligrosas (como las escaleras) y colocar luces pequeñas en los pasillos y otras áreas comunes. Además, debes verificar que no haya objetos donde los niños puedan treparse para escalar hacia las ventanas y que las áreas de juego sean seguras para tus hijos.
 

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