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Condiciones degenerativas

Más allá del temblor corporal

La enfermedad de Parkinson no tiene cura, pero sí hay alternativas para tener una mejor calidad de vida

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Esta condición es crónica y progresiva, lo que significa que persiste durante un extenso período y sus síntomas empeoran con el tiempo. (Shutterstock)
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Hay enfermedades que afectan nuestra vida de manera inicialmente sutil y van empeorando con el tiempo. Muchas veces, los síntomas se pueden confundir, llevando a un diagnóstico más tardío y otras veces, el propio progreso de la enfermedad dificulta ese diagnóstico preciso hasta que la condición esté más avanzada y muestre signos inequívocos. Una de estas enfermedades es el párkinson.

Es un trastorno degenerativo del sistema nervioso central que pertenece a un grupo de condiciones conocidas como trastornos del movimiento. Es crónica y progresiva, lo que significa que persiste durante un extenso período y sus síntomas empeoran con el tiempo. La enfermedad no tiene cura.

“Los desórdenes del movimiento son un grupo de enfermedades que tienen síntomas fundamentales de movimientos involuntarios o dificultad de coordinar los movimientos. Y, dentro de las enfermedades con desórdenes de movimiento, la más frecuente de las conocidas es el párkinson”, comenta el doctor Ángel Viñuela, neurólogo especialista en párkinson y trastornos del movimiento. Aunque existen otros trastornos del movimiento frecuentes, como el temblor esencial, el párkinson es la forma más frecuente de parkinsonismo, nombre que se le adjudica a un grupo de trastornos con características y síntomas similares.

No hay ninguna prueba que diagnostique el párkinson y, de acuerdo con el neurólogo, lo más importante es escuchar con detenimiento el historial personal y familiar del paciente desde que empezaron los primeros síntomas y cómo han ido apareciendo, su distribución en el cuerpo, cómo ha respondido a diferentes medicamentos y los síntomas no motores que manifiesta.

Aunque hay estudios que demuestran que durante los primeros cinco años puede ser difícil diferenciar el párkinson de otros parkinsonismos, y el diagnóstico puede ser erróneo, “cuando avanza la enfermedad, la eficacia del diagnóstico aumenta a un 97 %”, dice.

“Esto no tiene ningún impacto en el tratamiento, ya que lo importante es tratar los síntomas”, aclara. Esto puede suponer un reto tanto para el diagnóstico como para el tratamiento debido a que pueden haber diagnósticos erróneos, personas que se estén tratando y gente que, por su edad, piense que sus síntomas no están relacionados al párkinson y no busquen ayuda médica para llegar a un diagnóstico.

“El párkinson da síntomas de muchos tipos, lo que pasa es que los síntomas motores, que son los síntomas de movimiento, dependen de la pérdida de neuronas que tienen dopamina y por eso todo el mundo se centra en esa área, pero el párkinson puede ocasionar problemas de olfato, de sueño, de memoria, de estado de ánimo, de tragado y de salivación excesiva, de manejo de la presión, del sistema urinario y sexual, y del sistema digestivo, enumera el especialista.

Por eso, es común que los pacientes con la enfermedad de Párkinson tengan inconvenientes para dormir, pensar, comer, hablar, oler y tomar decisiones, y que tengan síntomas como estreñimiento, apatía y pérdida cognitiva.

“Debido a esto, se considera al párkinson como una de las enfermedades más heterogéneas que hay, conjuntamente con el autismo”, detalla el doctor Viñuela, quien añade que “el ritmo de afectación de las neuronas, el tipo de neurona que se afecta y el área del núcleo que se afecta es muy diferente en cada paciente, por lo que en algunas personas la enfermedad se desarrolla más rápido que en otras y manifiestan síntomas diferentes, que necesitan tratarse de manera individualizada.

“Una cosa muy importante que hay que explicar es que una persona que tiene párkinson, sobre todo cuando empieza, lo último que debe hacer es fijarse en otra persona con párkinson, porque no tiene por qué ser igual que los demás”, advierte el también investigador, a la vez que indica que, muchas veces, los pacientes tienen una percepción muy negativa que estigmatiza la enfermedad, pero que “muchos pacientes están muy bien” con el tratamiento adecuado.

El doctor Viñuela considera que cuando se tiene párkinson hay que abordar la enfermedad de dos maneras: una, considerando lo que se debe hacer para que la enfermedad evolucione más lentamente y otra, identificando cuáles son los medicamentos necesarios para tratar los síntomas. De ahí la importancia de educarse sobre la condición, hablar francamente con el médico sobre los síntomas que se presentan y establecer una red de apoyo.

De las estrategias mencionadas por el especialista el ejercicio es una de las esenciales para que la enfermedad se desarrolle más lentamente.

“Hay tres cosas importantes que hace el ejercicio en el cerebro: por una parte se segregan endorfinas, una de las hormonas de la felicidad o el placer, junto con la dopamina; se libera un poco de la dopamina que le queda al paciente en el cerebro, por lo que hace la medicina funcione mejor y dure más; y libera factores tróficos, los cuales son factores de protección de las neuronas y hacen que las neuronas estén sanas durante más tiempo o que se degeneren más lentamente”., explica el neurólogo, quien resalta que “aunque el ejercicio tiene muchos más beneficios para el párkinson, en principio, si haces ejercicio lo que estás haciendo es que la enfermedad vaya un poco más despacio”.

Tratamiento

El tratamiento consiste en el manejo de los síntomas e incluye medicamentos y, en ciertos casos, cirugía. Entre estos se encuentran la levodopa, que es el tratamiento fundamental. Las células nerviosas utilizan la levodopa para fabricar dopamina y reponer el suministro reducido del cerebro; la carbidopa, que se receta en combinación con la levodopa para prevenir la conversión de la levodopa en dopamina, fuera del cerebro. Otros medicamentos utilizados son los agonistas de la dopamina, Inhibidores de la MAO-B (inhiben la enzima monoaminooxidasa B, Inhibidores de la COMT. COMT (catecol-O-metiltransferasa), amantadina y anticolinérgicos

Según explica Viñuela, para evitar los efectos del uso prolongado de la levodopa, se han creado formulaciones en las que este medicamento se libera más lentamente. La más reciente es una cápsula de carbidopa-levodopa (Rytary®), la cual, a través de microesferas que se disuelven en diferentes momentos, dura más tiempo.

Además, existen dos tratamientos quirúrgicos para los pacientes con síntomas más difíciles de tratar. El Duopa® es una suspensión de carbidopa/levodopa que permite llevar el medicamento directamente al intestino delgado por un período extendido. Esto permite que la levodopa actúe todo el día de forma continua y el control de los síntomas sea mejor. El procedimiento para insertar el pequeño tubo que lleva el medicamento es relativamente sencillo, ambulatorio y se realizado por el gastroenterólogo.

La segunda opción quirúrgica es la cirugía de estimulación cerebral profunda (DBS, en inglés), mediante la cual se modifican los circuitos cerebrales afectados en la enfermedad, y mejora el control de los síntomas y algunas de las complicaciones del tratamiento prolongado con levodopa como unos movimientos involuntarios conocidos como discinesias. Este eficaz tratamiento debe utilizarse en pacientes cuidadosamente seleccionados, no mayores de 71 años, y que no tengan problemas cognitivos. Este y el resto de tratamientos descritos están disponibles en Puerto Rico.

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