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Según estudio suizo

Efecto placebo: un engaño que beneficia a algunos pacientes

Es posible experimentar bienestar, así se sepa que el tratamiento no tiene sustento

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  • 15 NOV. 2017 - 07:00 AM
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Hay quienes se sienten peor con un placebo y refieren problemas secundarios, como dolores de cabeza u otros efectos adversos. (Shutterstock)
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Una de las claves detrás del efecto placebo es que la persona ignore que la píldora o inyección que está recibiendo no es un medicamento real. Sin embargo, saber de antemano que lo que se está tomando es una sustancia sin ningún principio farmacológico activo, pero inocua, igual ayuda a los pacientes a que se sientan mejor.

Así lo demuestra un estudio realizado por investigadores suizos, que analizó la reacción de 160 personas ante los placebos “la acción terapéutica de medicamentos sin efectos, pero que funcionan por el convencimiento del paciente sobre su poder curativo”, y que aporta nuevos antecedentes sobre estos compuestos, ampliamente usados en experimentos médicos.

“En cualquier ensayo clínico, un nuevo medicamento o procedimiento debe ser comparado con algo para determinar si da mejores resultados. Ahí es donde se usa un placebo; eso permite controlar otros factores y variables que van más allá de lo farmacológico”, comenta la doctora Sofía Salas, profesora titular de la facultad de Medicina de la Universidad Diego Portales, de Chile.

En el trabajo realizado por el Departamento de Psicología Clínica de la Universidad de Basilea (Suiza), los participantes fueron sometidos a una prueba de calor, mediante una sonda instalada en el antebrazo, y se les pidió que la quitaran solo cuando ya no soportaran la temperatura. Luego tenían que calificar el dolor de 0 a 100. Después fueron divididos en cuatro grupos. Tres de ellos recibieron una crema sin ningún efecto: el primer grupo lo sabía, pero no se les explicó nada más; al segundo sí se le dio una explicación sobre el efecto placebo; en tanto, el tercer grupo creía estar recibiendo una crema que reducía el dolor. El cuarto grupo no recibió ningún preparado.

Los investigadores repitieron la prueba de calor. Los participantes interrumpieron el ensayo más o menos al mismo nivel de temperatura que antes, pero la percepción subjetiva del dolor cambió: el grupo que recibió el placebo y fue informado sobre sus efectos consideró que el nivel de dolor se ubicaba en torno a 60 o menos, de forma similar al registro de quienes pensaban que estaban recibiendo de verdad una crema contra el dolor y por debajo de la percepción informada por los otros dos grupos.

Para Cosima Locher, autora principal del trabajo, publicado en la revista Pain, estos resultados refuerzan los beneficios de usar los placebos en la práctica médica. “La creencia habitual de que los placebos solo sirven si son recetados con engaños debería ser revisada”, dice la experta. El problema es que los médicos no pueden ofrecer un placebo como si fuera real, advierte el doctor Pedro Chaná, neurólogo y académico de la facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago.

“Hay un tema ético sobre su uso en la práctica clínica, porque implica un engaño o, eventualmente, dejar de usar una terapia que sí está comprobada como efectiva”, dice Chaná. Además, los placebos influyen en la percepción de que el propio paciente tiene de su condición de salud.

“Hay quienes se sienten peor con un placebo y refieren problemas secundarios, como dolores de cabeza u otros efectos adversos”, agrega la doctora Salas. Lo anterior tiene relación con la actitud del paciente. Aunque no se conoce del todo el mecanismo detrás del efecto placebo, sí se sabe que favorece la liberación de dopamina, sustancia asociada con el bienestar y el placer, precisa Chaná. Pero, “una persona que entra a la consulta con la idea de que le irá bien, se tenderá a sentir mejor. Una actitud negativa hará lo contrario”.

Los autores del estudio llegaron a la conclusión de que el asesoramiento médico es relevante, e influye en la percepción personal de cada paciente sobre lo que lo aqueja.

“El significado de la palabra en medicina es un tema muy antiguo, que va desde los conjuros sanadores que se utilizaban en la antigüedad hasta la actual medicina alternativa, que ha ganado adeptos precisamente por esa cercanía”.

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