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Riesgo de padecerlo

Estrategias comprobadas para prevenir el cáncer

Existen pruebas de cernimiento que son efectivas para descubrir algunos cánceres en etapa temprana, cuando el tratamiento funciona mejor

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Algunos tipos de cáncer no son prevenibles, pero sí podemos reducir el riesgo de sufrirlos. (Shutterstock)
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El cáncer no es una sola enfermedad sino muchas enfermedades distintas. De hecho, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) lo definen como un grupo de más de 100 enfermedades en el que las células anormales se dividen sin control y son capaces de invadir otros tejidos. A pesar de que se ha logrado un mayor entendimiento de la expresión molecular y la genética del cáncer, debido a la complejidad de la enfermedad, aún queda mucho por conocer.

Sin embargo, existen estrategias comprobadas que pueden ayudarte a prevenir, en la medida de lo posible, el desarrollo de ciertos tipos de cáncer, explica Marta Sánchez Aracil, miembro de la Junta de Directores de la Sociedad Americana Contra el Cáncer de Puerto Rico.

“Sabemos que el cáncer es una enfermedad complicada y que tenemos una carga genética, pero si tenemos un riesgo elevado para ciertos tipos de cáncer, podemos hacer pruebas de cernimiento para detectar lesiones premalignas o cáncer en etapa temprana”, dice Sánchez.

Existen pruebas de cernimiento probadas para el cáncer del cuello uterino, el cáncer colorrectal y el cáncer de mama. Al identificar y tratar lesiones premalignas, se pueden prevenir estos tipos de cáncer. Estas pruebas también son efectivas para descubrir estos cánceres en etapa temprana, cuando el tratamiento funciona mejor. Añade que tomar decisiones  educadas y saludables también reduce el riesgo.

Más allá de la reducción de riesgo

Si bien Sánchez explica que hay algunos tipos de cáncer que no vamos a poder prevenir, sí podemos reducir el riesgo de sufrirlos. “Ahí hablamos de decisiones saludables. Estas son las cosas que yo puedo hacer para reducir el riesgo”, revela.

1. Evitar el consumo de tabaco. Sabemos que el cáncer del  pulmón es la causa principal de muerte por cáncer. La persona que fuma tiene  un riesgo 25 veces mayor que quien no fuma de desarrollar cáncer del pulmón. Y fumar causa del 80 al 90 % de las muertes por este cáncer. Fumar también puede causar otros tipos de cáncer, como de la boca, de la garganta, del esófago, del estómago, del colon y otros. También se han visto casos de vejiga urinaria y cuello de útero.

2. Reducir el humo secundario. El riesgo de un fumador pasivo de padecer cáncer de pulmón aumenta en un 20 a un 30 %.

3. Protegernos del sol. En Puerto Rico, el cáncer de piel es el más común, aunque no se reporta en las estadísticas generales. Es necesario protegernos con ropa y con protectores solares. También debemos dejar de exponer a los niños en los horarios más fuertes del sol, entre 11:00 a.m. a 3:00 p.m., y realizar todas las actividades al aire libre antes o después de este horario. Además, se debe evaluar el riesgo ocupacional de los trabajadores que trabajan todo el día bajo el sol. 

4. Limitar el  consumo de alcohol. Este está asociado a diferentes tipos de cáncer como de boca, garganta, laringe, esófago, colon y recto, e hígado. En las mujeres también está asociado al cáncer de mama. Si alguien bebe, debe tener un consumo moderado. Este se define de diferentes formas, pero, generalmente, se mencionan dos copas de vino para el hombre y una copa para la mujer.

5. Evitar la inactividad física y la obesidad. La obesidad es un factor de riesgo para 13 tipos de cáncer: meningioma, adenocarcinomas del esófago, mieloma múltiple, cáncer de riñón, de útero, de ovario, tiroides, hígado, de vesícula biliar, de la parte superior del estómago, páncreas, colon y recto, y en mujeres posmenopáusicas, cáncer de mama. Es importante que se maneje la obesidad y su relación con la inactividad física. Se debe evitar el consumo de alimentos altos en grasa, alimentos procesados y alimentos con calorías vacías. En cuanto a las carnes rojas, Sánchez explica que la recomendación es reducir su consumo y no eliminarlo porque la evidencia sobre si causa cáncer o no es limitada. “Lo que se recomienda es cocinar la carne con métodos que no sean directos con la llama porque se producen otros tipos de carcinógenos, como los hidrocarburos aromáticos y otros componentes que pueden ser tóxicos y sí están identificados como carcinógenos”, expone Sánchez.

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