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Manejo de emergencias

Vital el rol del farmacéutico en tiempos de emergencia

Puede ser una fuente de ayuda bien significativa en estos momentos

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Los farmacéuticos están capacitados para suplir los medicamentos de mantenimiento en una ocasión de emergencia y orientar a las personas sobre qué hacer y qué no hacer con los medicamentos. (Shutterstock)
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Los farmacéuticos son aliados de la salud en todo momento y, como parte de su trabajo, proveen servicios en diferentes escenarios como pueden ser farmacias de la comunidad, clínicas ambulatorias, hospitales, centros de salud y otros.

De acuerdo a un artículo publicado por la revista de la American Society of Health-System Pharmacists, el rol de los farmacéuticos en un momento de desastre es tan crítico como su función en los escenarios tradicionales.

“Como el proveedor de servicios de salud más accesible, los farmacéuticos juegan un papel especialmente vital cuando un desastre interrumpe el sistema de cuidado de la salud de una comunidad”, explica el artículo titulado “Pharmacist readiness roles for emergency preparedness”, publicado en el 2011 y en el que se hace hincapié que ante escenarios de catástrofe, el farmacéutico debe considerar todos los factores que afectan las vidas de los pacientes y su perfil particular en las circunstancias de vida que se presentan en un escenario de crisis. Queda claro que, en momentos de emergencia como los que vivimos, los farmacéuticos se convierten en un enlace importante para mantener la salud de las comunidades a las que sirven.

Según la doctora Wanda T. Maldonado, decana de la Escuela de Farmacia del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (RCM), las funciones de los farmacéuticos son bien amplias y múltiples, y se adentran en los aspectos distributivos, o de cómo llegan a los pacientes los medicamentos en el día a día; hasta los aspectos clínicos y administrativos, en la parte macro del sistema de salud, explica, al enfatizar que con la crisis ocasionada con el huracán María se identificaron diversas necesidades relacionadas al rol de este profesional de la salud en un entorno catastrófico. Entre estas mencionó el suplido de medicamentos de mantenimiento y sin receta médica (OTC, por sus siglas en inglés) a los pacientes, con los retos que ha implicado la falta de electricidad y la imposibilidad de restablecer los servicios en las farmacias de la comunidad por diversas razones; hasta cómo hacer llegar los medicamentos a los refugios y coordinar el recibo de grandes de cantidades de medicamentos que se han sido donados y que deben manejarse con gran cautela.

“Pienso que hemos aprendido unas lecciones bien significativas con este evento y una de ellas es que previo a estos eventos, tienen que haber unas personas designadas como contactos que puedan facilitar su participación en los esfuerzos de emergencia para suplir medicamentos”, sostiene la doctora Maldonado, quien señala que, a diferencia de otras ocasiones, la mayor dificultad fue coordinar la participación de los farmacéuticos en los refugios y preparar para estos botiquines de emergencia porque prácticamente no había comunicación. Según la decana, este esfuerzo evitaría un disloque en el ofrecimiento de servicios e integraría a los farmacéuticos en un rol activo y concertado en la cadena de emergencia para facilitar, entre otras cosas: que se brinden sus servicios en los refugios, ayuden con la distribución de los medicamentos adecuados en sus dosis apropiadas, y colaboren en la canalización de los recursos (medicamentos) para evitar duplicidad de esfuerzos. De acuerdo a la académica esto es importante porque toma en cuenta el elemento de seguridad del paciente, pues de este recibir el medicamento equivocado puede redundar en una situación desafortunada.

“Los medicamentos no son inocuos; salvan vidas solamente si se utilizan como debe ser”, recalca la doctora Maldonado, quien señala que el currículo de la Escuela de Farmacia del RCM reforzará este aspecto para enfatizar en cómo optimizar la respuesta de ayuda en la propia isla. Para ello, reitera la disponibilidad de la escuela que dirige para trabajar en conjunto con las agencias del gobierno y el Departamento de Salud para establecer un plan de apoyo para este tipo de casos. No obstante, aclara que, a pesar de los obstáculos de comunicación enfrentados, tanto los estudiantes como la facultad de la escuela, así como farmacéuticos de la comunidad han tomado un rol activo para ayudar a los pacientes a través de diferentes iniciativas.

Vital la educación

Para la decana Maldonado, si bien el currículo actual de los estudiantes de farmacia incluye planes de contingencia en el manejo de ciertos medicamentos, como los que requieren refrigeración, por ejemplo, “aquí vamos a otro nivel que requiere más planificación. Esto nos enseña que hay que entrar en otros detalles de manejo de catástrofes y esta experiencia es la que nos va ayudar tanto en términos de currículo como en educación continuada”, resalta.

El farmacéutico en la comunidad

“Estoy segura de que los farmacéuticos han tenido que ofrecer muchas recomendaciones a los pacientes, primero para medicamentos que pudieran conseguir sin receta para aliviar muchas situaciones que hayan surgido, como cortaduras, quemaduras, picadas de mosquitos y otro tipo de situaciones”, destaca la decana, al explicar que los farmacéuticos están capacitados no solo para suplir los medicamentos de mantenimiento en una ocasión de emergencia, sino para orientar a las personas sobre qué hacer y qué no hacer con los medicamentos, cómo resolver dolencias de salud comunes, o referir a las personas a buscar ayuda médica, de ser necesario.

“Consulten a sus farmacéuticos con respeto a sus necesidades de salud, ya sea sobre medicamentos OTC o síntomas que estén teniendo, para que puedan ser referidos para cuidado médico. Sobre todo ahora que las salas de emergencia y los hospitales están en crisis, lo que se pueda hacer a nivel de farmacia es bien importante”, detalla la doctora Maldonado. “No estamos llamando a que los farmacéuticos asuman un papel que no les corresponde, sino a que pueden ser una fuente de ayuda bien significativa en estos momentos”, finaliza diciendo.

Lo más importante para mantenerse saludable

  • Que el agua que se consuma sea un agua limpia, para evitar enfermedades como la leptospirosis.
  • Limpiar las botellas y las latas antes de utilizarlas.
  • No tener contacto con agua del exterior.
  • Tener cuidado con los animales que están en el exterior, ya que pueden haber tenido contacto con ratas.
  • Que el paciente busque ayuda a tiempo, tan pronto note algo que no es normal en su estado de salud.
  • Seguir las medidas de higiene y cuidado para evitar conjuntivitis, piojos y sarna que se dan en situaciones de hacinamiento.
  • No meterse en cuerpos de agua de los que no se esté seguro que no estén contaminados, no solo por el posible contagio con leptospirosis, sino también con la esquistosomiasis o bilharzia en los ríos.
  • Ser estratégico en el cuidado de la salud.
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