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Control de factores de riesgo

Las nuevas herramientas que aportan al diagnóstico y mejor conocimiento de las enfermedades cardiovasculares

El uso de biomarcadores ha permitido precisar el diagnóstico, optimizar medidas terapéuticas y conocer pronósticos

  • Por El Mercurio / GDA
  • 29 AGO. 2017 - 10:19 AM
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El avance de la medicina diagnóstica ha permitido el desarrollo de pruebas que identifican, con detalle y precisión, la presencia de enfermedades cardiovasculares, a través de biomarcadores. (Shutterstock)
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Los factores que aumentan el riesgo de padecer diversos tipo de enfermedades cardiovasculares son la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, el tabaquismo, los niveles elevados de colesterol en la sangre y la obesidad, además de factores psicosociales.

Según el cardiólogo, Marcelo Muñoz C., frente a este panorama, es fundamental insistir con campañas de educación y desarrollar políticas públicas que llamen a la población a tomar conciencia respecto del control de este tipo de enfermedades, además de promover estilos de vida saludables, disminuyendo el tabaquismo, aumentando el ejercicio físico y la alimentación saludable. Eso, en conjunto con medidas que permitan controlar estos factores de riesgo coronario.

Justamente en el tema del control de estos factores de riesgo, en los últimos años el avance de la medicina diagnóstica ha permitido el desarrollo de pruebas que identifican, con detalle y precisión, la presencia de enfermedades cardiovasculares, a través de biomarcadores.

Uno de ellos son los péptidos natriuréticos, test que sirve como apoyo clínico en el diagnóstico y para evaluar pronóstico y seguimiento de pacientes con insuficiencia cardíaca. "Los péptidos natriuréticos ayudan a descartar el diagnóstico de insuficiencia cardíaca en los servicios de urgencia. También otorgan valor pronóstico. No es lo mismo presentar insuficiencia cardíaca y mantener estos niveles elevados, a pesar del tratamiento, que en descenso. Los primeros tienen más riesgo de rehospitalización y fallecimiento, con respecto a los segundos, con valores más reducidos", explica el doctor Muñoz.

Este punto es importante, recalca el especialista, por ejemplo, en el caso de personas que acuden por disnea aguda (falta de aire) a los servicios de urgencia. El uso de este biomarcador genera un diagnóstico preciso que permite, además, redireccionar adecuadamente los recursos destinados a la atención de estos pacientes, descartando hospitalizaciones en unidades coronarias en casos en donde esta fatiga no es generada por una insuficiencia cardíaca.

Cuando cada minuto cuenta
En el caso de los infartos agudos al miocardio, una de cada tres personas fallece antes de llegar a un servicio de urgencia. Por lo tanto, un diagnóstico rápido y preciso de esta condición puede marcar la diferencia.

En este campo, en los últimos años se ha extendido el uso de la troponina cardíaca como biomarcador. Esta es una proteína que se libera cuando el corazón resulta dañado, por ejemplo, durante un infarto. Recientemente, se ha demostrado que la prueba de troponina ultrasensible ha permitido reducir desde seis horas o más a tan solo tres (o incluso una hora) el tiempo necesario para confirmar o descartar un infarto agudo al miocardio.

"Este test permite ahorrar tiempo en el diagnóstico de infarto, de tal forma, que un paciente al cabo de tres horas de haber llegado a un servicio de urgencia ya tenga o no descartado un problema cardíaco propiamente tal, o determinar que está efectivamente cursando un infarto. Esto es una revolución desde el punto de vista de tiempo, en directo beneficio para los pacientes y uso racional de recursos", señala el doctor Muñoz.

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