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Urge la prevención

Los riesgos del síndrome metabólico

Un estudio local revela que ya un 13 % del grupo de adultos más jóvenes, entre 21 y 29 años, tiene el síndrome metabólico.

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Factores de riesgo pueden ser una nutrición inadecuada, inactividad física y predisposición genética. (Shutterstock)
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En Puerto Rico, cientos de personas luchan a diario con el sobrepeso o la obesidad, el colesterol alto y la hipertensión, tres problemas de salud que los ponen a riesgo de desarrollar el síndrome metabólico (SM), un conjunto de síntomas que pueden causar enfermedad cardiovascular o cerebrovascular y diabetes tipo 2, además de otras dolencias crónicas.

De hecho, los puertorriqueños son especialmente vulnerables a padecer de este síndrome, advierte la epidemióloga Cynthia M. Pérez Cardona, catedrática del Departamento de Bioestadística y Epidemiología de la Escuela Graduada de Salud Pública. 

Es lo que  pudo comprobar en  un estudio con una muestra representativa del área metropolitana de San Juan -859 adultos entre los 21 y 79 años-  en el que la prevalencia estimada del SM fue de 43%. 

Entre los criterios que se tienen en cuenta para diagnosticar el SM, se destacan cinco: obesidad abdominal, presión arterial elevada, hiperlipidemia (colesterol y triglicéridos altos) y elevación de glucosa en sangre. Pero el diagnóstico se puede hacer cuando la persona tiene tres de esos factores de riesgo.

Según explica la epidemióloga, cuando se miró por criterios individuales, en el estudio se encontró  que el 48.5% de la muestra cumplía con el criterio elevado de glucosa. De la misma forma, 49% cumplía con el criterio de obesidad abdominal, 46% con la presión arterial elevada, 46% con niveles reducidos de colesterol bueno y 31% con los niveles  elevados de triglicéridos.  

“No es que uno quiera causar alarma en la población. Pero los datos apuntan a que nosotros tenemos que desarrollar estrategias o aumentar los esfuerzos de concienciación sobre la prevención del síndrome metabólico”, advierte la epidemióloga.  

Entre las causas principales que se han propuesto para el SM, la doctora Pérez dice que algunos investigadores piensan que la obesidad es el factor de riesgo determinante. También menciona la resistencia a la insulina, cuando el cuerpo no responde de manera adecuada a esta hormona, que es la encargada de sacar la glucosa de la sangre y depositarla en las células para que pueda ser utilizada como fuente de energía. Por eso, con el tiempo, ese nivel de glucosa se acumula en la sangre y eso lleva al desarrollo de la diabetes.

Además, hay otra serie de factores que contribuyen. Por ejemplo, la investigadora menciona una nutrición inadecuada, inactividad física y predisposición genética. 

“No hay datos recientes que documenten la magnitud del síndrome metabólico, pero si uno mira las tendencias en la población con, por ejemplo, la prevalencia de diabetes y obesidad, además de otros factores de riesgo metabólico, uno pensaría que esa prevalencia puede ser mayor que la que encontramos en el estudio que hicimos entre 2005 y 2007”, resalta la doctora Pérez.

En otro estudio, llevado a cabo durante este año, también se utilizó la variable del trío metabólico en la población de 65 años o más, en el que se medía diabetes, hipertensión y algún trastorno del  metabolismo de lípidos, explica el doctor José Carrión Baralt, catedrático asociado del programa de gerontología de la Escuela de Salud Pública, del Recinto de Ciencias Médicas.

“Encontramos que casi el 40% (38.2%) de las personas de 65 años o más tenían el trío metabólico y habían sido diagnosticados por un médico”, explica el investigador, quien destaca que  esto tiene unas implicaciones muy serias. 

“Tanto el síndrome metabólico como la combinación de diabetes e hipertensión, crean un cuadro clínico más complejo en las personas. Sobre todo, en los adultos mayores que tienden a tener sus recursos inmunológicos y fortalezas físicas disminuidas. Por eso es preocupante que tengamos estas cifras tan altas, con el riesgo mayor de enfermar de otras dolencias, discapacidad y mortalidad”, advierte el doctor Carrión.

Llamado a la prevención
Paradójicamente, el síndrome metabólico se puede prevenir si se toman las medidas adecuadas a tiempo para atajar todos los factores de riesgo que llevan a su desarrollo. “Esto debe ser un llamado a la prevención sistemática a nivel de toda la sociedad. Tenemos que dejarnos de chiquitas, es el mensaje que llevo cuando hablo de estos datos porque está muy claro que las medidas de prevención que hemos tomado a nivel de país no están funcionando. Y es momento de coger el toro por los cuernos porque esto tiene implicaciones enormes”, enfatiza el doctor Carrión.

En ese sentido, dice que no es solo debido a que se afecta la calidad de vida de las personas con SM, sino también por el impacto económico. Por ejemplo, indica que en el último estudio que se publicó sobre los gastos del adulto mayor en Puerto Rico, se refleja claramente que a más enfermedades del trío metabólico, mayores gastos de las aseguradoras y mayores los copagos para el asegurado. 

“Ante la situación económica tan difícil por lo que pasa la población de 65 años o más —que más de la mitad vive bajo el nivel de pobreza— le añades este impacto económico y la situación es más complicada”, agrega Carrión, quien cree que como país no estamos  preparados para enfrentar lo que se avecina con los adultos mayores.

Por eso, agrega la doctora Pérez, la prevención es esencial. Pero enfatiza que estos esfuerzos deben comenzar más temprano. “Por ejemplo, si un doctor evalúa por primera vez a un paciente y ya tiene obesidad,  ese médico debe mandar a hacer las pruebas de rigor porque es probable que tenga los otros componentes del síndrome metabólico. No tenemos que esperar a  documentar por lo menos tres de los cinco criterios para tomar acción. Así que ese es uno de los mensajes importantes”, recomienda la investigadora.

Pero también destaca que en el estudio, cuando se mira el grupo de adultos más jóvenes, de 21 a 29 años, se encontró que ya el 13 % tenía síndrome metabólico. “Por ende, son adultos jóvenes que van a estar a más riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y otras condiciones. Así que van a estar manifestando estas enfermedades crónicas a edades más tempranas”, advierte la doctora Pérez. Esa prevalencia también aumentó a un 58 % entre el grupo de 70 y 79 años. De hecho, más de la mitad de ese grupo tenía síndrome metabólico.

A lo que se suma que, probablemente, también eran personas que ya tenían otras enfermedades crónicas. Por eso, dice la epidemióloga, si se piensa en las tendencias demográficas “con una población que está envejeciendo, que la expectativa de vida es mayor, nos tenemos que preocupar porque uno espera que esa prevalencia de síndrome metabólico siga aumentando”.

Criterios para el diagnóstico
Según la  epidemióloga Cynthia M. Pérez Cardona, catedrática del Departamento de Bioestadística y Epidemiología de la Escuela Graduada de Salud Pública, el síndrome metabólico se diagnostica cuando hay tres o más de los siguientes criterios: 

  • Obesidad abdominal, que se determina a través de la medición de la circunferencia de la cintura (40 pulgadas o más en varones y 35 pulgadas o más en mujeres  
  • Presión arterial sistólica mayor de 130 y diastólica mayor o igual a 80 
  •  Azúcar en sangre en ayuna de 100 mmg/dL o más 
  • Colesterol LDL (malo) mayor de 100 y HDL (bueno), menor de 50 en la mujer  y menor de 40 en los hombres 
  • Triglicéridos mayor o igual a 150 mg/dL o más  
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