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Impresionante avance

Un paciente de párkinson logró levantarse de la cama gracias a un nuevo tratamiento

Una nueva opción para la enfermedad ha mejorado significativamente la calidad de vida de un paciente

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El tratamiento que le ha cambiado la vida a Alipio Borges es DUOPA, aprobado por la FDA en enero de 2015 y se utiliza en pacientes con enfermedad de Parkinson avanzada que no han respondido bien al tratamiento oral. (teresa.canino@gfrmedia.com)
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Hace diez años le diagnosticaron párkinson. Y por varios años solo tuvo algunos de los síntomas típicos de la enfermedad, como rigidez, lentitud y arrastrar los pies. En ese tiempo, don Alipio Borges dice que el medicamento recetado por su neuróloga lo ayudó a mantenerse activo e independiente.

Pero con el tiempo dejó de surtir el efecto terapéutico deseado y su calidad de vida comenzó a decaer. Hasta que, finalmente, cayó en cama “sin poder moverme, me lo tenían que hacer todo”, recuerda.

“La doctora me dijo que no era candidato al tratamiento quirúrgico debido a mi edad y me recetó otro medicamento que ayudaría al que ya estaba tomando, pero no lo toleré”, explica don Alipio, de 78 años, tras comentar que en ese momento “me rendí, pensé que mi vida había terminado”.

“Él era una persona completamente independiente y esta enfermedad lo fue acabando hasta que lo dejó en cama”, comenta su hija, Nancy.

Pero hace un poco más de un año, ese panorama mejoró significativamente gracias a un nuevo tratamiento, que había sido aprobado por la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA, en inglés) el año anterior.

“Me hicieron una pequeña incisión en el estómago y a través de un tubito, se envía una combinación de medicamentos directo al intestino delgado. Eso ha mejorado mi vida de una forma increíble, ha sido un cambio del cielo a la tierra”, afirma con satisfacción y energía.

Ha sido tan positivo lo que ha vivido en el último año que quiso dar a conocer su historia “para que más pacientes con la enfermedad conozcan sobre esta opción y se beneficien igual que yo”.

De eso dan fe su esposa María Julia Martínez y su hija Nancy Borges, quienes vivieron y sufrieron su deterioro inicial debido al párkinson y que ahora han visto su resurgir con mucha ilusión.

“Él era una persona muy independiente y fue muy difícil verlo en una cama sin poder hacer nada. Ahora ha vuelto a ser como era antes”, afirma Nancy, quien junto a su madre, se encargaban de cuidarlo y ayudarlo en todo.

 “Lo más difícil era afeitarlo”, indica en voz baja María Julia, quien también resalta que es un hombre de gran estatura.

Tratamiento efectivo

El tratamiento que le ha cambiado la vida a Alipio Borges es DUOPA, aprobado por la FDA en enero de 2015 y se utiliza en pacientes con enfermedad de Parkinson avanzada que no han respondido bien al tratamiento oral. Según explica la neuróloga Carmen Serrano, se administra utilizando una bomba de infusión portátil, la cual provee carbidopa y levodopa (dos medicamentos utilizados en el tratamiento de párkinson) directamente al intestino delgado durante 16 horas continuas. “Se hace a través de un tubo colocado mediante un procedimiento de gastrostomía endoscópica percutánea con una extensión al yeyuno —parte del intestino delgado entre el duodeno y el íleon”, explica la subespecialista en trastornos del movimiento y catedrática de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas.

“En estos pacientes ayuda a mejorar la calidad de vida porque la administración del medicamento es intestinal, así que la absorción es continua y directa. Además, se mantienen los niveles constantes en sangre lo que ayuda a prolongar los períodos de movilidad normal”, agrega la neuróloga.

Para don Alipio, llevar constantemente este pequeño aparato significa una nueva vida, una nueva oportunidad. “¡Me levanté otra vez”, dice triunfante. Mientras su esposa y su hija lo miran sonrientes.

“El párkinson le afectaba el habla y el movimiento, hasta se ahogaba cuando comía, así que dejaba de comer. También tenía mucha depresión y todo eso se ha acabado”, dice con satisfacción Nancy, quien destaca que también se le ha nivelado el azúcar en sangre y la presión arterial, aunque el medicamento no es para eso.

De hecho, don Alipio dice que ahora puede caminar y hace media hora de ejercicios diariamente, se alimenta mejor y tiene más energía. “Antes era un muerto en vida, pero con esta medicina he vuelto a vivir”, agrega el paciente, mientras resalta el rol tan importante que ha tenido su familia en su recuperación. “El apoyo de ellas (su esposa e hija), ha sido muy importante”.

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