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Graves efectos

El plástico y su impacto en la salud

El agua potable de casi un centenar de territorios del mundo contiene restos microscópicos de este material, reveló una reciente investigación

  • Por El Comercio / GDA
  • 09 AGO. 2018 - 11:41 AM
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El plástico no es capaz de degradarse o disolverse en sus componentes químicos originales. (Shutterstock)
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El agua potable de casi un centenar de territorios del mundo contiene restos microscópicos de este material, reveló una reciente investigación.

Desde el punto de vista químico e industrial, los plásticos fueron inventados en 1869 por el norteamericano John Wesley Hyatt, quien estaba buscando un material que reemplazara al marfil, el cual se usaba para hacer bolas de billar. Su éxito fue instantáneo. Su invento (mezclando celulosa del algodón con alcanfor) logró imitar al marfil, que proviene de los cuernos de animales y del caparazón de las tortugas.

En 1907, el belga-estadounidense Leo Baekeland "buscando un reemplazo de la goma laca, un poderoso aislante eléctrico inventó la baquelita, el primer plástico realmente sintético. De allí para adelante, el desarrollo industrial logró sintetizar muchas formas de este material, el cual poco a poco fue reemplazando a decenas de otros, como la madera, el acero, el aluminio, etc.

Efecto sobre el medio ambiente

El gran problema del plástico es que no es biodegradable, por lo que es prácticamente indestructible. Eso quiere decir que no es capaz de degradarse o disolverse en sus componentes químicos originales. Todo lo contrario, se va desintegrando en pedazos más y más pequeños, hasta alcanzar tamaños microscópicos (microplásticos) e incluso más pequeños (nanoplásticos). En los océanos Pacífico y Atlántico, se han detectado áreas enormes de estos desechos, los cuales han sido bautizados como islas de plástico. No es descabellado pensar entonces que los residuos (visibles o invisibles) de los 8.300 millones de toneladas de plástico producidos hasta el 2015 (en juguetes, botellas, bolsas, etc.) están esparcidos en los mares, ríos y en la tierra de todo el mundo.

Los microplásticos

Los microplásticos son trozos y fibras de plástico invisibles al ojo humano. Según una reciente investigación de la organización periodística Orb, se encuentran en el 83% de las muestras de agua potable de casi un centenar de territorios, entre los que estaban EE.UU. (94%), Europa (75%), Uganda (85%) y Quito (75%). Es decir, con el agua que tomamos todos los días, estamos ingiriendo también nanoplásticos y microplásticos.

Otro estudio de Orb -que en marzo de este año ha motivado una investigación de la Organización Mundial de la Salud- encontró que el agua embotellada que se vende comercialmente contiene también estos residuos microscópicos.

Asimismo, diversos trabajos han demostrado que los microplásticos son consumidos por el plancton marino y por las especies de choros, almejas, ostras y otros animales de consumo humano. También se los ha encontrado en el estómago de los peces, aunque no en su carne.

Lamentablemente, no hay investigaciones sobre el efecto que tienen los nanoplásticos y microplásticos sobre la salud humana. Muchos especialistas piensan que las sustancias químicas presentes en este material (ftalatos, bifenilos policlorados e hidrocarburos policíclicos aromáticos) pueden desprenderse y afectar a la persona.

Sin equivocarnos, podemos decir entonces que desde hace muchos años los nanoplásticos y microplásticos están ya dentro de nuestros cuerpos, sin que se sepa cuál es su impacto.

Disruptores hormonales

Al fabricarse, los plásticos son materiales más o menos firmes que necesitan de sustancias químicas que le den flexibilidad. Una de ellas son los ftalatos. Citando a la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU., los ftalatos se encuentran en "cosméticos y productos para el cuidado personal, incluidos perfumes, lacas para el pelo, jabones, champú, esmaltes para uñas y cremas humectantes. También están en los juguetes flexibles de plástico y de vinilo, cortinas para ducha, papel de colgadura, persianas de vinilo, empaques de alimentos y envolturas de plástico. Además, se usan en acabados para madera, detergentes, adhesivos, tuberías de plástico para plomería, lubricantes, tubos y bolsas para líquidos de uso médico, disolventes, insecticidas, dispositivos médicos, materiales de construcción y pisos de vinilo. Del mismo modo, sirven para hacer chupetes, sonajeros blandos y mordedores para bebes. No obstante, por solicitud de la Comisión para la Inocuidad de los Productos de Consumo de EE.UU., los fabricantes estadounidenses no han usado ftalatos en estos productos desde 1999".

El problema es que los ftalatos han sido acusados de interrumpir el desarrollo hormonal sexual de animales de laboratorio. Obviamente, este es un asunto muy difícil de estudiar en seres humanos (no sería ético dar ftalatos a los seres humanos para estudiar el problema), por lo que la precaución es la mejor solución.

Corolario

Sin duda, el plástico le ha facilitado la vida al ser humano, pero de todo el plástico producido, solo el 9% ha sido reciclado, el 12% incinerado y el 79% ha terminado en el mar o la tierra. Además, recién estamos aceptando el enorme daño que ese material puede causar. Algunos pasos que como individuos podemos tomar son dejar de usar bolsas plásticas (su uso es de 15 minutos y su vida de 500 años), cañitas o sorbetes y botellas de plástico (emplear y lavar botellas de vidrio).

Recientemente, la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos, Ambiente y Ecología del Congreso aprobó un dictamen que deberá ser discutido en el pleno. Este propone prohibir el uso de cañitas, bolsas plásticas y tecnopor, y dispone -en un plazo de tres años desde la aprobación de la ley- que las tiendas no provean gratuitamente bolsas plásticas a los consumidores.

Al igual que con el tema de la alimentación saludable, preparémonos para presenciar otra épica batalla entre la salud pública y los intereses de la industria del plástico en el Congreso.

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