Loader
Mayor riesgo cardiovascular

Los jóvenes que duermen poco y mal ponen en riesgo su corazón

Tanto la calidad del sueño como su duración alteran la presión arterial, el colesterol y la grasa abdominal de los adolescentes

  • Por El Mercurio / GDA
  • 09 JUL. 2018 - 11:00 AM
Photo
Los primeros resultados arrojaron que los jóvenes duermen menos de lo recomendado. (Shutterstock)
  • Compartir esta nota:

Es conocido que un mal dormir se relaciona con problemas de salud en adultos. Ahora, un nuevo estudio realizado por la Universidad de Harvard demostró cómo el sueño insuficiente y de poca calidad también impacta negativamente a los adolescentes, específicamente su salud cardiovascular.

"Después de que investigaciones en adultos demostraran una relación entre el sueño y resultados adversos de salud, nos pareció importante indagar en la adolescencia temprana: un período de alta incidencia de sueño inadecuado y aparición de factores de riesgo cardiovascular", explica a El Mercurio Elsie Taveras, jefe de pediatría del Hospital General de Massachusetts, de la Universidad de Harvard, y autora principal del trabajo que se publicó recientemente en la revista Pediatrics.

A través de entrevistas personales y de mediciones por actigrafía -un dispositivo que se usa en la muñeca y que registra el movimiento físico-, Taveras y su equipo monitorearon el tiempo y la calidad de sueño por noche de 829 adolescentes.

Los primeros resultados arrojaron que los jóvenes duermen menos de lo recomendado: la duración promedio de los participantes fue de 7.35 horas por día, y solo el 2.2% cumplió el tiempo sugerido para su edad: 9 horas por día para niños de 11 a 13 y 8 horas para jóvenes de 14 a 17.

Lo más relevante es que quienes dormían menos de siete horas al día y sufrían alteraciones del sueño, como despertares constantes, presentaban mayores niveles de grasa abdominal, un factor conocido por aumentar el riesgo de sufrir hipertensión.

A su vez, quienes dormían más y con una mayor eficiencia tenían menor circunferencia de la cintura, menor presión arterial y mayores niveles de colesterol bueno, lo cual es indicativo de menor riesgo cardiometabólico.

Los resultados, aclara la doctora Taveras, se mantuvieron después de tomar en cuenta otros factores que afectan el corazón, como un alto índice de masa corporal, realizar poco ejercicio y consumir comida rápida, lo que le hace pensar que sí hay una relación de causa y efecto. Es decir, incluso si se cuida la dieta y el peso, dormir mal y poco parece asegurar una salud cardiovascular más pobre.

El médico Pablo Brockmann, somnólogo del Centro del Sueño de la Red Salud UC y vicepresidente de la Sociedad Chilena de Medicina del Sueño, concuerda. "Absolutamente, hay un efecto del sueño en la salud cardiovascular", afirma convencido.

Y agrega: "Se podría explicar por dos mecanismos: la fragmentación del sueño aumenta la frecuencia cardíaca y facilita la liberación de sustancias bioquímicas que hacen subir la presión y eso afecta al corazón. Además, dormir mal produce alteraciones hormonales que predisponen a la obesidad".

"Lo interesante es que este es uno de los primeros estudios en demostrarlo, contundentemente, en los adolescentes. Y es importante para Chile porque tenemos el mismo fenómeno, que los jóvenes duermen poco y con las mismas consecuencias".

Según explica, un estudio realizado el año pasado por la Universidad  Católica demostró que los adolescentes con poca calidad de sueño, debido a ronquidos, tienen problemas cardiovasculares.

A consecuencia del aumento de colesterol o la grasa abdominal, asegura Luis Cárdenas, cardiólogo infantil de la Clínica Las Condes, los jóvenes se exponen a un deterioro de las arterias que es irreversible. "Se va sumando un pequeño daño en las arterias coronarias que aumenta el riesgo de enfermedad coronaria y accidentes cerebrovasculares. Esto no significa que les va a pasar a todos los que duermen mal, pero sí tienen un mayor riesgo", puntualiza el doctor.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba