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No distingue género, edad ni clase social

El estrés es el mal del mundo

¿Cuántas horas al día pasas en el trabajo? ¿Qué tiempo le dedicas a pensar en asuntos de la oficina cuando estás en tu casa? ¿Cuánto tiempo duras revisando correos electrónicos, chats y redes sociales? Tus respuestas pueden comprobar que las comunicaciones instantáneas han borrado la frontera entre la vida personal y la laboral

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  • 06 JUL. 2018 - 12:32 PM
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Tener una buena higiene del sueño es fundamental para mejorar el estrés. (Shutterstock)
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Mayor competencia, elevadas expectativas de rendimiento y jornadas de trabajo más largas son una constante a nivel mundial, y también son un factor de riesgo psicosocial que contribuye a un medio ambiente de trabajo cada vez más estresante, como lo reconoce la Organización Internacional del Trabajo en su documento “Estrés en el trabajo, un reto colectivo”.

Si a esto se le suman factores como los tradicionales recortes de personal, fusiones, adquisiciones, los problemas económicos, la incertidumbre sobre el futuro laboral o la pensión -según sea el caso- , la presión social, el estancamiento laboral o el tráfico, la situación puede ser explosiva. El estrés es, sin duda, uno de los principales males modernos del mundo, que no distingue género, edad ni clase social.

El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia. Ante una demanda exterior, el cuerpo se prepara, los músculos se activan, el cuerpo se tensa, las pupilas se dilatan, la frecuencia cardíaca aumenta, así como la temperatura, la adrenalina y noradrenalina, se eleva la glucosa y las funciones no esenciales se detienen. Se produce ante estímulos externos, como una carga de trabajo agobiante y se presenta con frecuencia en los altos ejecutivos que tienen grandes responsabilidades, viajan mucho, no comen ni duermen bien porque todo el tiempo están preocupados, afirma Mejive Majjul, neuróloga.

Cuando el cerebro recibe estímulos estresantes activa sus respuestas de alerta y envía una señal para defenderse de este estímulo estresor, la cual genera una sustancia llamada cortisol. Cuando esta se presenta en exceso en el organismo, comienza a afectar otros órganos o sistemas como el sistema inmunológico, digestivo o cardiovascular”, señala Carolina Mejía, especialista en medicina biológica, integrante del cuerpo médico-científico de Heel Colombia.

El cortisol genera una disminución de la plasticidad neuronal, que es la capacidad que tienen las neuronas de comunicarse e interactuar, lo que afecta la memoria, la atención, la planeación y la velocidad de pensamiento, explica el médico psiquiatra Jeffrey González.

El estrés puede ocasionar gastritis, intestino irritable, reflujo, insomnio, migraña, fatiga crónica, dermatitis atópica y trastornos sexuales, entre otros. Si solo se trata el síntoma, se corre el riesgo que este evolucione en una enfermedad crónica de difícil manejo al no evaluar la causa que los origina.

“La medicina bioreguladora da una mirada integrativa detrás de las patologías gastrointestinales, dermatológicas o respiratorias, pensando que puede haber un desencadenante desde el sistema nervioso central como el estrés”, explica Mejía.

Cómo tratarlo

Lo más importante para combatir el estrés es reconocer que está afectando tu calidad de vida y tomar cartas en el asunto para tratarlo. Para este mal moderno no hay tratamientos farmacológicos en la medicina tradicional. Si bien existen medicamentos como benzodiacepinas e inductores de sueño, estos no se recomiendan para el estrés, sino para pacientes que necesitan terapia intrusiva.

En la medicina no convencional, existen productos y tratamientos homeopáticos, que ayudan a disminuir el cortisol, la sustancia que se activa con el estrés crónico y puede desencadenar distintas enfermedades, explica Mejía.

Existe, también, un abordaje no farmacológico que incluye técnicas de relajación como el yoga y la meditación, las cuales son muy efectivas para aquietar la mente y mantener la concentración. Los médicos recomiendan practicar el mindfulness, una serie de ejercicios que permiten concentrarse en el momento presente, para focalizar la atención sin juzgar, interpretar o justificar. En otras palabras, acallar la vocecita interior que impide prestar atención total a lo que se está haciendo.

Tener una buena higiene del sueño es fundamental. Seguir pautas como no tomar café antes de acostarse, no poner televisión en la habitación, mantener una rutina a la hora de acostarse, ayudan a garantizar el descanso.

En algunos casos, es necesario hacer psicoterapia para orientar a los pacientes sobre cómo manejar adecuadamente la situación que los está afectando, y hacer terapias mente cuerpo.

Como explica el médico psiquiatra Jeffrey González, todos estamos expuestos a situaciones de estrés, pero la forma en que las afrontemos depende de factores individuales como los rasgos de personalidad, la capacidad para afrontar problemas desde la primera infancia y la cultura. 

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