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Aceptar el sobrepeso ¿riesgoso?

Echa un vistazo a tu alrededor y probablemente verás a muchas personas pasadas de peso u obesas

  • Por El País / GDA
  • 20 JUN. 2018 - 11:00 AM
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Una forma sutil de presión social ha convencido a muchos de que es aceptable ser significativamente más pesado que los rangos de peso "normales" listados en una tabla de índice de masa corporal o de estatura-peso. (Shutterstock)
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Echa un vistazo a tu alrededor y probablemente verás a muchas personas pasadas de peso u obesas. Quizás eres una de ellas y piensa, "está bien. No soy diferente a los demás, entonces ¿qué caso tiene librar otra batalla perdida más contra el sobrepeso?". No estás solo. 

Una forma sutil de presión social ha convencido a muchos de que es aceptable ser significativamente más pesado que los rangos de peso "normales" listados en una tabla de índice de masa corporal (IMC) o de estatura-peso que marcan los parámetros de la medicina, Mary A. Burke, economista del Banco de la Reserva Federal de Boston, quien estudia las normas sociales, estuvo involucrada en un estudio en el 2010 que halló que una creciente proporción de adultos con sobrepeso el 21 por ciento de las mujeres y el 46 por ciento de los hombres (comparado con el 14 por ciento y el 41 por ciento, respectivamente, en los años 90) considera su peso "más o menos bien". Y un estudio publicado en la revista JAMA el año pasado encontró que menos adultos con sobrepeso u obesos trataban de perder el exceso de peso. 

Los expertos en salud pública temen que esta tendencia hacia la "aceptación de la gordura" sea un mal agüero para el bienestar futuro y los costos, ya altísimos, de los padecimientos crónicos relacionados con el sobrepeso como las enfermedades cardiacas, la hipertensión, la diabetes tipo 2 y más de una docena de tipos de cáncer. 

Como escribió Burke en una edición reciente de JAMA dedicada a la obesidad, los profesionistas médicos y de la salud pública temen que "los individuos que no creen que tienen sobrepeso, o que ven la obesidad de forma positiva, tengan menos probabilidades de buscar un tratamiento para bajar de peso". 

En una editorial en JAMA, Edward H. Livingston, cirujano bariátrico en la Escuela de Medicina Southwestern de la Universidad de Texas, sugirió que tal vez un mensaje diferente uno que aliente el acondicionamiento físico haría más para mejorar la salud de los pacientes "que seguir aconsejando la pérdida de peso cuando ese mensaje es ignorado cada vez más". 

Durante varias décadas, las dietas comerciales para bajar de peso, desde la Dieta del Hombre Que Bebe hasta la Dieta Atkins baja en carbohidratos, cada una de las cuales afirmaba ser la mejor manera de deshacerse de la grasa indeseada con un sacrificio mínimo o nulo del sabor y la saciedad, tentaron a los que batallaban con el aumento de peso. Sin embargo, la mayoría involucraba un cambio radical en los hábitos de comer de las personas que rara vez era sostenible. Tras cierto tiempo, la gente a dieta volvía a sus viejos hábitos. 

Como declaró Livingston, "dar a los pacientes la falsa esperanza de que bajarán de peso si sólo reducen una clase de alimentos u otra (por ejemplo, los carbohidratos o las grasas) puede volverse frustrante, y puede en parte explicar el fracaso de la mayoría de las dietas". 

Al final, el efecto termina siendo el contrario al deseado: las personas con sobrepeso renuncian a dietas y se exponen a enfermedades. 
Promover la aceptacióndel físico para mejorar los estándares de belleza está bien, pero siempre que sea dentro de los límites saludables. El sobrepeso está asociado con numerosas enfermedades. 

Mientras algunos movimientos promueven "aceptar la gordura" los médicos se preocupan por los efectos que la obesidad tiene en la salud de las personas como problemas cardíacos o diabetes. 

Las dietas suponen una privación de ciertos alimentos que en muchos casos terminan teniendo un efecto contraproducente en la salud de las personas. Al final terminan abandonándolas. 

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