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Cuidado de la piel

Dermatitis atópica, sol y piscina: ¿cómo lidiar con esta condición cuando llega el verano?

Mientras que el frío en invierno reseca la piel empeorando la condición, de igual forma el calor del verano produce sudar, irritando la piel y precipitando el picor

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Los químicos de la piscina pueden irritar y resecar la piel, empeorándola. (Shutterstock)
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Llegó el verano y como suele ocurrir en el trópico, el intenso calor se deja sentir de inmediato. Los cambios extremos de temperatura agravan las condiciones en la piel, como la dermatitis atópica, condición crónica inflamatoria que afecta mayormente a los niños, pero que también puede presentarse en los adultos.

Mientras que el frío en invierno reseca la piel empeorando la condición, de igual forma el calor del verano produce sudar, irritando la piel y precipitando el picor. 

La dermatitis atópica suele ocurrir en personas con historial personal o familiar de rinitis alérgica y/o asma. En esta condición, la piel se encuentra hipersensible y responde de forma exagerada a diferentes factores ambientales (alérgenos) e irritantes, resultando en lesiones y mucho picor. La exposición a estos factores precipitan o agravan la enfermedad: ácaros, polvo, polen, hongo, ropa de lana, productos con fragancias y colorantes, humo de cigarrillo, polvo del Sahara, estrés y temperaturas extremas, entre otros.   

“Durante la infancia, las áreas de piel más comúnmente afectadas son los cachetes. Luego en la niñez la dermatitis puede empezar a envolver otras áreas de la piel: alrededor de la boca y los ojos, los tobillos, las muñecas, las manos y los pies. Tanto en la niñez como en la adultez, la piel más comúnmente afectada es la de las áreas flexurales (pliegues de piel) como lo son el área del brazo opuesto al codo (fosa antecubital) y el área de la pierna detrás de la rodilla (fosa poplitea)”, explica la presidenta de la Sociedad Dermatológica de Puerto Rico, la doctora Elena Montalván Miró. 

Al llegar el verano, prolifera el uso de las piscinas y surge la preocupación si el cloro de las mismas pudieran afectar a quienes padecen esta condición. La dermatóloga certificada confirma que los químicos de la piscina pueden irritar y resecar la piel, empeorándola. 

“Paradójicamente, permanecer mucho tiempo en el agua -ya sea en la ducha, la bañera o la piscina- es perjudicial para la piel, ya que le remueve los aceites naturales (sebo) de la misma, agravando la resequedad. Curiosamente, a los pacientes de dermatitis atópica severa con lesiones abiertas se les aconseja baños de cloro (1 taza de blanqueador por cada 40 galones de agua) porque estos baños disminuyen la probabilidad de infección”, indica Montalván Miró. 

Cabe señalar que aunque los pacientes con dermatitis atópica son más propensos a infecciones por tener la barrera de la piel comprometida, la dermatitis como tal no es infecciosa y por lo tanto no es contagiosa. 

Contrario a lo que se suele pensar, el sol no empeora la dermatitis atópica, sino que baja las defensas y por ello baja la hipersensibilidad de la piel de los pacientes con dermatitis. “Uno de los tratamientos de dermatitis atópica es la fototerapia. Esta consiste en dar rayos ultravioletas controlados para mejorar las lesiones y el picor. Sin embargo, todos nos debemos cuidar del sol ya que este produce quemaduras, cáncer de piel, manchas y arrugas”, recomendó la dermatóloga. 

En verano y todos los días:

  • Evita el sol en sus horas más fuertes de 10:00 a.m. a 4:00 p.m. 
  • En la medida posible, es prudente siempre buscar sombra. 
  • Utilizar sombrero, ropa protectora y gafas de sol. 
  • Aplica un protector solar de amplio espectro de al menos un SPF 30. El adecuado para un paciente atópico es aquel que sea mineral. Si contiene óxido de zinc y dióxido de titanio, causa menos alergias.

Medidas para evitar exacerbaciones en épocas de piscina:

  1. Aplicar hidratante en ungüento o petrolato (vaselina) antes de entrar al agua.
  2. Inmediatamente luego de salir de la piscina, remover todo el residuo de químico en la ducha con agua templada (no fría ni caliente).
  3. No utilizar jabones con fragancias o colorantes. Son preferibles los sustitutos de jabón o los jabones suaves que hagan mínima espuma. 
  4. Al secar, no restregar la piel con la toalla. Dar palmaditas suaves con la toalla dejando algo de humedad para que absorba mejor el hidratante. El hidratante debe ser colocado justo después de la ducha y un mínimo de tres veces al día.
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