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Estar atentos facilita el diagnóstico

El sueño, el olfato y el ánimo también alertan sobre el párkinson

Hay una serie de síntomas menos conocidos que suelen aparecer años antes de los problemas motores

  • Por El Mercurio / GDA
  • 04 JUN. 2018 - 11:10 AM
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Advertir la presencia de los síntomas poco comunes es un primer paso para aproximarse al diagnóstico del párkinson. (Shutterstock)
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Dificultad para caminar, rigidez de los músculos y temblores en algunas extremidades son algunas de las señales más características que se suelen asociar a un paciente con párkinson. Sin embargo, cada vez existe más evidencia sobre otros síntomas que dan pistas de la enfermedad mucho antes de que aparezcan estos trastornos del movimiento.

Pérdida de olfato, falta de expresión facial, cambios en la escritura, movimientos repentinos durante el sueño o dificultad para dormir son parte de ese grupo.

"Ya existe el concepto de que en la enfermedad de Parkinson, aparte de los síntomas clásicos motores, como rigidez y lentitud de movimiento, hay una serie de síntomas previos, que a veces se presentan años o décadas antes", explica el doctor Roque Villagra, académico del Departamento de Ciencias Neurológicas Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Advertir su presencia es un primer paso para consultar, descartar otras patologías y aproximarse al diagnóstico del párkinson, cuya prevalencia va en aumento en el planeta. Y ese es uno de los mensajes que los especialistas buscan transmitir.

Pese a todo, "la predicción sobre qué paciente va a desarrollar la enfermedad sigue siendo difícil -advierte Villagra-; se pueden ir estableciendo diferentes grados de riesgo, sumado a la predisposición genética y al envejecimiento. Por sí mismos, estos síntomas menos conocidos no son determinantes para que aparezca la enfermedad".

Señales precoces

El párkinson es una enfermedad neurodegenerativa y progresiva que afecta al sistema nervioso central y cuya edad promedio de inicio es a los 55 años. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 6.2 millones de personas presentan esta condición a nivel mundial; de ellas, uno de cada 10 pacientes tiene menos de 50 años.

"En estos casos, el antecedente genético es un factor determinante", precisa el doctor Villagra.

"En etapas iniciales pueden aparecer alteraciones en el olfato y trastornos del sueño relacionados con la fase REM, la cual comienza aproximadamente 90 minutos después de que nos dormimos y se caracteriza por el movimiento acelerado de los ojos", explica la doctora Evelyn Benavides, neuróloga de Clínica Vespucio.

Se sabe que en pacientes con párkinson, años antes del diagnóstico, puede ser común que converse, se mueva o patalee mientras duerme.

Otras señales frecuentes se presentan en la esfera de lo anímico. "Existen otros síntomas que no son evidentes y que muchas veces pasan inadvertidos, como los trastornos del sueño, cognitivos y a veces cambios conductuales y psiquiátricos", agrega la especialista.

Constipación intestinal o tránsito intestinal lento también puede ser un indicador de que el proceso patológico de la enfermedad ya está en curso.

En la búsqueda de indicadores tempranos, las lágrimas podrían jugar un rol importante. Así lo cree el doctor Mark Lew, de la Universidad del Sur de California, Estados Unidos, quien analizó la presencia de cuatro proteínas en las lágrimas de pacientes con la enfermedad y un grupo control, y determinó que sus niveles varían.

"Nuestro trabajo es el primero en mostrar que las lágrimas pueden ser un marcador biológico de confianza, barato y no invasivo de la enfermedad de Parkinson", dice Lew, quien presentó sus hallazgos en el Congreso Anual de la Academia Americana de Neurología, a fines de este mes.

Para los especialistas, poner atención a estos síntomas es también un llamado a potenciar los factores protectores que pueden retrasar la aparición de la enfermedad, como la actividad física y una alimentación saludable.

Una tendencia que los especialistas atribuyen al envejecimiento de la población. "En la medida en que la población envejece, nos encontramos cada vez más con cuadros parkinsonianos. La buena noticia es que es una de las enfermedades sobre las que más se ha estudiado", dice la doctora Benavides.

Otros factores que estarían influyendo son la polución ambiental, el uso de pesticidas y las moléculas derivadas del plástico.

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