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Salud mental

Vivir con un trauma que no termina

Con el comienzo de la nueva temporada de huracanes, el pasado viernes, se pueden disparar aún más los niveles de ansiedad, agobio y desasosiego en el pueblo

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Es importante buscar ayuda para enfrentar esa ansiedad y prepararse adecuadamente para lidiar con lo que pueda pasar. (Shutterstock)
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No ha pasado ni un solo día, luego del huracán María, en que no se hable de sus efectos devastadores en la infraestructura física, social y económica del país.

Casi nueve meses en que, diariamente, de una u otra forma, se sienten a flor de piel  los estragos de este desastre natural, con pueblos en los que todavía cientos de familias no tienen electricidad, algunos sin un techo seguro donde vivir, apagones constantes y vías públicas sin semáforos, lo que causa caos en las calles, intolerancia, violencia y sentimientos de incertidumbre, inconformidad social y desconfianza en nuestros líderes.

Recientemente, según se ha publicado en los medios, la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), dijo que el número de llamadas a través de la Línea de Primera Ayuda Psicosocial (PAS) aumentó entre los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2017, así como en lo que va de año. También se ha indicado que  la tasa de suicidios en Puerto Rico aumentó luego del huracán. De hecho, el año 2017 terminó con un aumento del 29% en comparación con el año anterior. De acuerdo con el último informe, 253 personas se suicidaron el año pasado en comparación con 196 en 2016 —dato que establecía la tasa más baja en dos décadas.

Una situación que puede empeorar aún más si se tiene en cuenta que, con el comienzo de la nueva temporada de huracanes el pasado viernes, 1 de junio, se pueden disparar los niveles de ansiedad, agobio y desasosiego en el pueblo.

“Hemos vivido situaciones que pueden provocar ansiedad y temor. Por eso, es imperativo atender esas emociones  antes de que tengan consecuencias más serias en la salud, tanto mentales como físicas”, advierte la psiquiatra Karen Martínez, catedrática auxiliar del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina, Recinto de Ciencias Médicas (RCM), e investigadora principal del primer Centro para el Estudio y Tratamiento del Miedo y la Ansiedad (CETMA).    

“En los estudios de salud mental que salieron después del paso del huracán Katrina por Nueva Orleans (que afectó a una población con unas características socioeconómicas similares a las nuestras), se vio mucha necesidad de servicios de salud mental, pero no necesariamente debido al desastre natural, sino porque el huracán destapó la grave  situación de salud mental en la población”, señala Martínez, quien dice que es lo mismo que  están viendo en Puerto Rico.

Pero, con el agravante de que en la isla muchas personas no buscan ayuda. En efecto, la psiquiatra señala que esos estudios revelan que no es hasta uno o dos años después del desastre natural, cuando se comienzan a identificar los casos de estrés postraumático, un tipo de trastorno de ansiedad que puede ocurrir luego de haber observado o experimentado un evento que involucra una amenaza de lesión o de muerte.

“Pasa un tiempo antes de buscar ayuda porque, al principio, la persona está en el proceso de responder al evento y recuperarse de lo que ha pasado. Y  hasta que  no se vuelve a los patrones normales de lo que  está acostumbrada, no se puede organizar para pensar en las emociones, más bien se está pensando en sobrevivir”, explica la doctora Martínez, tras destacar que cuando se está enfocado en eso, las personas tienden a suprimir las emociones.

El temor de que vuelva a ocurrir

“Ahora, con el comienzo de la temporada de huracanes, todos vamos a recordar que puede volver a ocurrir y que existe la posibilidad real de que volvamos a pasar por otro huracán y, peor aún,  porque ya la infraestructura está muy afectada”, advierte la psiquiatra.

Por eso, también es importante buscar ayuda para enfrentar esa ansiedad y  prepararse adecuadamente para lidiar con lo que pueda  pasar. Además, enfatiza en que es importante asegurarnos de tener hábitos saludables, hacer ejercicios y sacar tiempo para dedicarnos a actividades placenteras que nos ayuden a calmar los nervios.

“Ahora mismo hay un ambiente de estrés continuo y tenemos que asegurarnos de tener maneras de lidiar con eso. Tenemos que compartir con otras personas, hablar con  amistades y familiares, tener esos lazos sociales que son factores protectores”, aconseja Martínez.

La psiquiatra asegura que en las últimas semanas ha tenido más solicitudes de evaluaciones y servicios por parte de pacientes que buscan ayuda para tratar la ansiedad, uno de los trastornos más comunes en psiquiatría. Sin embargo, cree que todavía hay muchas personas que no la están manejando adecuadamente debido a que no pueden acceder los servicios porque todavía están en el proceso de responder al impacto del huracán. O, debido a que no identifican o no relacionan los síntomas con ansiedad, no saben qué tipo de servicios pueden necesitar.

“Eso pasa mucho porque la ansiedad en los puertorriqueños la solemos manifestar en nuestro cuerpo. Es decir es muy somática y las personas sienten que los latidos del corazón se aceleran, tienen dolores de barriga, dolor muscular, de espalda y de cabeza”, ejemplifica la doctora Martínez. Sin embargo, indica que los puertorriqueños no estamos acostumbrados a evaluar nuestras emociones.

“A veces, va a su médico primario por los dolores que siente o debido a que no puede dormir, pero no lo asocia con ansiedad o estrés”, advierte la psiquiatra y añade que este tipo de trastorno necesita un enfoque de tratamiento que incluya la terapia cognitiva conductual, que tiene que ver con ayudar a la persona a identificar sus emociones.

  “El problema es que, usualmente, esas personas no pueden acceder a los tratamientos basados en evidencia. Muchas veces, y esto son historias que nos hacen nuestros pacientes, identificaron que tenían un problema y fueron a un médico que los vio por 15 minutos y le dieron una receta”, explica.

Asimismo, la catedrática indica que a menudo el médico primario receta un medicamento y el paciente se queda usándolo por años. “Constantemente, vemos personas que han estado seis años tomando medicamentos que, si buscas en la guía de tratamiento, se supone que se dé por dos a cuatro semanas”.

Y aunque está de acuerdo en que la ansiedad causa tanto malestar físico que al principio la persona necesita medicamentos para ayudar a bajar esa respuesta física, enfatiza que el componente más importante va a ser la psicoterapia “para  que la persona pueda volver a una función normal y,  si se da medicamento, debe ser en conjunto con psicoterapia”.

Cabe resaltar que las personas que sufren de ansiedad crónica o estrés postraumático y no reciben tratamiento corren un riesgo de serio de tener ideas suicidas. “El peligro más grande es el suicidio  y, a nivel de sociedad, tenemos   personas que son productivas, que pueden estar a riesgo si no buscan ayuda”, previene la doctora Martínez.

Más información

El Centro para el Estudio y Tratamiento del Miedo  y la Ansiedad, (CETMA) institución adscrita al Departamento de Psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas, ofrece tratamiento para fobias, trastornos de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad generalizada, estrés postraumático y respuestas psiquiátricas causadas por traumas. Para citas, llama al 787-758-2525, extensión 3431. También puedes contactarlos a través de su página en Facebook: https://www.facebook.com/CETMAUPR/.

Acepta la gran mayoría de los planes médicos, incluyendo el del Gobierno y tiene fondos para ayudar a  personas que tienen una cubierta médica que no se acepta.  La evaluación inicial es libre de costo.

Evento traumático

Según la psiquiatra Karen Martínez, el 100% de las personas que estuvieron en  Puerto Rico durante el huracán, pasamos por un evento traumático y todos, de alguna manera, vamos a tener ansiedad asociada al evento. “Es importante identificar cuándo esa ansiedad llega al punto de ser un problema que no nos deja ser funcional y se necesita tratamiento”, recomienda. Algunos de los síntomas de estrés postraumático son:

  • Revivir o sentir que el evento traumático está  sucediendo de nuevo  y recuerdos reiterativos y angustiantes del hecho. Pesadillas repetitivas sobre el evento.
  • Evasión. Evitar o mantenerse alejado de situaciones o personas que le recuerdan el trauma; evita hablar o pensar acerca de la situación.
  •  Cambios en la manera de pensar sobre sí mismo o de otras personas. Puede sentir culpa o que no se confía de nadie. Le resulta difícil sentirse feliz y no se interesa en las actividades que antes disfrutaba.
  • Sentirse nervioso o estar siempre alerta y a la defensiva por si se presenta algún peligro (hipervigilancia). Problemas de concentración y para dormir.
  • Sobresaltarse fácilmente.
  • Sentirse irritable o tener ataques de ira. También puede tener síntomas de ansiedad, estrés y tensión.
  • Mareo, sudoración
  • Desmayo
  • Taquicardia
  • Dolor de cabeza
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