Loader
¿Estás preparado?

Prescindir de un plan detallado no es una sabia decisión si tienes diabetes

Tu vida podría estar en juego

Photo
La educación del paciente, la adherencia al tratamiento y el control metabólico son esenciales. (Shutterstock)
  • Compartir esta nota:

Esta es la pregunta que anda “en boca de todos”. La razón ni la menciono, pero, ¿y tú, que eres paciente de diabetes, ya tienes tu plan? Por si aún no es prioridad en tu TDL (to do list), debes saber que: si padeces la enfermedad, prepararte puede salvarte la vida. Esta es la contundente advertencia de los expertos en salud y emergencias.

Los desastres naturales —como los huracanes— son más comunes que nunca antes en la historia de Puerto Rico. Lo que pasó está vivo en nuestra memoria insular. Misión imposible: así será la tarea de olvidarlo. “Los momentos caóticos interrumpen las rutinas. Los suministros y medicamentos pueden ser difíciles de conseguir y de almacenar. La complicación: una mayor cantidad de estrés hace difícil manejar el nivel de azúcar en la sangre”, destacan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Para que estés bien preparado, el endocrinólogo Jorge De Jesús, aconseja que comiences equipando tu mochila de emergencia con: identificación, listado de tus enfermedades, medicamentos, alergias y vacunaciones, listado de tus proveedores de salud con el número de teléfono, listado de tus familiares más cercanos con el número de teléfono, copia de los laboratorios más recientes, suplido para 30 días de tus medicinas y espejuelos con una receta vigente, agua embotellada para al menos tres días (1 galón por persona), fuente de hidratos de carbono o azúcar (jugo, barra nutricional, pastillas, glucose gel, etc.), comida no perecedera para tres días con un abrelatas, toallitas húmedas para aseo personal, metro de medir glucosa con baterías y tiritas, papel, lápiz o bolígrafo, botella plástica para botar las jeringuillas y lancetas, linterna con baterías adicionales, pito, soga, cuchillo y radio con baterías, kit de emergencia con vendajes, esparadrapo, crema antibiótica, bandas adhesivas, etc., teléfono celular con batería, cargador y, de ser posible, cargador solar, zapatos cómodos y ropa fresca, holgada y cómoda, incluyendo ropa interior (al menos un cambio de ropa).

Aparte de la mochila, la educación del paciente como herramienta indispensable para facilitar el autocuidado, la adherencia al tratamiento y el control metabólico son esenciales. Una apuesta que junto al educador en diabetes son importantes como lo señala Brenda Padilla, directora ejecutiva de la Asociación Puertorriqueña de Diabetes.

Padilla enfatiza que el educador en salud y, en especial, en diabetes se dedica a “desmenuzar la información médica técnica para que el paciente la entienda, conozca las medidas para manejar la condición y, sobre todo, tome acción”.

“El educador en diabetes, junto al equipo de salud multidisciplinario que se encarga de velar por el diabético, va dirigiendo a la persona y facilitándole la información. Le enseña que no hay una medida de control más importante que otra, todas, en conjunto, lo son y contribuyen a alcanzar su  bienestar; una meta que es retante, pero que se puede lograr con un proceso educativo formal”, dice.

En un país en el que 15% de la población tiene diabetes y, en este grupo, el 70% no la tiene bajo control, “significa que hay que comunicarse adecuadamente; no hay cultura de prevención ni salubrista de manejo”, sostiene.

Así que, dominar qué debes hacer en momentos críticos, como por ejemplo, si usas insulina y no tienes energía eléctrica, es parte de aprender a vivir con diabetes y tu responsabilidad. De paso, aquí te presento unas recomendaciones básicas de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, en inglés), para el manejo de la insulina si hay un corte eléctrico:

* Trata de mantener la insulina lo más fría posible, pero asegúrate de no congelarla.

* Mantén la insulina lejos del calor directo y de la luz directa del sol.

* Usa la insulina que se encuentre en viales abiertos o cerrados y que se hayan guardado a temperatura ambiente (entre 59 y 86 °F) hasta por 4 semanas.

* Puede que, siendo realistas, tengas que usar la insulina que se haya guardado a más de 86 °F. Si fuera así, monitorea tu nivel de azúcar en la sangre con regularidad.

* Comunícate con tu médico en cuanto haya pasado la emergencia.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba