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Trastorno silencioso y escasamente conocido

La endometriosis, un dolor que parece una condena

Si el dolor pélvico es tan intenso que le impide a una mujer desarrollar sus actividades cotidianas, puede ser síntoma de algún problema de salud, como la endometriosis

  • Por El Tiempo / GDA
  • 29 MAY. 2018 - 10:13 AM
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La endometriosis no tiene cura, y si bien hay tratamientos para controlar síntomas y preservar la fertilidad, el impacto en la calidad de vida es brutal. (Shutterstock)
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“Ser mujer duele”. Esta frase la escuchan miles de niñas cuando se quejan por primera vez de cólicos menstruales. No son pocos los padres y los médicos que alimentan esa idea que, como el dolor de un parto, el dolor menstrual es algo normal y las mujeres deben acostumbrarse a este. O, en su defecto, remediarlo con pastillas y aguas aromáticas.

Pero, los cólicos crónicos e incapacitantes no son normales, explica Luz Marina Araque, fundadora de la Asociación Colombiana de Endometriosis e Infertilidad (Asocoen).

Si el dolor pélvico es tan intenso que le impide a una mujer desarrollar sus actividades cotidianas, puede ser síntoma de algún problema de salud, como la endometriosis. Este trastorno, padecido unas 176 millones de mujeres en el mundo, de acuerdo con publicaciones de la revista Reproductive Science y el Journal of Endometriosis, es silencioso y escasamente conocido.

La endometriosis no tiene cura, y si bien hay tratamientos para controlar síntomas y preservar la fertilidad, el impacto en la calidad de vida es brutal.

Según un estudio de la Fundación Mundial de Investigación de Endometriosis, las mujeres con esta condición tienen un 38% menos de productividad en el trabajo, y actividades como el ejercicio, el estudio y el cuidado de niños se ven afectadas. Sepa cuáles son sus síntomas, cómo puede tratarse y en qué casos puede llevar a una cirugía de extracción del útero (histerectomía).

¿Qué es? Karin Franco, médica ginecobstetra del Centro de Fertilidad Cemae, de Bogotá, explica que la endometriosis es la aparición y crecimiento del tejido que recubre el interior del útero (llamado endometrio) por fuera de su sitio original. Este se puede desarrollar en las trompas de Falopio, los ovarios, el peritoneo, la vejiga y otras zonas de la pelvis.

En casos muy inusuales, también pueden aparecer focos de dicho tejido en órganos distantes, como los pulmones e, incluso, el cerebro. Estos focos están bajo la influencia de las hormonas del ciclo menstrual, por lo cual sangran con cada período y generan síntomas como cólicos intensos, hemorragias fuertes y prolongadas, y en ocasiones disquexia (dolor al defecar).

No es solo eso. El trastorno también puede producir dolor durante las relaciones sexuales e infertilidad en los estadios más avanzados.

Diagnóstico y tratamiento

“La única forma de saber con certeza si una paciente tiene endometriosis es haciendo una laparoscopia, asegura Andrés Julián Hoyos, ginecólogo integrativo (que vincula la medicina tradicional y la alternativa).

Dicho procedimiento se realiza bajo anestesia y permite diagnosticar la enfermedad introduciendo una cámara de video en el abdomen para observar si hay focos endometriósicos.

Luego se queman o retiran esos focos como parte de un tratamiento quirúrgico. Sin embargo, este tratamiento no es definitivo, ya que las lesiones pueden reaparecer con el tiempo. De hecho, la mayoría de pacientes pasan por varias cirugías de este tipo durante su vida. Además de la laparoscopia, el tratamiento puede incluir medicamentos antiinflamatorios, terapia hormonal y anticonceptivos orales.

El manejo médico varía según el tipo de endometriosis, que se clasifica del estadio I al IV, de acuerdo con los órganos afectados y la extensión de las lesiones. Histerectomía: ¿sí o no? El tratamiento contra la endometriosis incluye la posibilidad de una histerectomía, una cirugía en la que se extrae el útero; o una anexohisterectomía, el mismo procedimiento pero con todo el sistema reproductor. Se trata de una decisión radical que no siempre garantiza un buen resultado.

Eso fue lo que le ocurrió a Lina Villa, una psicóloga caleña de 31 años que ha padecido endometriosis durante décadas y no respondió a ningún tratamiento. En el 2012, Villa y su ginecobstetra vieron en la histerectomía una esperanza. Incluso fueron más allá: creían que con la anexohisterectomía podría recuperar su vida. Pero, tras realizar esta cirugía de alto riesgo comprobaron que no era seguro para despedirse de la enfermedad. De hecho, sigue padeciendo los síntomas. Tras el procedimiento, Villa empezó a sufrir de osteoporosis en el 80% de su cuerpo, estuvo en silla de ruedas y sus articulaciones y su columna se vieron afectadas. Esto sucedió porque, como explica el ginecólogo Andrés Quijano, cuando a una paciente se le extraen los ovarios, entra en menopausia y se disminuye de manera abrupta la producción de hormonas que tienen efecto sobre los huesos e incluso los músculos.

Aunque hay casos exitosos con este tipo de cirugías “ya sea extrayendo el útero o todo el aparato reproductor, siempre hay riesgos de hemorragias, lesiones y osteoporosis. “

Por esa razón, las mujeres que se preparan para una histerectomía deben firmar un consentimiento informado y ser conscientes de las consecuencias. Fuentes: Pedro Velandia, director jurídico de la Sociedad Colombiana de Derecho Médico. Asociación Colombiana de Endometriosis: endometriosiscolombia.blogspot.com.co.

Algunos aliados

“Es muy importante que las pacientes sepan que parte vital del tratamiento es su estilo de vida”, anota el ginecólogo Andrés Julián Hoyos. Según dice, una alimentación antiinflamatoria y balanceada es clave. El especialista recomienda el uso de especias como la cúrcuma, aumentar el consumo de verduras y reducir la ingesta de carnes rojas y harinas. El yoga, la acupuntura y la meditación también pueden llegar a ser aliados. El apoyo emocional es infaltable: “Este mal es un monstruo, y necesitamos que nos comprendan, que no nos juzguen... y amor, eso es lo que hace que todo funcione”, dice Lina Villa, quien hoy convive con esta enfermedad.

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