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Manejo

Plan para controlar el dolor

A través del dolor, ya sea localizado o difuso, el cuerpo te envía señales para que te inactives

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Los dolores somáticos, que son originados por problemas musculoesqueletales. Estos se encuentran en el tejido, tales como la piel y los músculos, así como en las articulaciones, los huesos y ligamentos. (Shutterstock)
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Algunos se tornan recurrentes y otros persistentes,  dificultando realizar las actividades del diario vivir. Los dolores  nos dan una señal de que algo no anda bien con nuestro cuerpo, por lo que no se deben minimizar. 

Los dolores más frecuentes tienden a ser los que están relacionados con los problemas respiratorios, como la garganta y aquellos que ofrecen la congestión nasal. 

Luego le siguen los dolores somáticos, que son originados por problemas musculoesqueletales. Estos se encuentran en el tejido, tales como la piel y los músculos, así como en las articulaciones, los huesos y ligamentos. 

A través del dolor —ya sea localizado o difuso— el mismo cuerpo te envía señales para que te inactives o para que hagas menos actividad con la extremidad o el sitio en donde te moleste. 

De acuerdo con el médico internista Carlos González Oppenheimer, generalmente se debe comenzar de lo menos complejo a lo más complejo. Se debe valorar si la molestia o el dolor es suficiente para interferir en las actividades del diario vivir, buscar ayuda y hacer un plan. 

Si se trata de un dolor bien esporádico y se puede asociar a alguna cosa en particular que uno hizo y si dejas de hacerlo mejora, pues la señal es que lo que estás haciendo no te está ayudando o  estás haciendo mucho de repente. 

“El principio general siempre es descanso y alguna actividad que pueda disminuir el dolor. El que más frecuente se utiliza es el hielo porque es analgésico y, a la  vez, tiene algún tipo de actividad antiinflamatoria para el dolor como tal. Eso el cuerpo lo hace  hasta instintivamente”, explica González Oppenheimer. 

Un ejemplo de esto es cuando se tiene algún problema en la barriga, que a veces el intestino funciona más lentamente o hasta se paraliza. Asimismo, cuando se tiene dolor en una pierna, uno tiende a contraerla o evita utilizar la articulación. 

El también catedrático de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR, señala que todo dolor que dure más de 24 horas debe evaluarse. Cuando ya pasa a ser un dolor crónico, que es cuando persiste por más de tres días corridos, se necesita evaluación médica multiprofesional. “A veces no es solamente un profesional de la salud que puede trabajar con ese tipo de dolor, sino que se necesita un equipo. Casi todos los tratamientos para el manejo del dolor envuelven a varios especialistas”, indica el galeno. 

Sugiere que el primer paso debe ser buscar ayuda y tratar de minimizar el dolor hasta donde sea posible. Un médico de cabecera puede establecer la naturaleza del dolor y determinar a qué especialista puede referirte. 

Saber la causa del dolor es fundamental para determinar si se trata de una enfermedad, una condición que esté afectando o si estás haciendo algún tipo de actividad que no deberías hacer. 

“La mayoría de las veces los problemas articulares y los dolores musculares, la señal es que es mucho por mucho tiempo. Por ejemplo, que corriste cinco millas y a lo mejor estabas preparado para correr dos. O lo empezaste a hacer estando fuera de condición física y le pusiste más peso a la rodilla, y la señal que trae siempre el cuerpo es que esta actividad  no la estás haciendo bien. Si se trata de un dolor de cuello recurrente pudiera ser que no estás durmiendo bien, que la almohada que estás usando no es adecuada, o que no te estás sentando adecuadamente en la oficina para trabajar con la computadora. Es una señal de que lo estás haciendo sin estar preparado para eso. Esto tendría que diagnosticarlo un profesional de la salud”, aconseja González Oppenheimer. 

Aunque a veces hay dolores que no se pueden quitar inmediatamente, como parte del plan se debe valorar si el dolor está disminuyendo en frecuencia o en intensidad. Así se puede verificar si se está haciendo una actividad con la que el dolor se está exacerbando o, si por el contrario, el dolor está disminuyendo.

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