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Salud renal

El mejor regalo para una mamá

Yareliz Velázquez García, paciente de diálisis, recibió la mejor noticia la semana pasada: su hija Xihany Rivera Velázquez, de siete años, que también se dializa, es candidata para un trasplante de riñón

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Madre e hija comparten algo más que un parentesco: ambas son pacientes de fallo renal y reciben hemodiálisis y diálisis peritoneal respectivamente. (Foto Juan Luis Martínez )
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El principal deseo de Yareliz Velázquez García para este Día de los Madres, es lograr una mejor calidad de vida para su hija de 7 años, Xihany Rivera Velázquez, con quien comparte algo más que un parentesco. Ambas son pacientes de fallo renal, lo que  ha llevado a la madre a hemodiálisis tres veces en semana y a la niña a diálisis peritoneal diaria.  Ambas modalidades tratan la insuficiencia renal en fase terminal para eliminar sustancias dañinas de la sangre cuando los riñones no lo pueden hacer.

No es fácil por lo estamos pasando, especialmente para ella. Sé que sufre porque yo he pasado por lo mismo”, afirma Yareliz, a quien le informaron la semana pasada que su hija es candidata para un trasplante de riñón. Para lidiar con los gastos que este procedimiento conlleva, ha abierto la cuenta 249-20-5159 pro fondos Xihany Rivera en Banco Popular.

“El mejor regalo sería que ella pueda recibir un trasplante de riñón y que ya no tenga que dializarse. No es fácil lo que ella está pasando, así que si me pueden ayudar estaré muy agradecida”, agrega la madre quien lleva en diálisis unos cuatro años. Mientras que a la niña se le hace desde los seis meses de nacida.

En el caso de la diálisis peritoneal diaria, se retira el desecho y el líquido excedente a través de los vasos sanguíneos que cubren las paredes del abdomen por un catéter en la cavidad abdominal.  Mientras que para la hemodiálisis, Yareliz tiene que acudir tres veces en semana a un centro de diálisis para conectarse a una máquina que filtra los desechos.

“Hubo un tiempo en que las dos estábamos en diálisis peritoneal al mismo tiempo en la casa,  hasta que cogí una peritonitis y me tuvieron que cambiar a hemodiálisis”, explica Yareliz, quien también ha pasado por una cirugía de corazón abierto debido a una bacteria, además de superar el síndrome de Guillain-Barré,  una afección que ocurre cuando el sistema  inmunológico ataca parte del sistema nervioso por error, lo que  ocasiona debilidad muscular o parálisis y otros síntomas.

“Es difícil pero se puede”

A sus 28 años, Yareliz Velázquez García,  no puede decir que su vida ha sido fácil. La joven, que nació en Fajardo y se crio en Vieques, cuenta que justo después de nacer su hija Xihany, le diagnosticaron enfermedad renal, aunque en ese momento el tratamiento solo consistía en medicamentos.  Cuatro años después, salió embarazada de nuevo. Esta vez, su hija nació a las 26 semanas y luego  de cinco meses en el Hospital Pediátrico y un mes en su casa en Vieques, falleció.

Fue después de este devastador evento en su vida cuando también descubrió que debía dializarse porque sus riñones ya no funcionaban.

 “En una cita, cuando la doctora Marta Suárez vio los resultados de unos exámenes  me refirió al nefrólogo. El mismo día de la cita, el médico me dijo que me tenía que hospitalizar para  dializarme de emergencia y ahí me hicieron la cánula peritoneal. Ya  mi hija también era paciente de diálisis peritoneal, así que fue fácil hacer el procedimiento en casa porque ya había tomado el curso de educación para hacérselo a ella”, cuenta Yareliz, mientras acepta que eventualmente toda la familia se mudó a Carolina debido a los muchos viajes que tenía que hacer, tanto para su tratamiento como para el de su hija.  Recuerda especialmente esos primeros meses en que su hija fue diagnosticada con fallo renal.

“La primera vez  estuvo un mes en intensivo y dos meses en un cuarto del hospital. De ahí me la llevé para Vieques y empezaron los viajes tres veces en semana para dializarla, a veces la dejaban hospitalizada y yo no tenía donde quedarme. A veces estaba un mes en casa y un mes en el hospital. Luego de eso fue que me hablaron de la diálisis peritoneal y la facilidad de que se podía hacer en casa”, rememora la paciente y madre, quien cree que el fallo de riñón de la niña se debe a que uno era muy pequeño y no funcionaba, que fue el que le sacaron en una cirugía, mientras que el otro no funciona al 100%.

Acepta que su calidad de vida no es la mejor y que se le hace difícil  tener una vida relativamente normal. Ahora también sufre de neuropatía, lo que le causa mucho dolor en los pies. “Es difícil, pero se puede”, agrega motivada, pero lo dice mientras dos lágrimas ruedan por sus mejillas.

Por lo pronto, le da mucha ilusión el que su pequeña hija logre su trasplante de riñón y pueda crecer y disfrutar de una vida saludable y productiva.

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