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Ciclos de violencia

Maltrato infantil: es necesario romper el ciclo de violencia

Cada vez más, se ha demostrado que este es un asunto de carácter multidisciplinario que requiere la atención de todos en la sociedad

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El maltrato infantil se puede dar en varias vertientes. (Shutterstock)
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Si bien es cierto que, por mucho tiempo, se ha conceptualizado el maltrato infantil como un problema de naturaleza social y, que en ocasiones, cuando existe un componente de salud mental, se remite a este ámbito, la realidad es que, cada vez más, se ha demostrado que este es un asunto de carácter multidisciplinario que requiere la atención de todos en la sociedad.

¿Cómo se define el maltrato infantil?

La doctora Gilda Rodríguez, psicóloga clínica del Programa para Víctimas del Abuso Sexual y la Familia (PAF) de la Universidad Carlos Albizu (UCA), explica que, en Puerto Rico, el maltrato se define a través de la Ley 246 para la Seguridad, Bienestar y Protección de Menores. Esta definición categoriza el maltrato y trabaja el aspecto del abandono, el abuso sexual y los daños físicos, mentales y emocionales.

De acuerdo a esta ley, el maltrato se define como “todo acto u omisión intencional en la que incurre la persona responsable del menor, ya sea el padre, la madre, o el encargado, y que ocasione o ponga en riesgo al menor de sufrir algún daño o perjuicio a su salud o integridad física, mental o emocional”, dicta la también facilitadora de la modalidad de psicoterapia en el PAF.

“Por eso, la ley abarca el abuso sexual, pues, se considera que incurrir en conductas obscenas o utilizar al menor para ejecutar esas conductas es un tipo de maltrato, al igual que el abandono voluntario de un padre o encargado, o usar a los menores con el fin de conseguir algún beneficio”, dice la doctora Rodríguez.

Por su parte, la doctora Mayra Olavarría, psicóloga clínica y catedrática asociada del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, detalla que el maltrato infantil se puede dar en varias vertientes, por lo que la definición incluye desde lo que puede ser maltrato verbal, que son palabras que van dirigidas a minar o afectar al niño o adolescente, hasta el maltrato físico, que es cuando se infligen castigos corporales, con o sin maltrato verbal.

“Entre estas dos vertientes pudiéramos ver también que hay maltrato o negligencia, en términos de no suplir las necesidades básicas del menor, que pueden ser alimentos, ropa, techo y educación, que es un derecho fundamental, y castigarle, quitándole la comida o la ropa, o no enviándolo a la escuela”, explica la doctora Olavarría.

Ambas entrevistadas coincidieron en que el maltrato hacia un menor conlleva un ciclo, donde, con toda probabilidad, los padres o los encargados que maltratan al niño, fueron maltratados en su momento. De igual manera, existen situaciones agravantes que podrían fomentar la conducta del maltrato. Entre estas se mencionan problemas económicos, sociales, falta de habilidades o destrezas de ser padres o madres, padres jóvenes que tienen niños a destiempo y condiciones mentales que podrían llevar a casos más extremos, como pudiera ser el del bebé sacudido, ya que puede tener graves secuelas y llevar hasta la muerte del menor.

Señales de alerta

La doctora Rodríguez explica que identificar el maltrato infantil es un reto, ya que este es un evento de vida y las señales no son exclusivas  o tan claras como pueden ser las de ciertas condiciones de salud, que presentan signos y síntomas específicos.

Estas experiencias son muy variadas y diversas, y dependen de cada individuo. Por ello, la psicóloga clínica hace un llamado a observar cambios en la conducta conocida del niño.

“Si uno conoce al niño y de repente estamos viendo que está más callado, más retraído, llega a la escuela desliñado, hay poco cuidado en su higiene o su ropa, esas son señales que se deben mirar”, puntualiza la catedrática del RCM, quien menciona que, muchas veces, los niños maltratados se aíslan y no se involucran en actividades en la escuela o en el escenario social donde se desarrollan. Pero, otras veces, puede pasar todo lo contrario.

“Podemos ver niños que son los que más temprano llegan a la escuela y los que más tarde se van, y observamos que no tienen adultos a su alrededor, haciéndose cargo de ciertas cosas”, dice Rodríguez, quien añade que si vemos a un niño que no quiere jugar, tiene reacciones extremas ante las situaciones o se ausenta mucho de la escuela hay que estar muy pendiente. De la misma manera, debe levantarse una alerta si constantemente se lleva al niño a la sala de emergencias para tratar los mismos problemas de salud, ya que se pudiera relacionar con situaciones de maltrato por negligencia o maltrato físico.

Hallazgos alarmantes

Aunque para la doctora Olavarría un solo niño maltratado es mucho, reconoce que la cantidad de niños maltratados en la isla es alta.

Sobre este particular, la doctora Rodríguez menciona que, en el año 2015, se publicó el Perfil del Maltrato de Menores en Puerto Rico. Según este informe, el 60.2% de los menores fue referido por alegada negligencia, 46.2% por alegada negligencia emocional y 22.6% por alegado maltrato físico. El 2.4% de los menores fue referido por alegado abuso sexual y fueron principalmente en féminas (68.3% en féminas vs 29.8% en varones).

Este estudio también coloca a Puerto Rico en la posición número 17 en las tasas de maltrato de menores al compararlo con otras jurisdicciones de los Estados Unidos, incluyendo el Distrito de Colombia. La tasa de maltrato de menores en dichas jurisdicciones es de 9.1 víctimas por cada 1,000 menores, levemente más baja que la de Puerto Rico que es de 9.6.

Los tres tipos de maltrato que se ven en la isla son maltratos por omisión (negligencia, 58.9% y negligencia emocional, 45.5%) y maltrato físico, con 28.0%.

La doctora Rodriguez resalta que las investigaciones arrojan que las personas expuestas a altos niveles de estrés desde la niñez tienen 3 veces más probabilidades de morir por enfermedades del corazón y cáncer.

De otra parte, un estudio anterior de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y Kaiser Permanente sobre Experiencias Adversas en la Niñez (ACEs, en inglés) se realizó a finales de la década de 1990 con más de 17,000 sujetos y arrojó los siguientes resultados:

  • En Estados Unidos, 7 de cada 10 personas tenían una causa de muerte relacionada al maltrato.
  • 12.6% de los entrevistados reportaron haber tenido 4 experiencias adversas o más que incluían situaciones de maltrato.
  • 67% de esos adultos reportaron haber tenido al menos una experiencia adversa en la niñez.
  • Se correlacionó el historial de salud de los participantes y se encontró que estos eran 12 veces más propensos a cometer suicidio que las personas que habían reportado una sola experiencia adversa en la niñez relacionada al maltrato.
  • 4.5% de los participantes presentaban mayor probabilidad de sufrir depresión que las personas que habían reportado una sola experiencia adversa en la niñez.

¿Cuánto daño causa daño?

La Asociación Americana de Psicología (APA, en inglés) destaca que el trauma no es definido por la experiencia en sí misma, sino por la experiencia subjetiva que tiene la persona que lo vive. O sea, que quien puede decir qué le impactó o no es la propia víctima, recalca la doctora Rodríguez.

No obstante, abunda la doctora Olavarría, no existen dudas de que las secuelas del maltrato son terribles en términos de cómo se establecen luego relaciones interpersonales, de cómo las personas maltratadas confían en la gente que les rodea, de cómo van a ejercer su rol de padres o madres en el futuro y cómo se reflejará eso en el entorno social, así como de su impacto en la salud.

El estudio de los CDC y Kaiser Permanente también evidenció que la esperanza de vida se reduce 20 años en quienes enfrentan eventos adversos en la niñez, como pudiera ser el maltrato infantil, ya que se manifiestan múltiples enfermedades como cardiovasculares,

Las entrevistadas recalcan que la historia pasada de cada padre o cuidador es esencial para detener el  ciclo del maltrato infantil y no se puede deslindar de la intervención multidisciplinaria que se debe dar para atender estos casos.

“El maltrato infantil es un problema que requiere atención multidisciplinaria y transdisciplinaria”, dice la doctora Rodríguez, quien señala que los pediatras deben recibir más entrenamiento para la detección rutinaria de las señales de maltrato en los niños.

Por ello, la inclusión en la ecuación de psicólogos, psiquiatras, maestros, trabajadores sociales y consejeros, entre otros, es vital para romper el ciclo del maltrato infantil y evitar secuelas generacionales, mencionan Olavarría y Rodríguez.

Recomendaciones

Las doctoras Olavarría y Rodríguez ofrecen las siguientes recomendaciones:

1. Cuando tengas coraje o te molestes, haz un “time out” para reflexionar sobre lo que vas a decir, sobre por qué estás molesto y cómo vas a manejar la situación. Esto evita poner castigos que no vas a cumplir o poner castigos que sean excesivos para el menor. Si encuentras que no puedes lograr esto, debes buscar ayuda profesional para que te dé guía y apoyo.

2. En el caso de abuso sexual, cualquier adulto que sienta alguna sensación  inadecuada hacia un niño debe buscar ayuda inmediatamente, sobre todo si de la fantasía decide pasar a la acción.

3. Pasa más tiempo con tus hijos. Juega, habla y relaciónate con ellos.

4. Cuando haya situaciones económicas, explícales a los niños que no hay dinero para comprar. En Navidad, no lleves a los niños a comprar los juguetes contigo. Busca quien los cuide.

5. Busca tiempo para ti mismo y haz actividades que te den placer y alegría como individuo. Saca tiempo de calidad para ti, solo o en pareja.

6. No les des a los niños todo lo que te pidan, aunque tengas el dinero para hacerlo. Eso crea un mal precedente, pensando que se merecen todo. Si los vas educando, ellos irán haciendo ajustes.

7. El llamado es a una intervención multidisciplinaria donde se atiendan al niño y al adulto en conjunto.

8. Se debe educar a los padres sobre el impacto que tiene sobre sus hijos la conducta u omisión de conducta.

9. Se debe trabajar con más programas de visita en el hogar, donde profesionales de la conducta van al hogar y trabajan con las interacciones que se dan para fortalecer ese núcleo familiar.

10. Se deben fomentar programas dirigidos al apego entre el niño y su cuidador. A veces, el adulto no sabe cómo dar amor. Esto ayuda a romper el ciclo desde su raíz.

11. Se debe trabajar con el adulto encargado de proteger al niño más allá de la psicoeducación con intervenciones donde se trabaje con la salud mental y emocional, sus patrones de socialización y se le dé apoyo. Muchas veces, el maltrato ocurre porque las familias están sometidas a eventos o variables contextuales muy estresantes, como: problemas económicos, dificultades en la comunidad para atender el ocio, no saber cómo atender sus necesidades de ocio o no tienen tiempo de ocio, porque están sobrecargados de tareas para atender a su familia económicamente.

12. Se hace un llamado a las academias para continuar realizando esfuerzos de investigación científica porque esto dará guías y dirección de cómo vamos a atender esta situación en la isla.

Nota de precaución

Tanto la doctora Olavarría como la doctora Rodríguez llamaron la atención a que la sobreexposición a las redes sociales y a los medios de comunicación digitales sin la supervisión adecuada constituye, también, una vertiente de maltrato, ya que estos niños están doblemente expuestos, pues no están siendo supervisados y, a su vez, están más vulnerables a experimentar abuso sexual.

“La tecnología en sí no es mala para nadie, pero sin supervisión y con largas horas de exposición, le estás dando al niño una ventana para ver el mundo y, en muchas ocasiones, tener acceso a contenido sexual antes de estar listo para entenderlo”, dice la doctora Olavarría.

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