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Salud ocular

El riesgo de glaucoma

En la Semana Mundial del Glaucoma, los profesionales de la salud resaltan la importancia de la prevención de esta enfermedad, la segunda causa de ceguera, aunque en sus etapas iniciales no hay síntomas

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Medir regularmente la presión la intraocular es un aspecto importante para determinar si hay glaucoma. (Foto Shutterstock)
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Puede afectar gravemente la visión, hasta el punto de causar ceguera. De hecho, es la segunda causa de pérdida de visión en el mundo occidental. Sin embargo, no suele presentar síntomas en sus inicios y muchas personas se enteran o buscan ayuda cuando ya hay un daño irreversible. Una enfermedad que los mismos profesionales de la salud catalogan como “el ladrón silencioso de la visión”.

Así es el glaucoma, una enfermedad neurodegenerativa crónica que provoca un aumento de la presión intraocular y que causa  una disminución progresiva de la visión, advierte el doctor Ian Piovanetti, presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Oftalmología.

Desde ayer, precisamente, se celebra la Semana Mundial del Glaucoma (World Glaucoma Week), una jornada que busca concienciar sobre la importancia del chequeo anual con el oftalmólogo para un diagnóstico precoz que ayude a controlar esta dolencia.

“Lo primero que se debe destacar es que se trata de una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, a cualquier edad, pero especialmente a los de la raza negra, los hispanos y las personas de edad avanzada”, indica el oftalmólogo. De la misma forma, destaca que lo pacientes con diabetes también están a mayor riesgo, así como los que tienen historial  familiar de la enfermedad, los que padecen de presión intraocular elevada (hipertensos oculares) y personas que han tenido tratamiento con medicamentos esteroides (cortisona) por tiempo prolongado.

“Es una enfermedad que generalmente no da síntomas y cuando se descubre, en muchos casos, el daño  es irreversible”, enfatiza el especialista, al tiempo que destaca que el daño al nervio óptico es progresivo.  De hecho, primero se pierde la visión periférica, luego la visión central y, de no ser tratado a tiempo, ceguera.

Qué pasa en el ojo

En la mayoría de los tipos de glaucoma, el sistema de drenaje del ojo se tapa y el fluido intraocular no puede salir. Al acumularse, causa un aumento de presión en el interior del ojo, lo que va dañando al nervio óptico poco a poco, llevando a la pérdida de la visión, explica el doctor Piovanetti, tras indicar que en Puerto Rico hay alrededor de 200,000 pacientes de  glaucoma, una cifra que considera alta.

Además, se estima que la mitad de las personas que padecen la enfermedad no lo saben. De ahí la importancia, enfatiza el oftalmólogo, en la prevención a través de un examen visual de forma regular para medir la presión  ocular y descubrir a tiempo cualquier problema.

“Es una enfermedad que se ve constantemente en la práctica de todos los oftalmólogos, es de las más comunes y también de las más tristes porque muchas personas están completamente normales y saludables y pierden la visión sin haber tenido  síntomas”, advierte Piovanetti, quien destaca que no existe una manera simple y rápida de diagnosticar el glaucoma.

Y aunque medir la presión intraocular es un aspecto muy importante, la Sociedad Puertorriqueña de Oftalmología señala en su página que solo ofrece indicios muy superficiales que no cubren todo el cuadro necesario para un diagnóstico. “Para determinar la existencia del glaucoma, es necesario que el paciente se haga un examen oftálmico completo respaldado por pruebas especializadas como una gonioscopia, pruebas de campos visuales, tonometrías y otras. También es necesaria una buena evaluación del nervio óptico”, agrega.

En términos de tratamiento, el doctor Piovanetti indica que el glaucoma se puede controlar con gotas diarias para los ojos que ayudan a disminuir la presión en el ojo o la cantidad de fluido  que produce el ojo. También destaca que se  utiliza rayos láser y cirugía para drenar  el humor acuoso  del ojo.

Tipos de glaucoma

Según la American Academy of Ophtalmology (AAO), existen dos tipos principales. Uno de ellos es el glaucoma crónico de ángulo abierto,  la forma más común que se produce gradualmente cuando el ojo no drena el fluido como debería y, como resultado, la presión del ojo aumenta hasta dañar el nervio óptico. Este tipo de glaucoma no es doloroso y no causa ningún cambio en la visión en su etapa inicial, agrega la información.

El segundo, menos frecuente, es el glaucoma de ángulo cerrado (también llamado “glaucoma de ángulo estrecho”) que, según AAO, se produce cuando el iris de una persona está muy cerca del ángulo de drenaje en el ojo. “El iris puede bloquear el ángulo de drenaje y la presión ocular aumenta rápidamente. Esto se llama ataque agudo, una verdadera emergencia ocular que necesita tratamiento de inmediato, de lo contrario, la persona pudiera quedarse ciego”, indica la información.

En este tipo de glaucoma, señala el doctor Piovanetti, puede haber algunos síntomas. Entre ellos, menciona dolor en el ojo, dolor de cabeza, náuseas, vómito y pérdida de visión.

Vital la prevención

Según la Glaucoma Research Foundation, la revisión para detectar glaucoma debe ser parte de los exámenes oculares de rutina en niños, adolescentes y adultos. También recomienda exámenes integrales para cernimiento de glaucoma alrededor de los 40 años y, posteriormente, cada dos o cuatro años.

Pero si tienes factores de riesgo para desarrollar la enfermedad, recomiendan que el  examen se haga cada uno o dos años a partir de los 35 años de edad.

“La pérdida de visión causada por el glaucoma es irreversible, pero si se detecta a tiempo y se sigue un tratamiento con cuidado y constancia, se puede conservar la visión”, el doctor Piovanetti.

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