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Un trastorno común

Conoce sobre la epilepsia: un trastorno cerebral que causa convulsiones

Se estima que 50 millones de personas tienen epilepsia en el mundo

  • Por Redacción de Por Dentro
  • 13 FEB. 2018 - 09:59 AM
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Para diagnostocar la epilepsia se realizan pruebas como el electroencefalograma (EEG) para revisar la actividad eléctrica en el cerebro. (Shutterstock)
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De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la epilepsia es uno de los trastornos reconocidos más antiguos del mundo, sobre el cual existen registros escritos que se remontan al 4000 a. C. Durante siglos, el temor, la incomprensión, la discriminación y la estigmatización social han rodeado a esta enfermedad y aún persiste en muchos países del mundo y puede influir en la calidad de vida de las personas que la sufren y sus familias.

La OMS señala que la epilepsia es una enfermedad cerebral crónica que afecta a personas de todo el mundo y se caracteriza por convulsiones recurrentes. Estas convulsiones son episodios breves de movimientos involuntarios que pueden afectar una parte del cuerpo (convulsiones parciales) o su totalidad (convulsiones generalizadas) y a veces se acompañan de pérdida de la consciencia y del control de los esfínteres.

Por su parte, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) señalan que “epilepsia” es un término amplio que se usa para denominar un trastorno cerebral que causa convulsiones. Hay muchos tipos distintos de epilepsia y también hay distintas clases de convulsiones.

Debido a que hay muchas causas y muchas clases distintas de convulsiones, la epilepsia puede afectar a las personas de maneras muy distintas. Algunas pueden presentar múltiples tipos de convulsiones u otras afecciones, además de la epilepsia, factores que, de acuerdo a los CDC, juegan un rol importante al establecer la gravedad de la condición y su efecto en la vida del paciente.

¿Por qué ocurren las convulsiones?

La OMS explica que los episodios de convulsiones se deben a descargas eléctricas excesivas de grupos de células cerebrales. Estas descargas pueden producirse en diferentes partes del cerebro. Las convulsiones pueden ir desde episodios muy breves de ausencia o de contracciones musculares, hasta convulsiones prolongadas y graves. Su frecuencia también puede variar desde menos de una al año hasta varias al día.

Sin embargo, una sola convulsión no significa epilepsia (hasta un 10% de la población mundial sufre una convulsión a lo largo de su vida). La epilepsia se define por dos o más convulsiones no provocadas.

En la actualidad, unos 50 millones de personas de todo el mundo padecen epilepsia. La proporción estimada de la población general con epilepsia activa (es decir, ataques continuos o necesidad de tratamiento) en algún momento dado oscila entre 4 y 10 por 1,000 personas. Sin embargo, algunos estudios realizados en países de ingresos bajos y medianos sugieren una proporción mucho mayor, entre 7 y 14 por 1,000 personas.

Los CDC estiman que 3.4 millones de personas en Estados Unidos tienen epilepsia activa. En los países de altos ingresos, los nuevos casos registrados cada año entre la población general oscilan entre 30 y 50 por 100,000 personas. En los países de ingresos bajos y medianos esa cifra puede ser hasta dos veces más alta. Casi el 80% de las personas epilépticas viven en países de ingresos bajos y medianos.

Cabe destacar que la epilepsia no es contagiosa. El tipo más frecuente de epilepsia, que afecta a 6 de cada 10 personas, es la idiopática, o que no tiene una causa identificable.

Por su lado, la epilepsia con causas conocidas se denomina epilepsia secundaria o sintomática e incluye aquellas causadas por daño cerebral por lesiones prenatales o perinatales (por ejemplo, asfixia o traumatismos durante el parto, bajo peso al nacer), malformaciones congénitas o alteraciones genéticas con malformaciones cerebrales asociadas; un traumatismo craneoencefálico grave; un accidente cerebrovascular que limita la llegada del oxígeno al cerebro; infecciones cerebrales como las meningitis y encefalitis o la neurocisticercosis; algunos síndromes genéticos; y los tumores cerebrales.

Signos y síntomas

La OMS precisa que las características de los ataques son variables y dependen de la zona del cerebro en la que empieza el trastorno, así como de su propagación. Pueden producirse síntomas transitorios, como ausencias o pérdidas de conocimiento, y trastornos del movimiento, de los sentidos (en particular la visión, la audición y el gusto), del humor o de otras funciones cognitivas.

Las personas con convulsiones tienden a padecer más problemas físicos (tales como fracturas y hematomas derivados de traumatismos relacionados con las convulsiones) y mayores tasas de trastornos psicosociales, como ansiedad y depresión. Del mismo modo, el riesgo de muerte prematura en las personas epilépticas en tres veces mayor que el de la población general, y las tasas más altas se registran en los países de ingresos bajos y medianos y en las zonas rurales más que en las urbanas. Una gran parte de las causas de defunción relacionadas con la epilepsia se pueden prevenir: caídas, ahogamientos, quemaduras y convulsiones prolongadas.

¿Cómo se diagnostica?

Los CDC explican que las personas que tengan una convulsión por primera vez deben hablar con su médico para tratar de encontrar la causa de la convulsión. El médico llevará a cabo un examen físico que comprende una evaluación detallada del cerebro y del sistema nervioso.

Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, adscrita a los Institutos Nacionales de la Salud, se realizan pruebas como el electroencefalograma (EEG) para revisar la actividad eléctrica en el cerebro, pues las personas con epilepsia a menudo tienen actividad eléctrica anormal que se observa en este examen. En algunos casos, este examen muestra la zona del cerebro donde empiezan las convulsiones. Sin embargo, el cerebro puede aparecer normal después de una convulsión o entre convulsiones.

Si las convulsiones se repiten o en preparación para la cirugía, se usa un aparato de registro electroencefalográfico durante días o semanas, se permanece en un centro especial donde se pueda grabar la actividad del cerebro mientras cámaras de vídeo capturan qué le pasa durante una crisis epiléptica (EEG en vídeo). Entre los exámenes que se pueden hacer para establecer un diagnóstico también se incluyen: química sanguínea, glucemia, conteo sanguíneo completo, pruebas de la función renal y hepática, punción lumbar y exámenes para identificar enfermedades infecciosas. También se pueden realizar tomografías computadorizadas o resonancias magnéticas de la cabeza.

Tratamiento

Los hallazgos de la OMS indican que la epilepsia se puede tratar fácil y asequiblemente con medicación diaria económica cuyo costo anual es apenas de unos $5. Estudios recientes en los países de ingresos bajos y medianos han revelado que hasta un 70% de los niños y adultos diagnosticados recientemente de epilepsia pueden tratarse con éxito (es decir, tener sus convulsiones completamente controladas) con fármacos anticonvulsionantes. Además, después de 2 a 5 años de tratamiento eficaz y una vez desaparecidas las convulsiones, los medicamentos se pueden retirar a un 70% de los niños y un 60% de los adultos, sin riesgo de ulterior recaída. En los pacientes que responden mal al tratamiento farmacológico puede resultar útil el tratamiento quirúrgico.

¿Se puede prevenir la epilepsia?

Si bien la epilepsia idiopática no es prevenible, se pueden usar medidas preventivas frente a las causas conocidas de epilepsia secundaria. Entre estas se incluyen:

  • Prevenir los traumatismos craneales para evitar la epilepsia postraumática.
  • Recibir atención perinatal adecuada para reducir los nuevos casos de epilepsia causados por lesiones durante el parto.
  • Usar los medicamentos y otros métodos para bajar la temperatura corporal de un niño con fiebre para reducir las probabilidades de convulsiones febriles.
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