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Prevención al día

Enfermedades prevenibles por las vacunas

Las vacunas facilitan el que nuestro sistema inmunológico pueda protegernos

  • Por Inés O. Esquilín Rivera, MD
  • 11 FEB. 2018 - 12:10 PM
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Actualmente, tenemos el beneficio de contar con vacunas que previenen 16 enfermedades. (Shutterstock)
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Los niños están expuestos continuamente a enfermedades infecciosas causadas mayormente por bacterias y virus. Las vacunas facilitan el que nuestro sistema inmunológico pueda protegernos. Son productos capaces de inducir una respuesta inmunológica  protectora similar a la de la infección natural. Los niños no vacunados corren el riesgo de enfermarse gravemente y de sufrir dolor, discapacidad e incluso, la muerte.

Actualmente, tenemos el beneficio de contar con vacunas que previenen 16 enfermedades: difteria, tétano, tosferina, poliomielitis, hepatitis B, hepatitis A, varicela, influenza, sarampión común, sarampión alemán, paperas y las infecciones causadas por Haemophilus influenzae tipo b, neumococo, meningococo  y el virus de rotavirus y del papiloma humano. El itinerario de vacunación recomendado está diseñado para proteger de manera segura a los niños desde bien temprano en sus vidas, antes de que tengan la probabilidad de estar expuestos a enfermedades infecciosas serias.

La vacunación de los niños comienza con la vacuna contra la hepatitis B, la cual se administra usualmente en la sala de recién nacidos antes de que el bebé sea dado de alta. La hepatitis B es una enfermedad viral transmitida por sangre o fluidos del cuerpo infectados. Los síntomas de la hepatitis B  incluyen fiebre, fatiga, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, dolores en las articulaciones y el estómago, orina oscura, heces de color gris e ictericia o coloración amarilla de la piel y los ojos. Las personas con hepatitis B están a riesgo de desarrollar enfermedad crónica del hígado incluyendo cirrosis y cáncer hepatocelular. Todo niño debe recibir tres dosis de la vacuna contra la hepatitis B para estar protegido.

A los dos meses de edad comenzamos a administrar la serie primaria de las vacunas contra difteria, tétano y tosferina conocida como DTaP; la vacuna contra el polio (IPV), la vacuna contra pneumococo (PCV13), la vacuna contra Haemophilus influenzae (HIB) y la vacuna contra el rotavirus.

La vacuna DTaP ofrece protección contra tres enfermedades diferentes, el tétano, la difteria y la tosferina. El tétano es una enfermedad causada por la toxina que produce una bacteria conocida como Clostridiun tetani que se encuentra en la tierra e ingresa al cuerpo a través de una herida. La toxina afecta el sistema neurológico y puede causar espasmos musculares severos. La recu­peración  del tétano puede tomar meses. Alrededor de dos de cada 10 personas que contraen el tétano mueren a causa de la enfermedad.

La difteria es una enfermedad muy contagiosa producida por una bac­teria que afecta al sistema respiratorio, los ojos, los oídos o la piel. La bacteria se puede propagar de una persona a otra a través del con­tacto directo por la tos o el estornudo de una persona infectada. Esta bacteria produce una toxina, capaz de formar una mem­brana espesa en la nariz o la garganta que dificulta el respirar o tragar. También puede causar inflamación del músculo del corazón, fallo cardíaco, coma, parálisis y hasta la muerte.

La tosferina es una enfermedad causada por una bacteria que al igual que la difteria se trans­mite a través del contacto directo con una persona infectada. Es una enfermedad común en bebés pequeños y al inicio se asocia a  síntomas  como secreciones nasales claras y tos. Después de 1 a 2 semanas, la tosferina puede causar períodos violentos de tos donde el bebé no puede parar de toser, por lo que podría faltarle el oxígeno e incluso convulsar. Además, la tosferina podría resultar  en pulmonía, daño cerebral, e incluso la muerte. Alrededor de dos tercios de los niños menores de un año de edad que se contagian de la tosferina tienen que ser hospitalizados.

Todo niño debe recibir tres dosis de la vacuna DTap entre los 2 y 6 meses; un refuerzo entre los 15 y 18 meses, y otro entre los 4 a 6 años de edad. Los adultos ponemos a riesgo a los bebés que no han recibido por lo menos tres dosis de la vacuna, por lo que debemos vacunar a los adolescentes, a las embarazadas durante cada embarazo y a las personas en contacto directo con los bebés pequeños. Todo adolescente debe recibir la vacuna Tdap entre los 11 y 12 años de edad. El Tdap es una vacuna similar a DTaP con menos antígeno de difteria. Es la vacuna recomendada a partir de los 7 años de edad para la prevención de estas tres enfermedades.

Las bacterias conocidas como Heamophilus influenzae (Hib) y pneumococo comúnmente causan enfermedades graves como meningitis, una infección del tejido que cubre el cerebro y la médula espinal, y  pulmonía entre otras. Los bebés y los niños menores de 5 años son los que tienen mayor riesgo de contraer estas enfermedades que pueden causar discapacidades de por vida, sordera  e incluso la muerte. Todo niño debe recibir tres dosis de la vacuna contra el Hib y contra pneumococo entre los 2 y 6 meses de edad, y un refuerzo entre los 12 y 15 meses.

La poliomielitis es una enfermedad viral que puede afectar los nervios y llevar a parálisis total o parcial. El virus del polio se propaga por contacto directo de persona a persona por secreciones infectadas de la nariz o de la boca, o por contacto con heces infectadas. Entre los síntomas más comunes se encuentran: fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza, debilidad y malestar abdominal. La vacuna se administra de forma oral en una serie de tres dosis entre los 2 y 18 meses de edad con un refuerzo entre los 4 a 6 años.

El rotavirus es un virus que causa diarrea y vómitos intensos. Afecta principalmente a bebés y niños pequeños. La diarrea y los vómitos pueden causar deshidratación grave. El rotavirus se propaga fácilmente pues se encuentra en las heces de las personas infectadas. La vacuna contra el rotavirus se administra por vía oral. Se recomienda que todo niño reciba 2 dosis de la vacuna (dependiendo de la marca) entre los 2 y 6 meses de edad, para que obtenga la mejor protección.

La vacuna conocida como MMR confiere protección contra tres enfermedades diferentes; el sarampión común, el sarampión alemán o rubeola y las paperas. El sarampión es una enfermedad respiratoria grave que causa una erupción en la piel, tos, conjunctivitis y fiebre. Es muy contagioso y podría ser mortal. El sarampión alemán, es una enfermedad generalmente leve, con fiebre, inflamación de los nódulos linfáticos y sarpullido, pero si una mujer embarazada se contagia, el virus puede causar defectos de nacimiento graves al bebé. Las paperas es una enfermedad contagiosa que causa inflamación de las glándulas salivares, fiebre, cansancio y dolor de cabeza.  Las com­plicaciones graves para los niños que tienen paperas  pueden incluir meningitis, encefalitis, pérdida auditiva permanente, e inflamación de los testículos que  puede resultar en esterilidad. Todo niño debe recibir dos dosis de la vacuna MMR; una al año de edad y un refuerzo entre los 4 y 6 años.

La hepatitis A es una infección del hígado causada por un virus. El virus de hepatitis A se transmite  a través del contacto con objetos o alimentos contaminados por las heces de una persona infectada. Los síntomas incluyen fiebre, cansancio, pérdida del apetito, náuseas, malestar abdominal, e ictericia. Una persona infectada por el virus puede no tener síntomas, presentar síntomas leves o en raras ocasiones desarrollar enfermedad severa con insuficiencia del hígado y morir de la infección. Todo niño debe recibir dos dosis de la vacuna contra la hepatitis A, la primera a los 12 meses de edad y la segunda 6 meses después.

El meningococo es una bacteria que causa la enfermedad conocida como meningococcemia y meningitis. Esta bacteria se aloja en la nasofaringe y al llegar al torrente sanguíneo causa síntomas como: fiebre alta, escalofríos, dolor en el cuerpo, dolor de cabeza, cambios mentales y una erupción en piel con manchas rojas grandes llamadas purpura. La evolución de la enfermedad es bien rápida y un 10 % de los pacientes mueren aun cuando reciban cuidado médico. Todo adolescente entre los 11 y 12 años de edad debe recibir la vacuna contra el meningococo. Además se recomienda administrar un refuerzo de la vacuna a los 16 años de edad.

Los virus del papiloma humano incluyen más de 100 serotipos diferentes  y se transmiten sexualmente. Estos  causan verrugas  en piel y  verrugas genitales. Hay unos 14 serotipos asociados a cáncer de cuello uterino, vulva, vagina, ano y de orofaringe. La vacuna contra el virus del papiloma humano  está indicada para la prevención del cáncer y las verrugas genitales. Todas las niñas y niños entre 11 y 12 años de edad deben recibir dos dosis de la vacuna.

La influenza es una enfermedad respiratoria contagiosa provocada por los virus de la influenza. Entre los síntomas se encuentran: fiebre, escalofríos, tos, dolor de cabeza, secreción nasal, dolor de garganta y dolores musculares y de las articulaciones. Los niños pequeños y aquellos con ciertas afecciones. tienen un alto riesgo de sufrir complicaciones graves por la influenza como la pulmonía. La mejor manera de evitar contraer esta enfermedad es vacunándose todos los años. La vacuna se recomienda a partir de los 6 meses de edad y protege contra los virus de influenza que serán los más comunes la próxima temporada.

La varicela es una enfermedad causada por el virus de la varicela-zóster.  Es altamente contagiosa y se transmite por vía respiratoria y por contacto con las vesículas en la piel. Entre los síntomas más comunes  se encuentran: erupción en la piel, picor, cansancio, dolor de cabeza y fiebre. Normalmente, la varicela es una enfermedad leve, pero puede complicarse con pulmonía, encefalitis (inflamación del cerebro) o incluso la muerte. La vacuna de la varicela se administra a los niños a los 12 meses de edad con un refuerzo entre los 4 y 6 años.

Cada año se vacuna de forma segura a millones de niños. Las vacunas, al igual que cualquier otro medicamento, pueden causar algunos efectos secundarios. La mayoría de estos efectos secundarios son muy leves, como irritación en el lugar de la inyección, irritabilidad o fiebre leve.

No hay duda de que las vacunas han disminuido considerablemente la incidencia de enfermedades infecciosas serias. Es importante aclarar dudas y preocupaciones relacionadas a las vacunas con personas educadas en el campo de la vacunación como lo son los pediatras. No perdamos la oportunidad de vacunar a nuestros niños para así mantenerlos saludables.

La autora es infectóloga pediátrica y profesora de la Escuela de Medicina de la  Universidad de Puerto Rico,

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