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Más riesgo en el embarazo

Balance vital para madres e hijos

Conjuga prácticas de distintas filosofías médicas para mantener los niveles adecuados de tus hormonas tiroideas

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Es vital monitorear y mantener en niveles óptimos las hormonas que produce la glándula tiroidea a lo largo de todo el embarazo, incluso antes y después del proceso de gestación. (Shutterstock)
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Las enfermedades relacionadas con problemas de la glándula tiroidea son muy comunes en Puerto Rico, y esto no cambia con el embarazo, en todo caso, el riesgo se multiplica porque durante el primer trimestre los fetos no tienen su tiroides desarrollada y dependen de las hormonas de la madre, además de que incluso en el período posparto la mujer puede desarrollar algún trastorno relacionado.

Dos doctores consultados, una en medicina alopática con especialidad en endocrinología y el otro en medicina naturopática con especialidad en medicina funcional, coincidieron en que es vital monitorear y mantener en niveles óptimos las hormonas que produce la glándula tiroidea a lo largo de todo el embarazo, incluso antes y después del proceso de gestación; en esta última etapa puede relacionarse con la depresión posparto.

“Si quedan embarazadas y están hipotiroideas pero no lo saben o no son consecuentes con su tratamiento, es importante (detectarlo y atenderlo rápido) porque el bebé necesita de la hormona para el desarrollo de su sistema nervioso. (Debido a la deficiencia) Su desarrollo intelectual puede estar perjudicado. No necesariamente es una cosa obvia, se va a manifestar en niños con IQ menor del que se supone”, alerta la doctora Margarita Ramírez Vick, directora de la residencia de endocrinología en el Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

Enfatiza que el primer paso es compensar la deficiencia con medicamento, pero se debe monitorear su efecto para ajustarlo siempre que sea necesario. “El medicamento es lo más importante, es bien fácil, sencillo. Siempre se recomienda para quienes usan (remplazo de) tiroide y que planifican quedar embarazadas que su TSH esté en menos de 2.5 antes. Se deben hacer las pruebas cada cuatro semanas porque el requisito puede aumentar; hay que subir como un 30% de la pastilla. Lo que se recomienda es que en cuanto te enteres de que estás embarazada puedes aumentar a dos dosis los fines de semana (sábado y domingo), y eso te aumenta un 30% (en lo que llegas a la consulta médica). Las pastillas de tiroides hay que tomarlas en estómago vacío y solo con agua. Tienes que esperar media hora antes de desayunar o consumir cualquier cosa. Lo que se recomienda es tenerlas en la mesita de noche y tomarlas de inmediato al despertar”, detalla Ramírez Vick.

“Es importante que esa mujer le deje saber a su endocrinólogo que está embarazada, y que (ese especialista) también le dé seguimiento durante el embarazo”, recalca por separado el doctor Charles Andrews, director clínico del programa doctoral en medicina naturopática que ofrece la Universidad del Turabo en su Escuela de Ciencias de la Salud.

“Si está tomando sus medicamentos de tiroides y no revisa los niveles y bajan, pueden causar un defecto en el bebé. Es importante que tengan seguimiento con sus médicos. Nadie quiere equivocarse durante el embarazo y que se causen defectos al bebé, por eso importante ir a nuestras citas y monitorear”, reitera.

El doctor explica que la glándula pituitaria es la que produce la hormona estimuladora de la glándula tiroides, conocida como TSH por sus siglas en inglés. La tiroides entonces produce otras hormonas, principalmente tiroxina (tetrayodotironina o T4) y triyodotironina (T3), que regulan procesos metabólicos del cuerpo. “Cuando están elevadas el metabolismo crece, aumenta, utilizamos más energía aunque estemos sentados, las células queman más calorías. Si están demasiado altas empezamos a bajar de peso, el corazón está más reactivo, los latidos se aceleran y hay ansiedad, excitación, hay un desbalance”, describe Andrews.

Recomienda medir los niveles de T3 y T4, pero hace una salvedad. “El T3 es más poderoso que el T4. Si tienes las mismas cantidades de moléculas en sangre, el T3 va a tener un efecto más grande. Muchas veces los doctores buscan T4 y no miran el T3, y no encuentran nada. Cuando uno presenta síntomas de hipertiroidismo y el T4 es normal, se tiene que mirar el T3 porque (debido a la característica descrita) aun una elevación mínima puede causar esos síntomas”, advierte el médico funcional.

Otro aspecto que aconseja analizar con detenimiento es el funcionamiento de la glándula adrenal. “A veces, en condiciones de mucho estrés se gasta los recursos de la glándula adrenal y la tiroides intenta hacer más trabajo para compensar. A veces no es solo tratar la glándula tiroides, también hay que dar la nutrición, los botánicos necesarios para ayudar y sanar la glándula adrenal”, revela. 

Por eso la evaluación individualizada es tan importante, apunta, pues permitirá establecer la guía de tratamiento para cada paciente y su bebé. “Lo más importante es que los niveles de las hormonas de la glándula tiroides estén dentro de sus niveles normales, porque de lo contrario pueden causar efectos secundarios en el feto”, insiste, y de inmediato plantea que para ayudar a la madre a lidiar con los síntomas se pueden emplear estrategias que mejoren su calidad de vida”.

Comienza por sugerir alimentos de bajo índice glucémico para prevenir las fluctuaciones en los niveles de azúcar en sangre que causan picos de energía seguidos de mermas marcadas que provocan cansancio y pudieran agudizar los síntomas de fatiga asociada son enfermedades de la tiroides. Otro alimento recomendado es el ‘kelp’, algas marinas ricas en yodo, el compuesto considerado materia prima para producir las hormonas de la tiroides. 

Andrews agrega a la “receta” los alimentos ricos en proteínas. “También la hormona T4 y T3 se producen de un aminoácido de proteína que se llama tirosina. Es importante que coman suficiente proteína, el bebé está creciendo y una embarazada requiere proteína, necesita los macronutrientes. Fuentes de proteína de buena calidad son carne y pollo, legumbres, nueces, huevos y ciertos productos lácteos como el yogur y ‘cottage cheese’. Hay opciones vegetarianas como batidas de proteína de guisantes (pea) y de arroz”, enumera.

Recuerda que con el hipotiroidismo también puede presentarse estreñimiento, por lo que es imperativo combinar la buena alimentación con buena hidratación en todo momento y ejercicios, según las recomendaciones médicas. 

“Por todo ello es importante individualizar el tratamiento, no mirar solamente los laboratorios. A veces los hacemos y decimos ‘ok, vamos a cambiar la dosis, pero también tenemos que tener en cuenta los síntomas y las quejas de la paciente, y de esa manera podemos tratarla de forma holística. Podemos utilizar nutrición, medicina de mente y cuerpo, ejercicios, botánicas para ayudar con todas esas cosas”, formuló descansando en los principios de la medicina naturopática y funcional, pero recalcó que en el caso de formulaciones botánicas, no todas son recomendadas durante el embarazo y solo deben ser prescritas por especialistas entrenados y debidamente certificados de estos campos.

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