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Potenciales consecuencias

La cesárea reduce casos de incontinencia en la mujer, pero eleva el riesgo de aborto a futuro

El número de cesáreas va en creciente aumento

  • Por El Mercurio / GDA
  • 30 ENE. 2018 - 02:00 AM
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Efectos adversos a corto plazo se han minimizado hasta el punto de que la cesárea se considera tan segura como el parto vaginal en los países de altos ingresos. (Shutterstock)
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Ayudarlas a tener conocimiento sobre esta realidad -y, de paso, refrescarles la memoria a los médicos a cargo- es uno de los objetivos de un gran informe publicado por la revista PLOS Medicine, en el cual se resumen los resultados de 79 investigaciones sobre el tema, con datos de casi 30 millones de mujeres, en los que se compara esta técnica con los partos vaginales.

"Esta información debería ayudar a informar a las pacientes, y puede facilitar la planificación apropiada en la toma de decisiones sobre el modo de parto", dice la doctora Sarah Stock, del Centro de Salud Reproductiva de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido, y una de las autoras del trabajo.

El tema no es menor: el número de cesáreas va en creciente aumento. Según cifras de 2016, en Europa Occidental alcanzaron el 24,5% del total de partos anuales; en América del Norte la tasa fue de 32% y en Sudamérica llegó al 41%.

A menudo, los ginecólogos optan por la cesárea cuando aparecen complicaciones durante el parto, pero en muchos casos esta intervención no es necesaria, y se realiza por deseo de la madre o porque permite una mejor planificación.

"En la presencia de complicaciones maternas o fetales, el parto por cesárea puede reducir efectivamente la mortalidad materna y perinatal. Efectos adversos a corto plazo, como infecciones, hemorragias o trombosis, se han minimizado hasta el punto de que la cesárea se considera tan segura como el parto vaginal en los países de altos ingresos", dice Stock.

Sin embargo, las futuras madres no suelen estar bien informadas sobre las potenciales consecuencias a largo plazo.

Según lo observado por Stock y sus colegas, si bien la cesárea disminuye el riesgo de incontinencia y de trastornos como prolapsos de vejiga, uretra u otros órganos, esta técnica aumenta ligeramente a futuro el riesgo de sufrir un aborto o dar a luz a un niño muerto.

Además, eleva el peligro de problemas relacionados con la placenta. "Existe evidencia contundente: la cesárea favorece la placenta previa y el acretismo placentario que, desde el punto de vista obstétrico, es lo que debiera frenar con mayor fuerza esta opción", comenta el doctor Guido Juárez, del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico Universidad de Chile.

El acretismo placentario es la adherencia anormal de una parte o la totalidad de la placenta a la pared del útero. Pese a que es poco frecuente, puede llegar a ser muy grave. "Mientras más cesáreas, mayor el riesgo. No existe acretismo en pacientes sin cesárea", precisa Juárez.

El impacto no solo es materno: los niños que nacieron por cesárea suelen tener un mayor riesgo de asma hasta los 12 años y de sobrepeso y obesidad hasta los cinco años.

Hoy, si bien la edad de la madre ya no es un factor determinante por sí solo de cesárea -antes, pasados los 35 años era la opción-, sí debe considerarse en presencia de otros factores de riesgo, como obesidad o hipertensión, agrega el doctor Juárez.

Asimismo, un parto por cesárea no implica que el siguiente será igual: el 60% de las mujeres que tuvieron cesárea puede tener un parto vaginal en un posterior embarazo.

Stock y sus colegas precisan, eso sí, que los resultados deben ser interpretados con precaución, ya que se basan en la observación directa, lo que no garantiza una relación causal entre la cesárea y las consecuencias vinculadas a esta a largo plazo.

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