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Crianza de niños

Seis aditivos alimentarios que ponen en riesgo la salud de tu hijo

Un nuevo informe pone en evidencia el riesgo para los niños de ciertas sustancias químicas usadas en los alimentos y sus envolturas

  • Por Elmer Huerta / El Comecio, GDA
  • 15 AGO. 2018 - 08:00 AM
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Algunos embutidos y envases plásticos podrían tener sustancias que son dañinas para la salud.
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Los pasados 20 años han sido reveladores en cuanto a los daños que podrían hacer en los seres humanos ciertos tipos de plástico utilizados en envases y envolturas, los cuales se utilizan para guardar alimentos, así como aditivos utilizados para procesar ciertos tipos de comida. En la edición de agosto de la revista “Pediatrics”, órgano oficial de la Academia Norteamericana de Pediatría -que agrupa a 67,000 médicos pediatras-, se publicó el informe titulado “Aditivos alimentarios y salud infantil”, donde se explica las consecuencias que esto podría tener en la comunidad infantil.

El informe puntualiza que algunas de las sustancias químicas agregadas a los alimentos procesados y los embutidos, así como a sus envases y envolturas, están asociadas a problemas de maduración sexual, alteraciones endocrinas y otras enfermedades en los niños. Dice también que en Estados Unidos, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) no tiene la autoridad para averiguar qué tipo de sustancias contienen los alimentos procesados o para determinar, en tiempo real, sus efectos nocivos.

Sustancias químicas en los alimentos 

En la actualidad, se permite que los productos procesados y ultraprocesados que se venden en Estados Unidos -del mismo modo que sus envases y envolturas- contengan más de 10,000 sustancias químicas, 1,000 de las cuales son generalmente reconocidas como seguras (GRAS, por sus siglas en inglés). De acuerdo con el informe, los niños pueden ser particularmente susceptibles a los efectos de estos compuestos químicos debido a que están relativamente expuestos a mayores cantidades que los adultos. Además, su sistema metabólico de desintoxicación está en pleno desarrollo y su proceso de maduración hormonal es muy vulnerable a ser interrumpido.

La preocupación de la Academia Norteamericana de Pediatría se centra en seis sustancias químicas, las que detallamos a continuación:

1. Bisfenoles. Se encuentran en los envases plásticos de policarbonato de bebidas y alimentos procesados. También están en el revestimiento plastificado en los enlatados (resinas epoxi y poliméricas). Estos productos están relacionados a la obesidad infantil y a una interrupción del desarrollo hormonal sexual y del sistema nervioso central. Al día de hoy, algunas empresas utilizan nueva tecnología que usa revestimientos libres de esas resinas epoxi, por lo que es conveniente leer bien la etiqueta del producto.

2. Ftalatos. Esta es una familia de sustancias químicas que se agregan en la manufactura del plástico para dar a los productos mayor bflexibilidad. Se encuentran en las envolturas plásticas de los alimentos, en las tuberías y depósitos plásticos usados en la producción alimentaria, y en múltiples productos de almacenamiento. Desde el 2006, el papel plástico que se fabrica en Estados Unidos no contiene ftalatos. Estos son conocidos disruptores hormonales en los niños, los cuales pueden incidir en problemas con la fertilidad en el futuro. Han sido también incriminados en el desarrollo de obesidad y daño al corazón. Es importante que la industria especifique claramente si sus productos contienen este tipo de componente.

3. Compuestos perfluorados. Esta es otra familia de sustancias químicas que por sus propiedades tensoactivas (un compuesto que reduce la tensin superficial del líquido que se añade) tienen un amplio uso en la protección de envases de alimentos y productos de papel. Muchos envases de papel o cartón que tienen una especie de forro plastificado contienen esas sustancias. Estas son también disruptores endocrinos y están asociadas a la obesidad, al peso bajo del bebe al nacer y a la disminución de actividad del sistema de defensa (inmunosupresión).

4. Percloratos. Estos son compuestos químicos que se rocían en los depósitos que van a ser usados para almacenar alimentos con propiedad eléctrica estática; es decir, que pueden adherirse a la superficie de los depósitos. Tienen una muy amplia distribución, y se ha comprobado que casi la totalidad de la población norteamericana tiene alguna de esa sustancia en su sangre. Son elementos muy tóxicos para la glándula tiroides, especialmente en niños y adolescentes.

5. Colorantes artificiales. A diferencia de los colorantes naturales (carmín, achiote, caramelo, cúrcuma, etc.), los artificiales son sustancias químicas que se usan para realzar el color de muchos alimentos. Según la Academia Norteamericana de Pediatría, los colorantes artificiales están relacionados al empeoramiento del déficit en la atención e hiperactividad en los niños.

6. Nitratos. Se agregan a las salchichas y otro tipo de embutidos para realzar su color rojizo y dar la impresión de mayor frescura. Estos colorantes están relacionados a problemas en la producción de hormonas por la glándula tiroides y –en determinadas condiciones del consumidor– pueden predisponer al cáncer.

¿Qué hacer?

Los siguientes son algunos consejos prácticos para evitar que los niños entren en contacto con esas sustancias químicas:

  • Prepara alimentos frescos con ingredientes naturales; es decir, cocina diariamente, tratando de prescindir en lo posible de los productos envasados.
  • Evita los embutidos, especialmente durante el embarazo.
  • No uses envases de plástico en el microondas (incluido el biberón), ya que el calor puede hacer que los productos químicos se filtren a los alimentos. Si deseas servir comida a tus hijos en platos de plástico, considera calentarla primero en la olla o en recipientes de vidrio.
  • Usa envases de vidrio o acero inoxidable cuando sea posible. No hay necesidad de usar utensilios de plástico. Las cucharas de palo o de aluminio son preferibles.
  • Evita las comidas enlatadas. Úsalas en emergencias.
  • Si aún optas por el plástico, verifica el código de reciclaje en el fondo del contenedor para saber el tipo de plástico que contiene. Evita los contenedores con códigos de reciclaje 3 (ftalatos), 6 (estireno) y 7 (bisfenoles), a menos que estén etiquetados como “de base biológica” o “verde”.
  • Reduce las envolturas de plástico. Emplea papel encerado o papel de aluminio para envolver el sándwich de un niño.
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