Loader
Funcionamiento de neuronas espejo

5 trampas del amor

Cómo escapar de las relaciones destructivas

  • Por EFE
  • 27 AGO. 2018 - 12:16 PM
Photo
(Shutterstock)
  • Compartir esta nota:

“Aquellos que pretenden estar enamorados de por vida se lo tienen que replantear porque biológica y neurológicamente es imposible. El enamoramiento no dura más de 18 meses”, dice Iñaki Piñuel, doctor en psicología, psicoterapeuta e investigador, quien lleva sobre treinta años trabajando con víctimas de acoso, mobbing, bullying y de relaciones con psicópatas integrados.

Las salidas a las trampas del amor están descritas sobre la base de “uno de los descubrimientos más modernos”, dice el autor del libro “Las 5 trampas del amor. Por qué fracasan las relaciones y cómo evitarlo”.  Se trata del funcionamiento de las neuronas espejo, investigado por el antropólogo francés René Girard (1923-2015). Las neuronas espejo son las que “garantizan que, sin darnos cuenta, tendamos a imitar los deseos de los demás”. Esto genera interferencias en materia amorosa “muy interesantes científicamente pero muy dolorosas humanamente”, sostiene Piñuel.

El funcionamiento de una parte de nuestro cerebro denominado “tercer cerebro“, cerebro mimético o sistema espejo, será el que nos lleve a imitar y aprender conductas por imitación. Vivir la experiencia del amor desde un cerebro emocional “nos encadenará al más absoluto fracaso e infelicidad”, advierte.

Las 5 trampas del amor se corresponden con los cinco grandes problemas que llevan y abocan a las relaciones humanas “a terminar con un enorme sufrimiento para ambas partes”, advierte.

Primera trampa: El robanovias o la robamaridos
Estar bajo esta trampa implica que a la víctima le resulten irresistiblemente atractivas las parejas de sus amigos más cercanos. En realidad, quien ha caído en este entrampamiento amoroso no se siente verdaderamente enamorado, sino que está bajo el efecto mimético de copiar lo que otro ha deseado primero.

Segunda trampa: El curioso impertinente o eterno marido
Consiste en el deseo de ser deseado por los demás. Para ello, sus relaciones deben provocar la envidia de los demás, para lo cual procurarán airear lo maravillosas y perfectas que son sus parejas. El problema surge cuando aparece un elevado número de contrincantes y surgen los celos que ellos mismos se han encargado de generar.

Tercera trampa: La misión imposible, donjuanes y mesalinas
Quien se siente aquejado por esta trampa, se verá incentivado por aquella persona que más se le resista y se le muestre más imposible o inalcanzable. Sin embargo, acabarán destruyéndose puesto que necesitarán ir incrementando el nivel de exigencia para reforzar su autoestima.

Cuarta trampa: La coqueta o el chico malo
En este caso, la trampa radica en que la víctima se siente atraída por aquellas personas que se presentan distantes y lejanas. Esas personas, conocedoras del mecanismo mimético, tenderán a “desearse a sí mismos de un modo intenso y exclusivo” para inducir en el otro la imitación. Se activará la copia de ese deseo por parte de la víctima.

Quinta trampa: El  mártir del amor
Esta trampa radica en confundir ser “necesitado” por la pareja con ser “amado” por ella. La víctima, ingenua y bonachona, será usada por el otro como un mero objeto destinado a su egoísta servicio. El mártir terminará por autoanularse en su labor de dedicación y servicio hacia su pareja porque “necesita que le necesite”.

Cómo escapar 

  • Renunciar a la ficción romántica de seguir convirtiendo las piedras en panes. Esto es, reconocer que la conversión de una persona en objeto de nuestro enamoramiento no tiene nada de mágico ni esotérico, sino que “procede de la transformación mimética de piedras en panes”.
  • Renunciar a la búsqueda de nuevos triángulos amorosos para “reavivar el fuego”.  Esto es, rechazar toda idea de buscar nuevas conquistas amorosas cuando ya se está en una relación. El proceso de consumir nuevos “objetos amorosos” terminará transformándose en un infierno. Tender a la acumulación responde más a la rivalidad por los objetos que “otros desean”.
  • Renunciar a la fascinación romántica por el obstáculo. Esto es, reconocer que los obstáculos son muros que nos creamos nosotros mismos para “mantener viva la ilusión de la pasión romántica”. No es cierto que la verdadera pasión amorosa tenga que tener ligada ningún tipo de dolor ni que a mayor incomprensión o prohibición por un amor, mayor vaya a ser su intensidad pasional.
  • Renunciar al narcisismo y a la seducción para enganchar a los demás. Esto es, rehuir de tratar de posicionarse ante los demás como un “modelo de admiración” y tratar de seducirles para convertirles en admiradores. De lo contrario el narcisista resultará atrapado en un círculo creado por él mismo.
  • Renunciar al masoquismo y a “adorar para ser adorados” por el otro. Esto es, renunciar a hacer cualquier cosa con tal de ser amados por el otro.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba