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Desarrollo infantil

Lo que dicen los niños a través de sus dibujos

Los dibujos de un niño son una excelente herramienta para conocer su desarrollo psicomotor

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Es importante que los padres y los maestros fomenten el desarrollo pictórico de los niños a través de actividades artísticas apropiadas como: pintar con pintura dactilar, dibujo libre con distintos medios como el lápiz carbón y marcadores. (Shutterstock)
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A los niños les encanta dibujar. Pueden estar un buen rato sentados pintando a su familia, las nubes, el sol y hasta las estrellas. Por años, hemos escuchado que el dibujo de un niño es una gran herramienta que pueden utilizar los psicólogos para evaluar la personalidad del niño. Los pequeños vuelcan su mundo interior en el papel en blanco. Si bien esto es cierto, los dibujos también son una excelente herramienta que tienen a su alcance los padres y los maestros, para conocer cuál es el desarrollo psicomotor de su hijo.

El desarrollo psicomotor incluye aspectos como el lenguaje expresivo y comprensivo, coordinación viso motora y el aspecto social afectivo, entre otros. Es el proceso por el cual le permite al niño relacionarse, conocer y adaptarse al medio que lo rodea.

Patricia Andreu Muñoz, directora de la escuela preescolar Taller Infantil, en Miramar, quien posee una maestría en Educación Preescolar de la Universidad de Puerto Rico y una licenciatura en Bellas Artes de Massachusetts College of Arts and Design, en Boston, explica que el arte ofrece al niño un medio de expresión y de comunicación.

“El arte se convierte en un lenguaje más que el niño tiene a su alcance para la expresión de conceptos abstractos y de su conocimiento. A través del arte los pequeños exploran nuevas maneras de ver y hacer las cosas. Es una actividad inclusiva, ya que rompe con limitaciones que pueda tener el niño respecto al lenguaje, la cultura o la crianza”, señaló la experta.

Andreu indicó que, además, el arte desarrolla la capacidad cognitiva del niño. “Estimula un nivel de pensamiento superior. Tiene efectos positivos en la memoria de contenido a largo plazo y, a través del arte, el niño desarrolla el pensamiento crítico y creativo, herramientas de resolución de problemas y razonamiento. Las artes involucran destrezas de pensamiento como la planificación, la organización y la concentración. De ahí la importancia de exponer al niño a tener experiencia artística desde pequeñito”, recalcó.

Sin embargo, advirtió, que si, por el contrario, el niño no es expuesto o no se le expone lo suficiente a la experiencia de dibujar, podría tener un rezago en su desarrollo psicomotor.

Lowenfeld y las etapas del dibujo

El profesor austríaco Viktor Lowenfeld clasificó las etapas por las que pasan los dibujos de nuestros hijos desde que son capaces de sujetar un lápiz hasta que define su estilo de dibujo y perfecciona su técnica, lo que sucede alrededor de los14 años.

“Estas etapas del dibujo, donde se supone que estén los niños según su edad, nunca son fijas y pueden variar, pero sí nos pueden dar un indicio si el niño va bien en su desarrollo psicomotor o tiene algún rezago.  De tenerlo, tenemos que exponerlo más al dibujo y al arte”, expresó Andreu.

Lowenfeld divide estas etapas en la de Garabateo (de 2 a 4 años), Preesquemática (de 4 a 7 años), Esquemática (de 7 a 9 años), Realista (de 9 a 11 años), Pseudorealista (12 y 13 años) y Decisión (13 y 14 años). En este artículo vamos a trabajar las primeras tres etapas.

Garabateo desordenado

Los primeros intentos de dibujar empiezan a los 15 meses aproximadamente. A esa edad, el niño realiza garabatos desordenados. Ya agarra el crayón (grueso preferiblemente) y empieza a dibujar con movimientos rápidos e impulsivos. Las marcas se pueden salir de los espacios del papel

“Esta etapa se llama Garabateo desordenado. El dibujo no tiene ningún sentido para él, es un movimiento espontáneo, que le causa placer. Se despista con facilidad y no siempre mira al papel mientras dibuja, por lo que estará unos pocos minutos dibujando. Es importante exponer al niño a esta experiencia pues sirve para su desarrollo motor fino (el de los dedos). Los niños están explorando el medio. Son los comienzos de la autoexpresión”, indicó.

Garabateo controlado

Pasado unos seis meses (aproximadamente), el niño va a entrar en la etapa del Garabateo controlado. “Vamos a notar que tiene una mayor coordinación viso motora (coordinación entre la vista y las manos) y que ya le atraen los cambios de colores y movimientos. Va a coger mejor el lápiz e incluso, ya vamos a ver círculos en sus dibujos. Se observan marcas más pequeñas y repetidas”.

Esta etapa se caracteriza por el intento de dirigir la mano en la misma dirección de un trazo ya realizado. Se mantiene dentro del papel.

Garabateo con nombre

Hacia los 2, 3 a 4 años empieza el Garabateo con nombre. El niño pinta y descubre que sus dibujos tienen sentido y les pone nombre: “Ese soy yo”. El niño relaciona el dibujo con su ambiente. Dibuja con intención de representar algo, pero el color no tiene relación con lo que dibuja.

“El padre o el maestro no debe forzar al niño a que le dé nombre a su dibujo ni decirles ellos a qué se les parece el dibujo. Hay que dejar que sea el niño el que diga. Como adultos, solo debemos motivarlo”, aconsejó Andreu Muñoz.

Según la directora de Taller Infantil, a medida que el niño crece, en el cerebro se forman conexiones que se expresan, por ejemplo, en la capacidad para dibujar y escribir. “El pensamiento del niño está cambiando, pues ahora es capaz de controlar sus movimientos y dibujar lo que quiere”.

“Recientemente en la Universidad de Oregón, en Estados Unidos se comprobó que las artes influyen los procesos cognitivos. Concluyeron que la motivación y el entusiasmo que brinda la actividad artística refuerzan la capacidad de atención del niño. Abriendo así y formando caminos en el cerebro. Estos caminos se podrán utilizar en otras actividades que los requieran”, manifestó Andreu.

Preesquemática

Esta etapa comienza alrededor de los 3 a 4 años. “El niño empieza a realizar dibujos de la figura humana, los llamados ‘renacuajos’. Empieza haciendo la cabeza bien grande y le pone manos y pies que salen de ésta. Le pinta ojos”.

Vemos que en esta etapa el niño incluye más de un dibujo en el mismo papel. Al principio los dibujos aparecen flotando, pero eventualmente bajan a la base del papel.  Surgen las figuras geométricas que, luego se combinarán para formar casas y otros objetos. El tamaño del dibujo está relacionado con la importancia del objeto para el niño.

Esquemática

Comienza alrededor de los 7 a 9 años. Los dibujos se parecen a lo que el niño tiene en su entorno. Se organizan los dibujos con mayor precisión, perfeccionando la figura humana. Utiliza la línea del suelo donde apoya sus figuras y aparece la figura de perfil. También surgen los dibujos rayos x, esto es cuando dibuja una casa y uno puede ver lo que hay adentro. Ya hay relación entre color y objeto. Los dibujos tienen más detalles.

Sin embargo, a partir de los 7 años, los dibujos ya no son tan válidos para medir el desarrollo psicomotor.

“A una determinada edad, la mayoría de los niños ha adquirido algunas habilidades en el ámbito del dibujo. Pero, si un niño de 4 a 5 años no agarra el lápiz correctamente, no muestra control en sus trazos en el papel, ni tampoco tiene la fuerza para hacerlo, éstas podrían ser señales de algún rezago en el desarrollo psicomotor que habría que atender. Usualmente, todo esto se corrige con más exposición a los medios artísticos como la plastilina, el barro, el dibujo y la pintura, que fortalecen el motor fino mientras el niño se divierte”, subrayó Andreu Muñoz.

Finalmente, dijo la educadora que es importante que los padres y los maestros fomenten el desarrollo pictórico de los niños a través de actividades artísticas apropiadas como: pintar con pintura dactilar, dibujo libre con distintos medios como el lápiz carbón y marcadores.

“El niño debe sentir que puede dibujar sin restricciones ni juicios, para así poder desenvolverse con seguridad. La pintura creativa es importante para un desarrollo óptimo, tanto a nivel cognitivo, creativo y psicomotor. Las actividades que no dan espacio para la creación del niño, las debemos evitar ya que no aportan nada a su desarrollo pictórico y creativo”, concluyó Patricia Andreu.

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