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Crianza

El aprendizaje ocurre en menores de seis a ocho meses

El cerebro en los bebés tiene procesos muy activos mientras duermen. Y uno de ellas está directamente ligado con el aprendizaje del lenguaje

  • Por La Nación / GDA
  • 19 AGO. 2017 - 12:30 PM
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Solamente durante el sueño, cuando el cerebro del niño se desconecta del mundo exterior, la mente puede concentrarse y guardar este tipo de relaciones entre palabra y objeto y crear un concepto. (Shutterstock)
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Un estudio del Instituto Max Plank, en Alemania, indicó que los bebés, incluso desde sus seis meses de vida, logran distinguir cuando un sonido sí es una palabra con significado y cuándo es un ruido sin sentido. Esta construcción se hace durante el sueño.

Hasta ahora, solo se creía que esto podría desarrollarse en niños después de los dos años, pero la investigación, publicada en la revista Current Biology, dijo lo opuesto.

Para ello, los científicos inventaron dos palabras, "bofel" y "zuzer", pero a "bofel" le dieron un significado. Cada vez que el científico hablaba de "bofel", le enseñaba un objeto. No todos los "bofel" eran idénticos, pero sí tenían características bastante similares.

"Es como decir gato; no todos los gatos son iguales; tienen diferentes colores, tamaños y características, pero comparten muchas otras", explicó en una nota de prensa Angela Friederici, científica a cargo.

"Creamos las palabras y nosotros mismos hicimos los objetos para asegurarnos que no hubiera información o conocimiento previo en los bebés. Si es una palabra que los padres usan mucho, es lógico que estén más familiarizados con ella", dijo.

Diferencias 

Al principio, los niños no reconocían un "bofel" nuevo como un "bofel", les parecía que era un objeto completamente único y diferente, y daba lo mismo cuando oían la palabra "bofel" o "zuzer".

A mediodía, la mitad de los bebés tomó una siesta de entre 30 y 50 minutos, y la otra mitad, no. Al cabo de una hora, los científicos le mostraron el mismo objeto y les dijeron las palabras "bofel" y "zuzer".

Quienes sí habían dormido sí podían diferenciar cuando un término era correcto e incorrecto, y, si les decían "bofel", volvían a ver al objeto con ese nombre. Los bebés que permanecieron despiertos no pudieron hacerlo. El aprendizaje del concepto se consolidó en el sueño.

La duración de la siesta también influyó

Después de dormir media hora, los niños ya podían asociar un estímulo visual (el tener el objeto frente a sus ojos) con el estímulo auditivo (escuchar la palabra). Durante el sueño, su cerebro logró filtrar y relacionar la palabra con el objeto.

Quienes durmieron por 50 minutos, registraron una reacción cerebral que solo se creía posible en niños mayores y adultos. Se trata del llamado componente N400, que indica que también las palabras que no tenían significado alguno fueron procesadas por el cerebro e identificadas como "no correctas". De esta forma, cuando un científico tomaba un "bofel" y decía la palabra "zuzer", el menor sabía que era incorrecto.

Los logros fueron demostrados por la actividad cerebral registrada mediante una resonancia magnética.

De acuerdo con los científicos, lo sucedido en la etapa 2 del sueño resulta clave para la formación de dicha memoria. En este momento, el sueño todavía es ligero, pero la actividad cerebral es sumamente amplia.

"Solamente durante el sueño, cuando el cerebro del niño se desconecta del mundo exterior, la mente puede concentrarse y guardar este tipo de relaciones entre palabra y objeto y crear un concepto", adujo Manuela Friedrich, otra investigadora.

Los científicos indican que seguirán estudiando el tema, pero ya tienen visto cómo el cerebro trabaja de forma muy rápida en estas edades para construir nuevos conocimientos.

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