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Crianza

Hoy es el día perfecto

Para apoyar a tu hijo incondicionalmente para que desarrolle una autoestima positiva y construya una identidad auténtica

  • Por Ramaris Sepúlveda, PhD; y Caleb Esteban, PhD
  • 23 JUL. 2017
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Parte del papel de los padres es enseñar a sus hijos a aprender a cómo hacer las cosas. (Shutterstock)
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Durante las primeras etapas del desarrollo de un niño, y en el comienzo de su experiencia escolar, la familia constituye uno de los elementos que más influye en el desarrollo cognitivo, personal, social y emocional. La calidad de la atención de padres, las madres o los cuidadores y hacerlo sentir que es parte de la familia son aspectos de suma importancia para su salud mental y su bienestar. 

Parte del papel de los padres es enseñar a sus hijos a aprender a cómo hacer las cosas, a confiar en sus capacidades y en su modo de realizarlas, supervisando cómo alcanzan las metas a corto y largo plazo. A través de ello, les apoyan, guían, corrigen de forma respetuosa y alientan en la consecución de nuevas metas. De esta manera, el niño va resolviendo asuntos por sí mismo, con el apoyo de la familia, que le transmite tranquilidad, cohesión y seguridad.

En ocasiones, en la niñez temprana, abuelos, cuidadores, encargados, padres y/o madres intervienen en la toma de decisiones del niño, a veces, sin darle la oportunidad de equivocarse y desarrollar la capacidad de afrontar situaciones de frustración o problemáticas en el futuro. Para respetar y fomentar la individualidad, es importante permitir que el niño se equivoque y que tenga la oportunidad de pensar sobre su conducta, las opciones para mejorar y la oportunidad de elegir la más apropiada. Además, se recomienda que los padres y cuidadores utilicen refuerzos positivos para reconocer los pequeños logros y motivar las conductas adecuadas, de manera que aprendan a valorar los aspectos positivos de las cosas. La valoración del esfuerzo en las primeras etapas, le ayudará a apreciar sus logros y se motivará a alcanzar sus propias metas.

Por otro lado, la individualidad del ser humano es un aspecto que se debe resaltar y respetar. Cada persona es única, por lo que se le debe apoyar y celebrar su originalidad. Es importante que parientes, cuidadores, familia extendida, entre otros, reconozcan que el apoyo de estas individualidades será esencial para la salud y el bienestar biopsicosocial del niño. Este apoyo incondicional tendrá un impacto positivo en sus ejecutorias, así como en el desarrollo de la autoestima y en la construcción de su identidad. Fomenta la autonomía para que puedan aprender a satisfacer sus propias necesidades, a través de confiar en sus capacidades y sentirse seguros. También, amplía las oportunidades en las cuales pueda aplicar destrezas relacionadas a la creatividad, el ingenio y la espontaneidad.

En ocasiones, se quiere que el niño replique valores, tradiciones y conductas familiares. Aunque esto no es negativo, debes tener en cuenta el aspecto generacional. Esto significa que no debes enfatizar en que replique exactamente esas características familiares, sino considerar cómo esos valores y tradiciones pueden evolucionar para que sean más atractivos a las nuevas generaciones. Además, debes evaluar qué valores, tradiciones o conductas pueden estar atados a algún sesgo sexista y, en lugar de ellos, fomentar que el niño cultiven y respete el valor de la equidad. 

De igual manera, en ocasiones se suele alentar a un hijo a continuar con las profesiones que se ejercen en el hogar o con buena compensación económica. Sin embargo, más bien exhórtalo a que escoja una profesión que vaya de acuerdo a las preferencias y características que lo hacen único y competente.  

La familia debe proveer la oportunidad de que el niño  sea capaz de disfrutar del tiempo de ocio, de las responsabilidades y del tiempo a solas. Disfrutar de momentos a solas ofrece la oportunidad de conocerse como individuo. Otra variable importante es el tiempo que el niño pasa con sus progenitores, cuidadores o encargados, ya que repercute en su autoestima, el sentido de aprecio y la satisfacción familiar. Por ello, apoyar la participación en las actividades escolares y extracurriculares es de suma importancia. Además, fomenta su libre elección, respeta las actividades que elige, prefiere y disfruta. Evita limitarle debido a los estereotipos, principalmente aquellos atados a las actividades por género. Las actividades extracurriculares como los deportes y las artes suelen complementar la educación que se recibe en el currículo académico. Además, tienen un impacto positivo en la salud física y mental de los niños, siempre y cuando no les sobrecarguen.

El apoyo incondicional es vital para todo ser humano en el desarrollo de una autoestima positiva y la construcción de una identidad auténtica. Investigaciones han encontrado que un niño  con apoyo incondicional de alguno de sus padres y/o encargados, es más capaz de sobrepasar situaciones de dificultad, resolver cualquier tipo de problema y superar las exclusiones sociales. Sé afirmativo en cuanto a la diversidad, a que el niño se sienta orgulloso de sus diferencias, tales como su color de piel, sus orígenes, su composición familiar y sus áreas de interés, entre otras peculiaridades que le hacen único.

Los autores son miembros de la Asociación de Psicología de Puerto Rico. Para  información, llama al 787-751-7100 o escribe a info@asppr.net.

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