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Diversidad sexual

¿Es el ser humano polígamo o monógamo por naturaleza?

Los hallazgos de un estudio podrían explicar, en parte, por qué existe una variación tan amplia en los comportamientos sexuales en todas las culturas

  • Por El País / GDA
  • 05 JUN. 2018 - 07:00 AM
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Es probable que cientos de variables, desde la crianza hasta la cultura y el control de la natalidad, puedan moldear las estrategias de apareamiento de las personas en una sociedad determinada. (Shutterstock)
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Algunas aves, como los papagayos o cisnes blancos, son conocidas por escoger una pareja y permanecer con ella toda su vida. Este no es un fenómeno que ocurra siempre en el reino animal; pues solo el 3% de los mamíferos y el 30% de los primates son monógamos.

Por ello, surge la pregunta si los seres humanos somos monógamos o polígamos.

Según a una investigación de 2015 y publicada en la revista Biology Letters, las personas pueden dividirse naturalmente en dos grupos: los que quieren una relación a largo plazo y los que buscan encuentros más casuales. El patrón se dio tanto en hombres como en mujeres, siendo los varones aquellos que buscan encuentros a corto plazo.

“Los hallazgos podrían explicar en parte por qué existe una variación tan amplia en los comportamientos sexuales en todas las culturas”, dijo Rafael Wlodarski, psicólogo experimental de la Universidad de Oxford en Inglaterra y líder de la investigación.

Los humanos tienen estrategias de apareamiento mucho más variadas que otras especies. Algunas personas se aparean de por vida, mientras que otras cambian de pareja. Este tema es tan variado que incluso existen culturas que permiten a un hombre tener muchas esposas, o mujeres con uno o más esposos. Por otro lado, los humanos también somos, en general, menos promiscuos que los primates.

La mayoría de científicos tomaban a la diversidad sexual humana como una curva de campana, si bien había algunos en cada extremo, la mayoría encajaba en el medio.

Para comprobarlo, Wlodarski y sus colegas analizaron datos sobre las actitudes sexuales de 600 hombres y mujeres británicos y estadounidenses. Algunas de las preguntas analizaban qué tan dispuestas estaban las personas a tener relaciones sexuales ocasionales a corto plazo.

"Cuando observamos los datos, tiene esta forma muy extraña", dijo Wlodarski en aquella ocasión a Live Science. "En lugar de ser una gama completa de estrategias de apareamiento, parece haber dos fenotipos potenciales dentro de los hombres y dentro de las mujeres".

Ambos tendían a dividirse en dos grupos: uno compuesto por personas que valoraban la fidelidad y otro por personas que buscaban aventuras. Un poco más de la mitad de los hombres podría clasificarse como de orientación promiscua, en comparación con poco menos de la mitad de las mujeres.

"En los humanos, la monogamia es relativamente nueva en la escena; estamos hablando de cientos de miles de años", dijo Wlodarski. "Es una estrategia ganadora porque es muy novedosa y parece funcionar en la cultura que hemos creado", añade.

En cualquier caso, es probable que cientos de variables, desde la crianza hasta la cultura y el control de la natalidad, puedan moldear las estrategias de apareamiento de las personas en una sociedad determinada.

Con información de N+1

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