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Comunicación

Para hablar de sexualidad a niños hay que desterrar los eufemismos

Evadir sus preguntas es una mala estrategia; los niños no se avergüenzan del tema como los adultos. El objetivo es que aprendan a reconocer, entender y aceptar las diferencias de los cuerpos; a autorregularse y a protegerlo

  • Por El Mercurio / GDA
  • 18 MAY. 2018 - 11:11 AM
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La educación sobre sexualidad y afectividad es un tema que se debe abordar a lo largo de toda la trayectoria de vida de los niños. (Shutterstock)
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Como una forma de saber qué pasa por sus mentes, todas las mañanas Beatriz Saavedra pide a sus alumnos que se sienten en un círculo y comenten sobre algo que les llame la atención. En uno de estos encuentros, uno de ellos habló sobre el embarazo de su mamá: aunque sabía que su hermano estaba por llegar, a sus cuatro años le preocupaba saber cómo iba a arreglárselas para salir del cuerpo de otra persona.

"Eso hay que tratarlo. Y en este caso, les conté de manera simple que la guagua entró por la vagina y que iba a salir por ahí también. No necesitaron más explicaciones", comenta esta educadora de párvulos del Liceo Cacique Colin de Lampa, seleccionada por el Global Teacher Prize Chile como uno de los mejores cinco docentes del país.

A ninguno de sus alumnos les llamó la atención que Saavedra se refiriera a la vagina por su nombre. A diferencia de lo que ocurría hace unos años, la política en su sala de clases es evitar hablar de los genitales con diminutivos o sobrenombres, dando cuenta de que el tema no tiene por qué ser tabú.

Una idea que apoya el Ministerio de Educación, que la semana pasada propuso -a propósito de los altos índices de embarazo adolescente y contagios de VIH en el país (ver cifras)- educar en la sexualidad desde la primera infancia. Actualmente, a los establecimientos reconocidos por el Estado se les pide incluir programas de educación sexual.

Convivencia
La educación sobre sexualidad y afectividad "es un tema que se debe abordar a lo largo de toda la trayectoria de vida de los niños, desde la primera infancia en adelante. La forma y contenido en que se aborden estos temas debe adaptarse a la etapa de desarrollo en que se encuentran", plantea Patricia Núñez, oficial de Educación y Primera Infancia de Unicef.

"Es importante que los temas que se toquen incluyan el conocimiento del propio cuerpo, de sus emociones y cómo expresarla, así como aprender a poner límites a lo que les pueda incomodar. También en generar relaciones de confianza con sus cuidadores para expresar cuando algo les moleste o haga sentir mal. Esto último es muy importante como elemento protector de posibles situaciones de maltrato o abuso sexual", dice.

Para la doctora en Ciencias Sociales y académica de la Facultad de Educación de la Universidad Católica, Cynthia Adlerstein, es importante que con apoyo de sus familias y profesores, "los niños vayan entendiendo que el cuerpo es una herramienta para comunicarse con otros, para expresar afecto, para aprender y moverse en el mundo. Tienen que aprender a reconocer, entender y aceptar las diferencias de los cuerpos. También deben aprender a autorregularse y a protegerlo", indica. "Las pedagogías tienen que poder enseñarles a los niños a convivir sana y respetuosamente", agrega.

¿Por qué y cómo?
Los entrevistados coinciden en que avergonzarse o tratar de cambiar el tema cuando los niños hacen preguntas sobre sexualidad es una estrategia muy poco efectiva.

Entre los cuatro y seis años, "una gran curiosidad anima a los niños; su vida imaginaria es muy fértil y su capacidad de simbolización y de mentalización se desarrolla cada vez más. Su lenguaje es más elaborado y les permite cuestionar a las personas a su alrededor. Es un periodo de preguntar por qué y cómo sobre gran cantidad de temas, y es en esta etapa cuando empiezan a distinguir lo real de lo imaginario", explica la doctora mexicana en psicología clínica infantil Patricia Cruz.

"El adulto suele confundir sexualidad con genitalidad, y eso es solo una parte de la sexualidad. Cuando hablamos de sexualidad no solo hacemos referencia a las actividades y conductas sexuales, sino también, y de manera especial, del desarrollo de la identidad, como la femineidad, masculinidad y la necesidad de relaciones de afecto e interpersonales, como la ternura, amistad o amor. Estos son elementos estrechamente vinculados a la calidad de vida. Para su desarrollo, los niños necesitan organizar e integrar estos elementos", indicó.

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