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Trabajo en equipo

Cómo dar vuelta resultados adversos en la escuela

Tres expertas enseñan a identificar causales de las dificultades en la academia y recomiendan cómo canalizarlas

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En el caso de los adultos, además de involucrarse y buscar ayuda, es importante que hagan un autoanálisis en cuando a sus propias expectativas, actitudes, acciones y lenguaje hacia los menores. (Shutterstock)
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A punto ya de finalizar el año escolar, no es mucho lo que se puede hacer para enderezar el rumbo académico, pero como bien indica el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena y de los supuestos fracasos a veces es de lo que más se aprende en la vida. Además, si un estudiante “fracasa” el problema no radica solo en él o ella, tampoco las soluciones.

Deben involucrarse tanto familiares como maestros, personal de apoyo, profesionales de la conducta, de la salud y hasta la comunidad. Con un buen equipo, deben producirse buenos resultados a corto y largo plazo.

Tres educadoras con trayectorias diversas y una psicóloga clínica especializada en niños intelectualmente atípicos coincidieron en eso.

Rosaline Gotay Zeno, educadora y coordinadora académica de la Escuela Alternativa 3C (de séptimo a duodécimo), de la organización sin fines de lucro Crearte, menciona que están observando muchas necesidades o deficiencias en áreas como lingüística, lectura, matemáticas, pero por otro lado se descubren fortalezas kinestéticas, musicales, entre otras que pueden ayudar a fortalecer las áreas académicas rezagadas.

“Brincar cuica, jugar preregrina, el saltar para niños pequeños desarrolla eventualmente las destrezas de lectura. Hay una relación bien estrecha entre el que un niño sepa saltar con una, dos piernas o piernas alternadas, que incide mucho en la lectura”, ejemplifica. 

Los padres se pueden convertir en terapeutas del hogar con cosas básicas como los juegos tradicionales, y poco juego electrónico. Todo depende de como lo queremos ver. Si lo vemos desde el ojo esperanzador no hay fracaso”, afirma la educadora, que completa un doctorado en liderazgo de organizaciones educativas.

“Uno siempre tiene algo nuevo que hacer para que el niño o joven salga adelante. Colgar los guantes sería un fracaso mío, que yo no logré llegar a ese niño o joven de alguna manera. Para convertir esas necesidades en fortaleza necesitamos un apoyo directo de la familia. Nos toca a nosotros como escuela fortalecer a esa familia para que podamos desarrollar al máximo las potencialidades del niño o la niña”, plantea Gotay Zeno.

Identificar las necesidades requiere un ejercicio multidisciplinario. Tal y como explica la doctora Frances Crespo, directora clínica del Instituto de Investigación y Desarrollo de Estudiantes Dotados (IIDED), incluso niños con inteligencia sobre el promedio pueden tener serios problemas de aprovechamiento.

“Tenemos que hacer una evaluación comprensiva de cuáles son los factores específicos en el niño que están afectando. Puede ser debido a razones del perfil cognitivo o psicológico: depresión, ansiedad o dificultades en los procesos de atención, problemas de aprendizaje, algún desorden de integración sensorial. También hay factores relacionados al mismo estudiante: su nivel de motivación, de interés, cuán cómodo se pueda sentir en la comunidad escolar, cuánto pueda confiar en sus propias capacidades. Y están el aspecto familiar, procesos de pérdida como una mudanza, un cambio drástico de maestros, el proceso de María, que luego que llegaron para poder cumplir con los métodos evaluativos tuvieron que cambiar de maestros… y cuan involucrada está la familia, las expectativas de la familia, esos recursos que pueda ofrecer la familia”, enumera Crespo.

Advierte que en el día a día, si esto no se atiende los alumnos van desarrollando lagunas que provocan el desfase.

Para poder identificar causales de las dificultades, recomienda una batería de exámenes que van de lo general a lo específico según lo que se vaya encontrando: panel metabólico; exámenes visual, audiológico y/o neurológico; evaluaciones psicométrica (identificar el IQ), psicoeducativa (detecta problemas de aprendizaje en lectura, escritura o matemática), ocupacional y/o del área de lenguaje.

“Hay que ver si hay dificultades en lectura porque hay un problema visual, o en comprensión de lenguaje porque hay un problema audiológico, o que la dificultad en escritura es porque hay bajo tono muscular o dificultades de integración visual motora”, advierte.

Pero sobre todo, Crespo recalca que en principio “lo importante es que se hagan observaciones adecuadas, que realmente haya una conversación de los padres con el niño para, más allá de sospechar qué está pasando, saber de parte del mismo niño, de la misma niña qué siente, cómo lo siente, qué piensa, cuánta confianza tiene de sí mismo (a), y si se entiende necesario, canalizarlo a través de un profesional”.

En el caso de los adultos, además de involucrarse y buscar ayuda, es importante que hagan un autoanálisis en cuando a sus propias expectativas, actitudes, acciones y lenguaje hacia los menores.

“Hablarles en vez de gritar, el modelaje, vocabulario para bajar niveles de ansiedad de los estudiantes y de los adultos… actividades que no conlleven un gasto adicional como ir de paseo, salir al parque, proveerles experiencias para que desarrollen destrezas”, recomienda Carmen Peña, coordinadora del programa Créate (estudios supervisados, patología el habla, proyectos académicos, seguimiento escolar), el programa educativo vespertino y el prescolar Montessori de Crearte.

Por su parte, la doctora Nannette Portalatín Rivera, catedrática auxiliar en la Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, propone adoptar e infundir a los menores “la mentalidad de crecimiento apoyándole, estimulándole con afirmaciones positivas todo el tiempo”.

El cerebro es muy poderoso y todo lo que le decimos lo va a retener, que entienda que puede lograrlo, aunque tal vez no pudo salir bien en un examen, en una tarea, puede… todo el tiempo valorando el esfuerzo que está haciendo”, propone.

Recomienda, además, aprovechar los programas y servicios gratuitos de instituciones como universidades y museos, así como realizar a chicos y chicas evaluaciones disponibles incluso en internet como las desarrolladas por Howard Gardner, que ayudan a identificar los tipos de inteligencias.

Alumnos becados
Glenda Ortiz, de Soporte Escolar en Acción, celebró el logro de algunos de los egresados de este programa. Entre ellos:

  • Alexander Cordoves - Beca Axa 2018 de $10,000 
  • Emilia Bigay - Beca Axa 2017 de $10,000
  • Valeria Irrizarry - $2,500
  • Megan Borrell - $2,500
  • Wilbert Cruz - $2,500
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