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Prepárate desde ya para las vacaciones de tus hijos

Cómo sacarles partido a los últimos días de vacaciones

El descanso está cargado de posibilidades de descubrimiento, indagación y de contemplación de uno mismo y del entorno

  • Por El Mercurio / GDA
  • 07 ABR. 2018 - 11:00 AM
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Se deben propiciar las experiencias escuchando, reflexionando y conversando de ellas. (Shutterstock)
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El descanso es vital, pero es un momento donde también ocurren cosas importantes, dice Carmen Gloria Garrido, directora de la Escuela de Educación de la Universidad Andrés Bello.

"Se trata de un espacio en apariencia inútil, pero que está cargado de posibilidades de descubrimiento, indagación y de contemplación de uno mismo y del entorno", agrega.

Por ello, el aprender en vacaciones no significa continuar el trabajo de la escuela, sino más bien complementarlo. "Quizás la diferencia más evidente es el espacio de libertad y autonomía del aprender descubriendo que posibilita este periodo", explica Garrido.

Eso sí, para que esto se dé se debe propiciar la instalación de esas experiencias escuchando, reflexionando y conversando de ellas, agrega. "Pero, sin el peso de la obligación, sino como un acto natural". Este contexto propicia el que los conocimientos se graben de forma distinta.

Por ello, no importa dónde se esté, todo puede servir para incentivar el aprendizaje a través de la observación y las preguntas como formas de indagación y de descubrimiento. Detenerse en un paisaje, lo que hace un pájaro, las estrellas y las hojas, o jugar con objetos de la casa son partes de las múltiples posibilidades que están a la mano.

"En cualquier escenario es posible incentivar la imaginación", dice.

Una alternativa para hacerlo con los más pequeños, por ejemplo, es a través de la construcción. Armar carpas con sábanas o vehículos con cajas de cartón son una fuente de entretención, pero también de aprendizajes múltiples, como imaginación, creatividad, motricidad, manejo de dimensiones, entre otros.

Para Daniela Paredes, profesora y coordinadora académica de la Corporación Patrimonio de la Familia, la clave está en sentarse con los hijos para escuchar qué los motiva en estos últimos días de vacaciones y, según eso, proponerles ideas.

"Si complementan sus intereses con actividades entretenidas, los niños volverán a clases completamente descansados y con una buena disposición", asegura.

"Aunque el aprender se relaciona con la escuela, este es un continuo que no se detiene", agrega Carmen Gloria Garrido.

En este contexto, no es necesario idear cosas demasiado rebuscadas para lograr los objetivos. Por ejemplo, los clásicos juegos de mesa permiten trabajar el pensamiento lógico y, dependiendo del tipo, pueden reforzar las habilidades matemáticas, de comprensión lectora, el vocabulario y la rapidez mental.

En cuanto al uso de las tecnologías, ambas especialistas concuerdan en que no es necesario evitarlas del todo, pero sí hay que ponerles límites y adjudicarles un objetivo.

"El problema es cuando se vuelven un vicio y dejan de ser un juego", dice Carmen Gloria Garrido. Pero si se las acota, sobre todo en los más grandes, ellas pueden ser herramientas para entrenar la capacidad de generar estrategias y de reflexionar sobre los pasos a seguir, así como ejercitar las habilidades sociales cuando se juega en línea, por ejemplo.

Por último, también hay una tarea para los adultos, dice Daniela Paredes. Cuando se trata de lugares de interés histórico o geológico, por ejemplo, es recomendable que antes de la visita los adultos se informen sobre los contenidos que verán. "Así un paseo recreativo se transforma en una instancia de aprendizaje".

Ideas para poner en práctica

Daniela Paredes, profesora y coordinadora académica de la Corporación Patrimonio de la Familia, propone una serie de actividades que pueden realizarse tanto en la casa como en el lugar de veraneo, y que se ajustan según la edad de los participantes.

De picnic en el living

Además de poner platos y vasos, un buen juego para aprovechar este momento es ubicarse en círculo y crear una historia inventada por todos, así se comparte y además se estimula la creatividad.

Búsqueda del tesoro

Crear un mapa de búsqueda del tesoro y pistas con acertijos repartidas por toda la casa. Esta actividad fomenta la imaginación.

¿Quién es el profesor?

Los niños investigan sobre algún tema para luego hacer una clase a los mayores con todo lo que descubrieron.

¡Con las manos en la masa!

Cocinar e ir detallando cada ingrediente y sus cantidades estimula el pensamiento matemático. Además, comer algo que los niños prepararon les refuerza la autoestima y la idea de que pueden hacer lo que se propongan.

Lista del supermercado

Ir a la feria, al almacén o al supermercado entrega la oportunidad de confeccionar en conjunto la lista de las compras, que los niños cuenten el vuelto o recuerden comprar todos los vegetales de color verde (lechuga, alcachofa, brócoli); de esta manera refuerzan las operaciones matemáticas.

¡A volverse Minions!

Primero hay que dividir a la familia en equipos. Luego, cada uno de ellos escoge una emoción (como la alegría) y hay que tratar que los otros la descubran hablando en "minionés", es decir como un Minion. Esto estimulará la creatividad, la motricidad y el vínculo socio afectivo con los niños.

Libros interactivos

Los libros interactivos son una fuente de gran inspiración. Aquí se pueden encontrar diez.

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