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Prevención

Atención a los suicidios en niños y jóvenes

Como parte de las medidas de prevención para el suicidio, los mayores deben estar muy pendientes a los cambios de conducta de los chicos. Conoce algunas señales

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Es importante prestar atención al aislamiento, a la preocupación sobre la muerte o la disminución en el disfrute de actividades que antes le entusiasmaban. (Shutterstock)
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Si hablar de suicidio es incómodo, hablar de suicidio entre niños o adolescentes lo es todavía más. Después de todo, ¿no se supone que a tan corta edad la vida sea divertida, llena de  ilusiones y planes para el futuro?

Noticias como el reciente suicidio de un menor  de diez años en Vega Alta recuerdan que los menores de edad también pueden llegar  a pensar que nada puede solucionar las situaciones que les aquejan. "No se habla mucho del suicidio en niños pero cuando vemos estas noticias nos damos cuenta de su vulnerabilidad”, destacó la doctora Rebecca López Bobonis, presidenta de la Asociación de Psicólogos Escolares.

Bobonis explicó que no todos los menores cuentan con las fortalezas internas para enfrentar las emociones de manera asertiva, aunque estas sean típicas de su proceso de crecimiento. Cuando a esta carencia se suman la falta de supervisión y la falta de empatía, entre otros factores, algunos niños o adolescentes pueden incurrir en conductas que ponen en riesgo su vida.

“En ocasiones lo que buscan es llamar la atención de las personas a su alrededor para que sepan que están sufriendo un dolor emocional y lamentablemente terminan en muerte”, sostuvo la doctora.

De acuerdo a los datos de la Comisión para la Prevención del Suicidio del Departamento de Salud para el 2016, 19  de los 188 casos de suicidio reportados fueron entre las edades de 15 a 24 años. En la población de 15 a 19 años de edad la tasa de suicidios se mantuvo igual en los años 2016 y 2017: 2.99 casos por cada 100,000 habitantes. 

Sin embargo, la psicóloga llamó la atención al hecho de que el país está viviendo un momento muy difícil y esto puede generar mucha ansiedad a toda la población.

“Es un  sentimiento de indefensión donde no importa lo que hagamos para superarnos, las situaciones de vida que estamos experimentando apuntan a que estamos peor cada vez y, por tanto, hay poca esperanza de sobrellevar lo que vivimos”, precisó la doctora.

Respecto a los adolescentes específicamente, indicó que se encuentran en una etapa en la que intentan entender su mundo. Por eso es tan importante que los adultos alrededor modelen comportamientos apropiados para manejar los estresores del diario vivir.

Como parte de las medidas de prevención para el suicidio, los mayores deben estar muy pendientes a los cambios de conducta de los chicos.

Algunas señales que podrían alertar sobre una posible situación de peligro son que el menor empiece a regalar sus pertenencias, a hacer comentarios  tales como: "¿para qué vivir?", "no vale la pena vivir", "estaría mejor muerto", "no soy importante para nadie" o afirmaciones de despedida a sus seres queridos.

Es importante prestar atención al aislamiento, a la preocupación sobre la muerte o la disminución en el disfrute de actividades que antes le entusiasmaban. Otras alertas pueden ser el descuido en la apariencia personal y el pesimismo. 

La doctora recomendó nunca minimizar los comentarios negativos acerca de su sentir hacia la vida o hacia sí mismos.

“Evita frases como: “eso no es nada”, “ya se te va a pasar”, “no digas eso”, “no es para tanto”, entre otras. Estas verbalizaciones pudiera estar alentándonos de que algo no está bien y, por tanto, el menor necesita de nuestra ayuda para superarlo”, afirmó Bobonis.

Por el contrario, es recomendable escuchar las preocupaciones sin juzgar. En caso de que el menor exprese directamente que desea terminar con su vida, el adulto no debe dejarlo solo en ningún momento e inmediatamente tiene que buscar ayuda profesional, que podría ser llamar a la línea Pas para recibir orientación.

Los psicólogos escolares, precisó la doctora, son profesionales de la conducta que pueden ser grandes aliados para identificar  a tiempo cuando un estudiante necesita ayuda.

A continuación, otros indicadores que podrían advertir que un niño o un adolescente está teniendo pensamientos suicidas

En la niñez:

  • Cambios en los hábitos alimenticios
  • Trastorno de sueño
  • Comportamiento pasivo, retraído
  • Comportamiento agresivo
  • Miedo a la separación
  • Cambios en la personalidad
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Poco interés en la escuela
  • Decir que se quiere morir o habla sobre la muerte
  • Ausencia de amigos
  • Actos de autoagresión (golpearse la cabeza o rascarse hasta lastimarse, etc.)
  • Exposición a situaciones de riesgo o peligro
  • Constantes accidentes domésticos
  • Llamadas de atención de padres o maestros con carácter humillante

En la adolescencia:

  • Ánimo deprimido
  • Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba
  • Aumento o pérdida de peso
  • Fatigabilidad
  • Sentimientos de culpa
  • Dificultad para concentrarse
  • Insomnio
  • Cambios evidentes en el comportamiento
  • Comportamiento agresivo o extremadamente pasivo
  • Descuido en la apariencia física
  • Bajo aprovechamiento académico
  • Se aleja de amigos y familiares
  • Expresa ideas de muerte o suicidio
  • Uso de drogas y/o alcohol
  • Dificultad para comer y/o dormir
  • Regalar pertenencias favoritas

Fuente: Comisión para la prevención del suicidio del Departamento de Salud

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