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Sexualidad

Cuando del placer se trata

Conoce las diferencias y similitudes entre lo que ellos y ellas quieren

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Cuando la pareja comienza a enfrentar transformaciones, los retos de la convivencia se multiplican. (Shutterstock)
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Según avanza la edad, los cuerpos cambian y las necesidades también. Algunos cambios, como los que se relacionan con la piel, son visibles y pueden ser atendidos de inmediato, pero reconocer y atender adecuadamente aquellos  que no se ven es más complejo, al punto de generar confusión.

Cuando estas transformaciones se enfrentan en pareja, los retos de la convivencia se multiplican, sobre todo si ante la “invisibilidad” de cada cambio se les trata de ignorar, ocultar o disimular. Y en el caso de los cambios relacionados con la sexualidad, por diversas razones, se les tiende a esconder más.

El doctor José Pando recuerda que el proceso hacia la menopausia suele comenzar a manifestarse cerca de los 50 años y provoca modificaciones paulatinas, pero también súbitas. Entre los síntomas figuran los sofocones, dolores y resequedad vaginal.

En el caso de los varones, la disminución de testosterona que provoca el climaterio es tan gradual que la capacidad reproductiva puede llegar a cesar por completo cerca de los 70 años o hasta más tarde. Sin embargo, también van experimentando  la disminución en la vitalidad. Por lo tanto, el psicólogo clínico y terapeuta sexual considera de vital importancia que cada integrante de la pareja se eduque sobre su proceso evolutivo y el del otro o la otra.

“Lo primero que recomiendo es educación, (conocer) síntomas que puede experimentar cada género y qué se espera. El mayor problema de la mujer es la falta de deseo, como que se va perdiendo el hechizo del amor, y tenemos que rehabilitar el hechizo. Lo más que mata al hombre es que se le diga que ya no sirve, no es como antes, eso lo castra psicológicamente”, revela.

En su libro "Acto sexual: una experiencia cognitiva-cíclica", Carmita Laboy toca también este último punto. “Al darle placer a su pareja, los varones sienten que consolidan su posición en la lista de mejores experiencias sexuales de todos los tiempos de ellas”, plantea la doctora. Para que ambos queden complacidos, aconseja entonces “mostrar a tu pareja qué te gusta, con lujo de detalles”. “Anticípale cuál es el plato fuerte del día, tu preferencia sexual en esa ocasión”, agrega y recalca, al igual que Pando, que la dinámica durante la intimidad se tiene que transformar.

“Entiendan que la relación también cambia a una interacción quizá menos genital, de más tongoneo, más caricias. Ya no todo se arregla en la cama”, señala el doctor. Enfatiza la importancia de “ser solidarios y tolerantes de estos cambios, tanto psicológicos como físicos”. “Mientras menos presión le ponga la mujer al hombre y el hombre a la mujer, mejor. Si se pone mucha presión la cosa va mal”, advierte.

Es importante tomar en cuenta que los varones más jóvenes pudieran desear mayor actividad sexual genital. Entonces, las féminas que ya confronten síntomas de menopausia pudieran disfrutar el coito con el uso de tratamientos farmacológicos y lubricantes. Claro está, si no se atienden los aspectos psicológicos, la atmósfera o química entre los miembros de la pareja, el intento pudiera ser fallido. “Las mujeres necesitan sentir más que nada que el marido las aprecia, las valora, las quiere. En términos generales, los hombres son más genitales y las mujeres más afectivas”, dice Pando.

Cuando la vitalidad, rapidez o calidad de erección disminuye, en cambio, el hombre por lo general “necesita más el contacto físico genitalmente, hay que tratarlo con cariño”. “Las mujeres tienen que estar conscientes de que después de los 50 años tienen que usar otras metodologías, más suavidad, más ternura, siempre diciéndole que es algo chévere. A los hombres les encanta que los adules, que los hagan sentir bien desde el punto de vista de la respuesta sexual”, describe. 

Ambos sugieren autoestimularse durante el encuentro sexual. Pando afirma que puede ayudar a las mujeres a disfrutar más del intercambio, y Laboy plantea que “excita sobremanera al varón”. Coinciden en que deben tomar las cosas con calma. Explica Laboy que la delicadeza al invitar ayuda a “provocar el entusiasmo suficiente para continuar”. 

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