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Sí existe consenso sobre un beneficio probado

Los kinesiotapes no cuentan con suficiente evidencia científica que los avale

En teoría, puede producir un mayor o menor grado de activación muscular, para que responda mejor al movimiento. Pero, no hay nada estadísticamente significativo que diga que produce ese efecto

  • Por El Mercurio / GDA
  • 29 OCT. 2018 - 10:26 AM
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Este método fue creado por el quiropráctico japonés Kenso Kase para facilitar la recuperación natural del cuerpo. (Shutterstock)
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Atletas olímpicos, seleccionados de fútbol, jugadores de grandes ligas y también deportistas amateurs de fin de semana son parte del amplio y variado grupo de personas que han utilizado en alguna ocasión unas llamativas y coloridas vendas elásticas en músculos de brazos, piernas o espalda.

Se trata del llamado kinesiotape o k-tape. Un método creado por el quiropráctico japonés Kenso Kase "para facilitar la recuperación natural del cuerpo", como se destaca en su sitio web. Aunque la idea surgió en la década de 1970, alcanzó su mayor esplendor recién en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y, desde ahí, su uso se ha mantenido en el mundo deportivo y entre quienes gustan de realizar ejercicios. Eso pese a que no existe evidencia científica contundente sobre sus reales efectos.

Expertos de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, España, realizaron una revisión de diferentes estudios disponibles a la fecha y concluyeron que, además de ser una técnica "con una gran inversión en marketing detrás", la evidencia científica "no demuestra un beneficio claro derivado de su uso, lo cual podría cuestionar su utilización".

En la misma línea, un estudio publicado en la revista Sports Medicine establece que las pruebas carecen de base científica y no hay datos concluyentes que respalden su uso.

Entre los beneficios que se le atribuyen hay efectos sobre los sistemas nervioso y muscular. Por ejemplo, tendría una acción analgésica y de disminución del dolor, así como de mejoramiento de la función de los músculos y articulaciones.

"En teoría, según como se aplique, puede producir un mayor o menor grado de activación muscular, para que responda mejor al movimiento. Pero, no hay nada estadísticamente significativo que diga que produce ese efecto", dice Cristián Aravena, kinesiólogo funcional.

Respecto de la analgesia, esta estaría vinculada con el grado de tensión o estiramiento con que se aplica. "Al elevar la piel, disminuye la presión entre los tejidos intersticiales, lo que incide en los receptores nerviosos y disminuye la sensación de dolor", precisa el kinesiólogo Cristóbal del Campo, académico de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Santo Tomás.

Ese mismo grado de tensión, y la forma en que se coloca la cinta, explicaría que ayude a contraer o estirar el músculo. "Pero, si es aplicado por alguien que no tiene conocimientos, puede dañar o lesionar a la persona", agrega Del Campo. En especial, considerando que también se ha sugerido su uso para dolores cotidianos de espalda, tendinitis o molestias articulares.

Sí existe consenso en un aspecto en el cual habría un beneficio importante: favorecer el drenaje linfático y el alivio de edemas o "moretones".

"El tape ha demostrado que la tensión que genera produce un canal subcutáneo que permite el drenaje más rápido de la zona afectada", precisa Aravena.

Otro factor que ha sido estudiado y que sería determinante en la adherencia al uso del k-tape es el efecto placebo. "Es un aspecto más psicológico que físico. Va a depender de la experiencia que hayas tenido y de la confianza que se deposita en su uso", explica Aravena.

Por eso sigue siendo parte del arsenal terapéutico, reconocen los especialistas. De hecho, un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine sugiere que el k-tape "es mejor que una mínima intervención para aliviar el dolor".

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