Loader
No hay que quedarse en la cama

Hacer ejercicio después de sufrir un infarto disminuye el riesgo de un segundo ataque

Estudios clínicos han demostrado los beneficios del ejercicio postinfarto

  • Por El Mercurio / GDA
  • 10 SEP. 2018 - 08:35 AM
Photo
Antes de hacer una actividad vigorosa como correr, los especialistas recomiendan acudir al médico para hacer un test de esfuerzo. (Jenny Hill / Unsplash)
  • Compartir esta nota:

Ir al gimnasio es parte de la rutina diaria de Humberto Fernandois (57), ejecutivo de una empresa minera. Así se lo indicó su cardiólogo, después de que sufriera un infarto apenas tres meses atrás, durante una reunión de trabajo en un restaurante.

"Estuve catorce días hospitalizado, pero al décimo ya estaba con los kinesiólogos haciendo ejercicio con cintas, en una bicicleta estática y en la trotadora", cuenta Fernandois.

Pero, hasta hace poco, se creía que pacientes como él debían permanecer en cama.

"Hasta hace unos años se pensaba así, pero eso cambió totalmente a medida que aparecieron estudios clínicos que demostraron el beneficio del ejercicio postinfarto", explica Juan Carlos Venegas, cardiólogo jefe de la Unidad de Cuidados Coronarios de la Clínica Las Condes.

Su colega, el cardiólogo de la Red de Salud UC Christus Luigi Gabrielli, confirma esa idea: "Antiguamente, los pacientes eran dejados en cama más de un mes, pero se vio que había un empeoramiento de los factores que lo llevaron al evento cardíaco y que sufrían complicaciones del reposo, como atrofia muscular y embolias pulmonares".

Ahora, dicen ambos doctores, la recomendación es hacer ejercicio. Según explican, los pacientes inician entrenamiento físico incluso el día después de un infarto, siempre bajo supervisión y a través de un programa de rehabilitación cardiovascular que involucra levantamiento de objetos livianos, caminata y ejercicios de estiramiento y equilibrio.

Esta rehabilitación permite que muchos puedan incluso correr un par de meses después.

"Pueden progresar rápido y, si tienen una evaluación adecuada, pueden iniciar carreras prontamente", dice el doctor Gabrielli.

Menor riesgo

El ejercicio ha demostrado mejorar la calidad de vida de estos pacientes y disminuir el riesgo de otro evento cardíaco. "Se ha visto que mejora el metabolismo del azúcar y de las grasas, una vía para evitar un segundo infarto y, además, controla las presiones arteriales y el peso, o sea, devuelve la salud cardiovascular", explica el doctor Venegas.

Un estudio presentado recientemente en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología así lo avala. Investigadores suecos que siguieron a casi 23 mil sobrevivientes de infarto descubrieron que quienes hicieron ejercicio posteriormente habían reducido a la mitad su riesgo de muerte cuatro años después.

"Ejercitarse dos o más veces a la semana debería recomendarse a los pacientes con ataque al corazón, de la misma manera que se les aconseja dejar de fumar, mejorar la dieta y reducir el estrés", dijo el autor principal del estudio, Örjan Ekblom, médico y académico de la Escuela Sueca de Deporte y Ciencias de la Salud.

Cuánto ejercicio hacer y cuándo dependerá de la gravedad de cada caso. "Hay un grupo pequeño con grandes infartos, que quedan con arritmias o disfunción ventricular, que no deberían hacerlo de forma precoz", advierte Gabrielli. Los pacientes con presión continua en el pecho y dificultad para respirar en reposo deben practicarlo solo bajo estricta supervisión.

Para el resto, se sugiere partir un par de semanas después del infarto con caminatas de diez minutos e ir incrementando el ritmo según la capacidad. Andar en bicicleta y hacer natación también son recomendables, dice el doctor Venegas.

"No hay que quedarse en cama, porque hemos visto que mientras más precoz sea el ejercicio, mayor es la ganancia. Las primeras dos semanas, pueden parar la actividad cuando sientan cansancio, para mayor seguridad", puntualiza.

Chequeo

Antes de hacer una actividad vigorosa como correr, los especialistas recomiendan acudir al médico para hacer un test de esfuerzo. Esto, para ver si hay áreas del corazón que no reciben suficiente sangre durante el ejercicio.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba