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No te engañes al ejercitarse

Mitos para bajar de peso

Vale la pena derrumbar algunos mitos sobre el ejercicio que se han afianzado y que no ayudan para nada a lograr las metas de peso saludable

  • Por El Tiempo / GDA
  • 22 ENE. 2018 - 01:00 AM
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Sudar es una función normal en el cuerpo, por la cual se eliminan líquidos, no calorías. (Shutterstock)
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Las fiestas navideñas, con sus excesos y compromisos, traen además una especie de cargo de conciencia que invita de manera involuntaria a pensar en el sobrepeso, además de las promesas no cumplidas. También llega la necesidad de replantear propósitos para el nuevo año. Y quizás la intención más socorrida, pero menos cumplida, es aquella de iniciar desde la primera semana de enero una rutina disciplinada y efectiva de ejercicio.

El asunto es tan llamativo que las inscripciones a los gimnasios se aumentan en los primeros días de este mes, pero la tarea se abandona al poco tiempo junto con los zapatos deportivos, la indumentaria y el entusiasmo. Sobre la premisa de que esta situación se repetirá sin atenuantes durante los próximos días, no sobra insistir en que el ejercicio es el seguro de vida más efectivo y barato del que se puede echar mano y nunca es tarde para empezar a practicarlo; no por compromiso, sino porque es un ingrediente indispensable de eso que llaman bienestar.

Y con la intención de adobar las conversaciones que muchos tienen consigo mismos frente a este tema, vale la pena derrumbar algunos mitos sobre el ejercicio que se han afianzado y que no ayudan para nada.

Sudar no adelgaza

Ya es hora de entender que sudar es una función normal en el cuerpo, por la cual se eliminan líquidos, no calorías, y mucho menos grasas. En otras palabras, se pierde solo agua, y mientras más cantidad se elimine el organismo corre ciertos riesgos. De ahí que se insista en que la hidratación en todas las etapas de la actividad física es fundamental. Por eso, envolverse en telas térmicas, plásticos, jornadas prolongadas de saunas y demás, por sí solas, no bajan un solo gramo y son una falsa ilusión.

La grasa no se convierte en músculo

Son dos tipos de tejidos tan diferentes que es absurdo pensar que el espacio que ocupa la grasa puede llenarse de músculo así porque sí. También es ilógico creer que a punta de pesas la grasa se tonifica. La mejor forma de reducir el tejido graso es mediante una alimentación saludable y un ejercicio regular y planificado. No hay más que decir.

El ejercicio que duele no es el mejor

Cuando el dolor aparece al hacer esfuerzo físico, lo único en lo que hay que pensar es que algo se está haciendo mal y el cuerpo corre riesgos. Hay que eliminar, de una vez por todas, la creencia de que sin dolor el ejercicio es inútil. Y vale recordar que el esfuerzo físico tiene unos límites que terminan cuando el dolor empieza. En síntesis, el dolor no tiene nada productivo.

Los abdominales no bajan la barriga

Quien pretenda mermar la barriga a punta de abdominales está perdiendo el tiempo, porque la grasa acumulada en esa zona es apenas una parte de la grasa que existe en el organismo. Y para rebajarla es indispensable aumentar su consumo metabólico y disminuir de manera significativa el ingreso de calorías al cuerpo. En otras palabras, mucho ejercicio general y poca comida son un buen balance.

Nadar no afloja los músculos ni les quita fuerza

Hay que saber que la natación es una actividad aeróbica que favorece el aumento del metabolismo. De ahí que es el ejercicio elegido en programas para disminuir de peso, porque incluso la quietud bajo el agua requiere de un consumo de energía extra para mantener constante la temperatura del cuerpo. Decir que el agua afloja los músculos porque se sienten más livianos es equivocado.

Ejercicio en ayunas no es mejor

Nunca se recomienda hacer ejercicio sin haber comido, porque eso acaba con los músculos y no con la grasa. Desayunar de manera moderada una hora antes de la actividad física es lo indicado.

Las bebidas energéticas no son la mejor opción

Se ha comprobado que las bebidas que se promocionan como hidratantes para deportistas contienen altas cantidades de azúcar, por lo cual los expertos recomiendan usar solo agua durante el ejercicio. También se aconseja consumir alimentos con carbohidratos de fácil consumo y contenido proteico suficiente para favorecer el crecimiento muscular y no el acúmulo de grasa.

Más proteínas no significan más músculos

El cuerpo requiere de una cantidad fija de proteínas y el aumento del tamaño de los músculos depende del ejercicio. De ahí que el consumo exagerado de proteínas puede resultar perjudicial “especialmente para los riñones”, por lo que se exige tener cuidado con la ingesta. Si se quiere aumentar el tamaño de los músculos, basta con una alimentación balanceada, equilibrada y ejercicio regular. Las proteínas, por sí solas, no lo logran.

En la noche se baja poco peso

Aun cuando el mejor momento para hacer ejercicio es en el que la persona se sienta más cómoda, existen estudios que sugieren que el ejercicio físico en las primeras horas de la mañana es el más efectivo si lo que se busca es perder peso.

1 hora antes del ejercicio

Nunca se recomienda hacer ejercicio sin haber comido porque eso acaba con los músculos y no con la grasa. Desayunar de manera moderada una hora antes de la actividad física es lo indicado.

Fuentes: Héctor Fabio Cruz, médico especialista en Medicina deportiva; Instituto de Aptitud de Texas; Universidad de Rutgers, Estados Unidos; Olga Lucía Estrada, fisiatra experta en ejercicio; María Ana Tovar Sánchez, jefe de medicina física y rehabilitación de la Universidad del Valle (Colombia).

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