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Depende del caso

¿Es perjudicial hacer ejercicios si estamos resfriados?

Una interrogante que suelen tener muchas personas que practican una actividad física está relacionada a si resulta perjudicial realizar ejercicios cuando se está resfriado

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  • 04 JUN. 2018 - 11:00 AM
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En vez de salir a correr podríamos hacer una caminata acelerada. (Shutterstock)
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Una interrogante que suelen tener muchas personas que practican una actividad física está relacionada a si resulta perjudicial realizar ejercicios cuando se está resfriado. Al respecto, se escuchan comentarios en favor y en contra, pero, ¿qué dicen los especialistas?

El doctor Edward Laskowsi, director del Centro para Medicina del Deporte de la Clínica Mayo, de Estados Unidos, recomienda que si estamos agripados y no tenemos fiebre, por lo general, podemos realizar actividad física de un nivel leve a moderado.

Para el especialista, el ejercicio incluso podría hacer que nos sintamos mejor, ya que abre las fosas nasales y alivia, al menos temporalmente, la congestión nasal.

Como pauta general, para saber si debemos hacer ejercicios cuando estamos resfriados, podemos hacer un simple diagnóstico en nosotros mismos.

Así, si todos nuestros síntomas están "del cuello para arriba", es posible salir a entrenar. Esta condición comprende las señales y síntomas que podríamos tener con un resfriado común, tales como moqueo, congestión nasal, estornudos o dolor de garganta leve.

De ser este el caso, solo habría que considerar reducir la intensidad y la duración de nuestra rutina. Por ejemplo, en vez de salir a correr podríamos hacer una caminata acelerada.

Por el contrario, si los signos y síntomas están "por debajo del cuello", no debemos hacer ejercicios. Si tenemos congestión de pecho, tos seca o malestar estomacal, es preferible que nos quedemos en casa reposando.

De igual manera, resulta contraproducente realizar ejercicios si estamos afiebrados, sentimos fatiga o tenemos dolores musculares generalizados.

Si nuestros síntomas son del primer tipo, lo mejor que podemos hacer es dejar que el cuerpo nos guíe cuando vayamos a ejercitarnos. De esta manera, si empezamos a sentirnos mal podremos parar y tomar un descanso.

Además, recordemos reducir la intensidad y la duración de la rutina. Si intentamos hacer ejercicio con el rigor habitual nos arriesgamos a sufrir una lesión o una enfermedad más grave.

Por último, debemos tener en cuenta que descansar unos cuantos días cuando estamos mal no debería afectar nuestro desempeño. Cuando mejoremos habrá que reanudar gradualmente el entrenamiento, pero en cualquier caso si tenemos dudas la mejor opción es consultar con un médico.

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