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En boga el ballet fitness

Un entrenamiento inspirado en el ballet es la nueva alternativa al gimnasio

Este tipo de entrenamiento físico que combina posturas del ballet con ejercicios tradicionales de tonificación

  • Por El Mercurio / GDA
  • 02 ABR. 2018 - 09:51 AM
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Es exitoso porque hay mujeres que no quieren ser bailarinas, pero sí afinar el cuerpo. (Shutterstock)
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Vestidas con leotardos y zapatillas de satén, cuatro mujeres conversan al interior de un estudio de danza. Cuando suena la música clásica, todas se ubican frente a una barra de metal y empiezan a elevar sus pies hasta dejarlos en punta. 

Creado en Estados Unidos, el ballet fitness es un tipo de entrenamiento físico que combina posturas del ballet con ejercicios tradicionales de tonificación. Actualmente, existen academias en diversas partes del mundo, pero es Nueva York donde más se ha popularizado y donde decenas de estudios ofrecen esta disciplina desde hace casi diez años. 

"Ha sido exitoso porque hay mujeres que no quieren ser bailarinas, pero sí afinar el cuerpo. Y esto no engruesa la figura", comenta fue la bailarina Malú Pérez, quien, en sus clases mezcla el ballet con ejercicios de pesas y pelotas.

Relevés y pliés

Ximena Zaninovic (51) se para sobre los dedos de sus pies para hacer un relevé, un paso fundamental en el ballet clásico. 

"Yo pagaba la matrícula del gimnasio y nunca iba. Me sentía sola. En cambio acá estoy con personas que van hacia el mismo lado: nos gusta bailar, despejar la mente y entrenar", comenta Zaninovic.

Una clase de ballet fitness inicia con estiramientos suaves en la barra para calentar el cuerpo, explica Patricia Villagrán, bailarina y fundadora de un estudio.

A esto le siguen los movimientos clásicos de ballet. Estos incluyen los pliés (flexiones de rodilla), battements tendus (extensión de pierna y empeines) y grands battements (elevación de pierna).

Normalmente, las sesiones terminan con ejercicios tradicionales en el suelo, como abdominales. Y siempre con los pies en punta, buscando que todo el cuerpo se esfuerce al máximo. "La idea es tonificar y elongar", precisa Villagrán, quien tiene 50 alumnas entre los 18 y 70 años.

La corrección postural y la elongación son los puntos más fuertes del ballet fitness, agrega la bailarina. De hecho, en uno de los muros de su estudio se observan las marcas que hacen las alumnas cada vez que ganan algunos centímetros de estatura. "Yo he crecido tres", dice Zaninovic, entre risas y en un tono de orgullo.

Ella también destaca los beneficios mentales que dice haber recibido. "El tema de las endorfinas es real. Yo quedo feliz después de clases y eso se mantiene. Siempre vemos a las bailarinas como mujeres lejanas, pero aquí nos sentimos como ellas", comenta.

Todos los instructores coinciden en que una buena parte de sus alumnas practicaron ballet alguna vez y vieron en esta disciplina una oportunidad para volver a bailar. Es el caso de Jenny Carmona (41), quien lo ptractica tres veces a la semana con Lucas Siqueira, bailarín brasileño y ex miembro del Ballet de Santiago.

"Intenté hacer yoga, pero no lograba conectar con la clase. Entonces dije 'voy a hacer algo que haya querido hacer siempre', y me enteré del ballet fitness. Para mí es maravilloso, porque es como cumplir el sueño de grande, pero entrenando a la vez", cuenta Carmona y asegura que empezó a ver cambios favorables en su cuerpo apenas semanas después de haber iniciado las clases.

"No estoy como una bailarina, pero sí me veo más tonificada. Tengo mejor postura y el abdomen más apretado. Ya no tengo los brazos sueltos y me veo mejor forma en los glúteos".

Lucas Siqueira asegura que muchas de sus alumnas también han logrado bajar de peso. "Hay casos de hasta 26.5 libras menos. Estás una hora con la musculatura tensionada y eso te hace quemar calorías", dice el bailarín, quien cree que el ballet como forma de entrenamiento no pasará de moda. "Es el padre de las danzas y ahora como ejercicio ganó mucho más público".

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