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Alimentación y cáncer

Aprende a sustituir los alimentos procesados por productos frescos y orgánicos

Muchos de los aditivos usados para extender la vida útil de algunos alimentos fueron clasificados como cancerígenos tipo 1

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Una clasificación tipo 1 las pone al mismo nivel en el que se encuentra el tabaco, alcohol y el aire contaminado, entre otras sustancias cancerígenas. (Shutterstock)
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Cancerígeno tipo 1. Así clasificó la Organización Mundial de la Salud (OMS) la carne procesada debido al tratamiento con aditivos como nitrato, nitrito u otro tipo de sales. También incluye las carnes ahumadas o alteradas de alguna manera para extender su vida útil y para mejorar o cambiar el sabor, al igual que los embutidos, la panceta, el jamón y las salchichas, entre otras.

Una clasificación tipo 1 las pone al mismo nivel en el que se encuentra el tabaco, alcohol y el aire contaminado, entre otras sustancias cancerígenas. De ahí la importancia de conocer los aditivos más utilizados por la industria, aun cuando están regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) como seguros.

“Los aditivos en los alimentos son sustancias que se vuelven parte de un alimento cuando se agregan a este durante su procesamiento o producción y no constituyen por sí mismo un alimento ni poseen ningún valor nutritivo”, indica la presidenta del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Puerto Rico, la doctora Charmaine Alfonso Méndez.

Y aunque nuestros antepasados usaban aditivos como la sal para preservar las carnes y pescados, añadían hierbas y especias para mejorar el sabor de los alimentos o hacían escabeche en una solución de vinagre, la mayoría de las preocupaciones hoy día tienen que ver con los ingredientes artificiales que se agregan a muchos alimentos.

“La FDA tiene una lista de aditivos para alimentos que se consideran seguros, a pesar de que muchos de ellos no tienen ninguna base científica para sustentarlo. Lo difícil de poder probar que los aditivos son dañinos a la salud es el hecho de que es muy complicado demostrar que una pequeña dosis de un alimento unida a otra pequeña dosis de otro alimento cause graves enfermedades”, explica la nutricionista, mientras resalta que hay investigaciones que relacionan el consumo diario de aditivos con enfermedades como diabetes mellitus, cáncer, autismo, hiperactividad y alzhéimer entre muchas otras.

¿Se pueden evitar? Según Alfonso, hoy día es bastante difícil consumir alimentos que no contengan aditivos. Pero algo se podría lograr si tratáramos de eliminar los productos procesados. “La recomendación no es fácil, pero poco a poco se pueden ir sustituyendo los alimentos procesados por alimentos frescos y cocinarlos desde cero, como lo hacían nuestras abuelas”, recomienda. También aconseja aprender a leer las etiquetas para poder distinguir los aditivos en los alimentos y “disfrutar el sabor de forma natural sin añadir tanta sal, azúcar o aderezos”.

Algunos tipos

Nitratos y nitritos: Son utilizados como parte de los abonos para la tierra, por lo que se pueden encontrar en muchos vegetales frescos. De igual forma se utilizan en la fabricación de los embutidos, carnes procesadas y enlatadas.

Butilhidroxitolueno (BHT) y Butilhidroxianisole (BHA): Se utilizan para conservar alimentos de consumo habitual por la población para evitar su oxidación. Se encuentran en los cereales, goma de mascar, papas fritas y aceites.

Colorantes artificiales: Realzan o cambian el color de los alimentos haciéndolos más atractivos. Ejemplos: Rojo #40, Azul #1 y Amarillo #5.

Glutamato monosódico (MSG): Se usa como un potenciador de sabor.

Fuente: Dra. Charmaine Alfonso Méndez

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