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Leche materna: el mejor alimento

La lactancia redunda en beneficios tanto para la madre lactante, así como para la criatura y la sociedad en general, más allá de que este alimento natural contenga todos los nutrientes necesarios para el desarrollo del recién nacido

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El no amamantar eleva a 14 veces los riesgos de la mortalidad infantil. (Shutterstock)
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La lactancia redunda en beneficios tanto para la madre lactante, así como para la criatura y la sociedad en general, más allá de que este alimento natural contenga todos los nutrientes necesarios para el desarrollo del recién nacido. Se siguen sumando estudios e investigaciones que así lo demuestran.

El no amamantar eleva a 14 veces los riesgos de la mortalidad infantil, ya que reduce las enfermedades de la infancia y favorece un pronto restablecimiento en caso de enfermedad. Por ejemplo, en Estados Unidos se suscitan 900 muertes al año por no ser lactados.

De acuerdo con la doctora Ana M. Parrilla Rodríguez, quien es profesora de la Escuela de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, en un artículo publicado en la revista The Lancet en el 2016 sobre la epidemiología de la lactancia en el siglo 21 se encontró que aproximadamente 823 mil niños mueren al año por no ser amamantados.

Asimismo, se estima que en el mundo hay 98 millones de niños menores de 6 meses de edad que no son lactados o que son lactados parcialmente. 

La también especialista en Medicina de la Lactancia Materna, quien además adiestra a profesionales de la salud, recalcó la importancia del apoyo que necesita la madre para poder lactar y de que no sea saboteada la lactancia. “La mayoría quiere lactar y no lo logra porque desde que entra por la puerta en el hospital, empiezan las barreras. Se necesita voluntad política, que es la acción que pone el gobierno en que se ejecute esto. No basta tener leyes ni política si no se ejecuta. Eso es lo que nos falta”, expresó.

Beneficios en los niños basados en estudios recientes:

  • Reduce en 43 % los riesgos de otitis media, una infección aguda del oído, a aquellos niños que son amamantados por seis meses. (Bowatte et al, 2015)
  • Los protege contra el asma entre los 5 a 18 años, pues sus efectos son prolongados. (Lodge et al, 2015)
  • Menos riesgo de padecer diabetes tipo 1. Aquellos que son alimentados artificialmente tienen dos veces mayor riesgo que aquellos que no lo son. (Lund-Blix et al 2017)
  • Menos riesgo de hospitalizaciones. (Ajetunmobi et al, 2014)
  • Se disminuye el riesgo de que desarrolle eczema y dermatitis atópica, si se lacta exclusivamente, entre 4 a 6 meses como mínimo. (Lodge et al, 2015)
  • Menor inflamación en el tracto intestinal. (Moodley-Govender et al, 2015)
  • Tienen mayor capacidad de visión. (Williams et al, 2001)
  • 42% menos riesgo de obesidad si son lactados por seis meses o más. (Wang et al., 2017)
  • 14-20% de leucemias infantiles se pueden prevenir si se lacta más de seis meses. (Amitay, 2015)
  • Tienen menor riesgo de maloclusión, o una relación incorrecta entre los dientes cuando las mandíbulas se cierran. Quienes no son lactados presenta más problemas de caries, del desarrollo de la estructura de la boca, además de tener problemas ortodónticos. No hay desarrollo maxilar correcto de los arcos nasales ni paladar. (2015 Vinha y colaboradores)
  • Reduce el riesgo de muerte en 11 % en aquellos que van a intensivo neonatal y que les da la condición enterocolitis necrosante, que representa la muerte del tejido intestinal y que ocurre con mayor frecuencia en bebés prematuros. (Colaizy et al, 2016)
  • Menos riesgo de sufrir de apnea del sueño. (Vinha y colaboradores, 2017)
  • Mayor desarrollo cognoscitivo y mayores logros académicos. (Horta, 2017)
  • Mayor habilidad de realizar comportamientos apropiados de los 2 1/2 años de edad y 5 1/2 años, debido a la crianza de apego que se logra con la lactancia. (Yorifugi et al., 2014)

Aquellos que no son lactados

  • Tienen 30% más riesgos de infecciones del tracto respiratorio superior versus la lactancia exclusiva. (AAP, 2012; Payne et al, 2016)
  • Tienen 64% mayor riesgo de muerte súbita. (AAP, 2012)
  • Alimentados con fórmula tienen 40% de riesgo de hospitalización. (Ajetunmobi y colaboradores, 2014)

Beneficios en la mujer:

Ha habido unos aumentos significativos de impacto cuando la madre amamanta, además de la pérdida de peso.

  • A mayor lactancia, menos diabetes. (Gundernson, 2015)
  • Reduce el riesgo de diabetes en 32%. (Chowdhury y colaboradores, 2015)
  • Reducción de cáncer de seno. Si lacta más de 12 meses, se reduce el riesgo a un 26%. Por cada año de lactancia se reduce el riesgo a 28%. (Unar-Munguía et al, 2017)
  • Reduce riesgo de cáncer de seno premenopáusico y posmenopáusico. (Unar-Munguía, 2017)
  • Lactar por 12 meses reduce el riesgo de cáncer de ovarios en 37%. (Chowdhury y colaboradores, 2015)
  • Reduce en 11% el riesgo de cáncer de útero. (Jordan y colaboradores, 2017)
  • Disminución de 2% de cáncer de útero por cada mes de lactancia. (Wang, 2015)

Aquellas madres que no lactan, tienen 42% de riesgo de alta presión, colesterol  alto y enfermedad cardiovascular (Stube, 2009; Zhang 2016, Gunderson y Peterson 2017).

Cuando es necesario dar fórmula 
“Ningún bebé es intolerante a la leche materna. Si bien es cierto que hay algunos que resultan alérgicos a las proteínas que la mamá consume, es importante señalar que no resulta alérgico a la proteína de la leche materna. Significa que la mamá está consumiendo un alimento con micropartículas que pasan como antígenos a la leche, por lo que se les recomienda una dieta de eliminación y, como resultado, mejora significativamente. Pero, estos casos son los menos”, explicó Parrilla Rodríguez.

Asimismo, indicó que esto no significa que no haya que usar fórmula paras alimentar al bebé en algún momento. “Pudiera necesitarse en en una situación, siempre y cuando sea indicado”, señaló Parrilla Rodríguez.

De acuerdo con la pediatra Yasmín Pedrego Rodríguez, quien preside el Capítulo de Puerto Rico de la Academia Americana de Pediatría, si una madre tuviera alguna contraindicación, como alguna enfermedad que pudiera poner en riesgo al niño, le impediría lactar. Entre estas son: que el niño neonato se le haya diagnosticado galactosemia, que la madre esté infectada con el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH), que una madre utilice drogas ilícitas (a excepción aquellas que estén en programa de metadona  y arrojen negativo a VIH), madre con sospecha del virus del Ébola o con el virus linfotrópico de células T Humanas tipo 1 o 2, y aquellas que tengan lesiones activas de herpes en el seno, no en la genitalia.

Sin embargo, señaló que son muy pocos los medicamentos contraindicados que pudieran impedir que una madre lacte a su bebé. “En general, la lactancia no es recomendada para quienes reciben medicamentos con agentes inmunomoduladores, anfetamina, quimoterapia, ergotaminas y estaquinas. Lo importante es que siempre lo consulte con el pediatra del infante”, indicó Pedrego Rodríguez.

La también catedrática asociada del Departamento de Pediatría de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, dijo que si una madre ha decidido alimentar a su bebé con leche de fórmula, es importante que consulte primero con el pediatra, para que sea quién le ayude a determinar la mejor de acuerdo con su edad y necesidades. Se debe siempre optar por aquellas que son más parecidas comercialmente a la leche materna, aunque ninguna la pueda sustituir. “La fórmula tiene que ser fortificada con hierro. Nunca sin hierro o bajas en hierro”, finalizó.

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