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Alzhéimer

El colesterol juega en contra del cerebro

Una dieta rica en pescados y baja en grasas saturadas y azúcares refinados influye en una disminución de la incidencia de patología degenerativa cerebral

  • Por Emol.com / GDA
  • 04 JUN. 2018 - 06:00 AM
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Usualmente relacionado con enfermedades cardiovasculares, un nuevo estudio realizado por la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, muestra cómo el colesterol también puede jugar un papel importante en el inicio y la progresión del alzhéimer.

Según el hallazgo, el colesterol que se encuentra en el cerebro actúa como un catalizador que desencadena la formación de placas de beta-amiloides. Estas son proteínas tóxicas para las neuronas, que son determinantes en su deterioro y muerte —el llamado proceso neurodegenerativo— y que se sabe son fundamentales en el desarrollo del mal de alzhéimer.

El vínculo entre la proteína beta-amiloide y el alzhéimer cuenta con evidencia de sobra. Pero, hasta ahora, los investigadores desconocían cómo esta proteína comienza a agregarse en el cerebro, ya que normalmente está presente en niveles muy bajos.

Ahí es donde el trabajo de Michele Vendruscolo, junto a colegas de la Universidad de Lund en Suecia, da una respuesta.

A través de pruebas en laboratorio, los investigadores observaron que las beta-amiloides se unen de forma totalmente natural a los lípidos (colesterol) —que son muy “pegajosos”— de las membranas celulares. Como resultado, las proteínas se van acumulando hasta acabar formando las placas tan nocivas para las neuronas.

De hecho, el estudio muestra que el colesterol acelera en más de 20 veces la velocidad de agregación de las proteínas beta-amiloides en el cerebro, cuenta al diario el profesor Vendruscolo, del Departamento de Química de la Universidad de Cambridge.

“Este trabajo nos ha ayudado a reducir una pregunta específica en el terreno de la investigación del alzhéimer. Ahora necesitamos entender en más detalle cómo encontrar maneras para no desencadenar el proceso neurodegenerativo”.

Bueno y malo

Aunque no goza de buena fama, el colesterol juega un papel esencial en el organismo. “Hay colesteroles que son necesarios, ya que son uno de los componentes de las membranas plasmáticas de todas las células (incluidas las neuronas)”, explica la doctora Evelyn Benavides, neuróloga.

Pero cuando se encuentra en cantidades elevadas, este colesterol termina siendo un problema, en especial si se trata del llamado colesterol malo.

“El colesterol total es la suma del colesterol bueno (HDL) y malo (LDL); el aumento del LDL hace que se manifiesten algunos marcadores de inflamación que pudieran estar relacionados con la muerte neuronal y con el proceso de oxidación y fosforilación que ocurre en el cerebro de pacientes en las primeras etapas del alzhéimer”, agrega la neuróloga.

Por eso, aunque no se cuenta con suficiente información, se estima que una dieta rica en pescados y baja en grasas saturadas y azúcares refinados —como la dieta mediterránea, por ejemplo— influye en una disminución de la incidencia de patología degenerativa cerebral.

Por el contrario, la evidencia muestra que niveles altos de colesterol a lo largo de la vida incrementan el riesgo de deterioro cognitivo y, por ende, de demencia.

Vendruscolo precisa, eso sí, que “no estamos diciendo que el colesterol sea el único desencadenante del proceso de agregación que da lugar a las placas. Pero no cabe ninguna duda de que es uno de los responsables”.

Por ello, “la cuestión no es cómo eliminar el colesterol del cerebro, sino cómo controlar el papel que juega en el alzhéimer a través de la regulación de su interacción con la proteína beta-amiloide”.

Según explican en la revista Nature Chemistry, los autores creen que es posible diseñar fármacos capaces de mantener la homeostasis del colesterol, y por ende de las proteínas beta-amiloides, en el cerebro.

Hasta entonces, agrega la doctora Benavides, es necesario seguir recurriendo a factores que han mostrado alguna disminución en la incidencia de alzhéimer, como mantener un peso adecuado a lo largo de la vida; controlar factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, hipercolesterolemia y diabetes; mantener al cerebro activo a través de la lectura, el trabajo, los deportes o actividades culturales; evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.

“No se sabe si este tipo de manejos tiene algún efecto en pacientes con la enfermedad, pero se trata de no dañar aún más el cerebro”, dice la especialista.

Huevos, colesterol y corazón

El alto aporte de colesterol que se encuentra en los huevos ha llevado a que durante mucho tiempo se piense que su consumo excesivo es dañino para la salud. Investigadores de la Universidad de Sydney (Australia) publicaron en el American Journal of Clinical Nutrition un estudio que plantea que comer hasta 12 huevos por semana durante un año no aumenta los factores de riesgo cardiovascular. Además, tampoco supone un riesgo adicional en personas con diabetes tipo 2.

“Aunque los huevos tienen un alto contenido de colesterol, y las personas con diabetes tipo 2 tienden a tener niveles más altos del colesterol malo, este estudio respalda anteriores investigaciones que muestran que el consumo de huevos tiene poco efecto en los niveles de colesterol en la sangre”, explica el doctor Nick Fuller, del Instituto Boden de Obesidad, Nutrición, Ejercicio y Desórdenes Alimenticios.

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